Una multitud se reunió en Plaza Calle Dos Cinco para celebrar la Independencia de México y el Mes de la Herencia Hispana. Entre banderas, música y familias que llenaban uno de los espacios más representativos del sur de Oklahoma City, el alcalde David Holt resumió en una frase una transformación que tomó décadas.
“Uno de cada cinco residentes de Oklahoma City es de ascendencia hispana”, dijo Holt.
La mayoría, agregó, es de ascendencia mexicana. La plaza, señaló, refleja la importancia que esa comunidad tiene para Oklahoma City y el valor de sus contribuciones.
La proporción mencionada por Holt coincide con la dimensión que muestran los datos recientes. El U.S. Census Bureau reporta que el 22.1% de la población de Oklahoma City se identifica como hispana o latina. La ciudad, además, continúa creciendo y alcanzó una población estimada de 719,849 habitantes en 2025.
Pero la presencia que hoy resulta cotidiana en Oklahoma City no siempre tuvo esas dimensiones.
CUANDO ENCONTRARSE ERA UNA NOVEDAD
Marcelino García recuerda que cuando llegó a Oklahoma a finales de la década de 1970, la comunidad hispana era considerablemente más pequeña. En los años ochenta, cuenta, encontrarse con otro hispano podía ser suficiente para provocar una conversación.
En la cafetería donde trabajaba, cuando aparecía un cliente hispano, recuerda que se acercaban para saludarlo, preguntarle de dónde era y qué hacía en Oklahoma.
Había “muy poco hispano”, dice.
García sitúa en la segunda mitad de los años ochenta un cambio que comenzó a hacerse cada vez más visible. Recuerda particularmente la llegada de familias procedentes de otros estados, entre ellas personas que dejaban California y encontraban en Oklahoma un costo de vida menor.
La comunidad, recuerda, siguió “creciendo, creciendo, creciendo”.
La Oklahoma Historical Society documenta una transformación semejante a escala estatal. Señala que el crecimiento latino desde la década de 1980 estuvo impulsado principalmente por la llegada de personas procedentes de otros estados y por mayores tasas de natalidad. La institución también identifica los cambios en las políticas migratorias de las décadas de 1980 y 1990 como parte del contexto en el que las comunidades latinas se expandieron.
Los recuerdos de García permiten observar cómo esa transformación se vivió a nivel cotidiano.
Habla, por ejemplo, de La Casa Hernández, una pequeña tienda que vendía productos mexicanos: pan, bebidas, revistas y otros artículos que no eran fáciles de encontrar.
“Todo el mundo íbamos allí”, recuerda.
Hoy basta recorrer distintas zonas del sur de Oklahoma City para encontrar supermercados, restaurantes, panaderías, servicios profesionales y comercios dirigidos a una población hispana que hace décadas apenas comenzaba a construir esos espacios.
DE UNA PEQUEÑA KERMÉS A UNA COMUNIDAD VISIBLE
Hay otro recuerdo de García que retrata aquella época.
Alrededor de 1990 participó en una de las primeras celebraciones hispanas que recuerda en Oklahoma City. No está seguro de si aquella actividad conmemoraba el Cinco de Mayo o la Independencia de México, pero sí recuerda que una de las personas involucradas era Rosa Quiroga King, fundadora de El Nacional de Oklahoma.
“Éramos poquitos”, dice García.
Había pocos comerciantes hispanos y las celebraciones públicas apenas comenzaban a tomar forma. Él mismo participó vendiendo tacos en lo que describe como una pequeña kermés. También recuerda que El Nacional ya estaba presente.
La memoria de García encuentra respaldo en los archivos históricos.
La Oklahoma Historical Society documenta que Rosa Quiroga King comenzó a publicar El Nacional en 1988 y la identifica como fundadora del primer periódico en español de Oklahoma. Con los años aparecerían otros periódicos, estaciones de radio y canales de televisión en español.
Hay una particularidad en contar hoy esta historia desde estas páginas: El Nacional no solamente documentó el crecimiento de la comunidad hispana de Oklahoma; también forma parte de esa historia.
UNA COMUNIDAD CON INSTITUCIONES
El crecimiento también comenzó a traducirse en organizaciones y espacios de representación.
En junio de 2000, un grupo de empresarios fundó la Greater Oklahoma City Hispanic Chamber of Commerce con el propósito de promover los intereses económicos de negocios y profesionales hispanos en el centro de Oklahoma. Actualmente, la organización reporta más de 400 miembros.
García recuerda haber participado en aquel esfuerzo.

La idea, explica, era que los empresarios se unieran y que “los negocios creciéramos juntos”.
La Cámara reporta más de 29,000 negocios hispanos en Oklahoma, utilizando datos del Census para 2021.
El cambio, por tanto, no puede medirse únicamente contando habitantes. Durante esas décadas surgieron negocios, organizaciones, medios de comunicación y espacios culturales que hicieron cada vez más visible a una comunidaden expansión.
CAPITOL HILL, UN CAMBIO QUE SE PUEDE RECORRER
Pocos lugares muestran esa transformación de manera tan evidente como Capitol Hill.
SW 25th Street, conocida como Calle Dos Cinco, se ha convertido en uno de los espacios más reconocibles de la comunidad hispana de Oklahoma City. La propia Ciudad ha descrito Capitol Hill como el corazón de la comunidad latina de OKC.
La transformación obtuvo después un símbolo físico: Plaza Calle Dos Cinco. El proyecto, valorado en $2 millones, fue concebido como un espacio inspirado en los lugares de encuentro de América Latina y diseñado para reflejar la herencia hispana del vecindario.
Es también el lugar donde, décadas después de aquellas pequeñas celebraciones que García recuerda, una multitud pudo reunirse para celebrar El Grito.
La diferencia entre ambas escenas ayuda a dimensionar el cambio. Una pequeña kermés organizada por una comunidad que comenzaba a establecer instituciones. Décadas después, una plaza pública dedicada a reconocer esa misma cultura y una celebración ante autoridades de la ciudad.
UNA HISTORIA MÁS ANTIGUA QUE EL CRECIMIENTO RECIENTE
Sin embargo, hablar del aumento de las últimas décadas no significa que la presencia hispana en Oklahoma haya comenzado entonces.
La Oklahoma Historical Society señala que la historia latina está entrelazada con Oklahoma desde mucho antes de la formación del estado. Expediciones procedentes de México recorrieron partes del territorio que posteriormente sería Oklahoma; más adelante, vaqueros mexicanos participaron en las rutas ganaderas y trabajadores mexicanos tuvieron presencia en industrias como el ferrocarril y la minería.
Lo que ocurrió hacia finales del siglo XX fue diferente: la comunidad comenzó a crecer a una escala que modificó de manera visible el paisaje urbano, económico y cultural.
Un estudio histórico sobre la presencia latina en Oklahoma City señala que, después de décadas en las que la población latina se mantuvo relativamente estable, su crecimiento comenzó a modificar el paisaje urbano conforme la comunidad estableció sus propias tradiciones y espacios en la ciudad.
MÁS QUE UNA CIFRA
Casi medio siglo separa dos imágenes. En una, un joven inmigrante recuerda emocionarse cuando encontraba a otro hispano en Oklahoma City. En otra, familias llenan Plaza Calle Dos Cinco mientras el alcalde reconoce públicamente que aproximadamente uno de cada cinco habitantes de la ciudad es hispano.
Holt terminó aquella intervención mirando hacia el futuro. Habló de la nueva arena, de los eventos olímpicos que recibirá Oklahoma City y de los proyectos que transformarán nuevamente la ciudad.
“Tú eres parte de eso”, dijo a la multitud. “Todos somos un solo Oklahoma City”.
El crecimiento de la población hispana explica parte de cómo Oklahoma City llegó hasta aquí. Sus negocios, organizaciones, medios y espacios culturales muestran que el cambio fue mucho más allá de una cifra del Census.
Hace décadas, encontrarse con otro hispano podía ser una novedad. Hoy, más de uno de cada cinco habitantes de Oklahoma City es hispano o latino. Aquella comunidad que alguna vez buscaba lugares donde encontrarse forma ahora parte esencial de la identidad de la ciudad.






