Entre árboles, senderos y una tarde tranquila en Oklahoma City, el Manuel Pérez Park se extiende como un espacio que guarda un nombre importante en la historia militar del país, pero que, en la práctica, permanece en silencio.
Durante una visita reciente al parque, no se observaron familias ni actividades comunitarias en desarrollo. El ambiente era de calma absoluta, con áreas abiertas vacías y una sensación de poco uso a pesar de ser un espacio público dedicado a un héroe de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, esa tranquilidad contrasta con otra realidad más visible: algunos de los letreros que indican la ubicación del parque y partes de un pabellón destinado para reuniones y comidas presentan grafiti y marcas de deterioro. Estos detalles reflejan el paso del tiempo y la falta de mantenimiento o uso constante del espacio.

El Manuel Pérez Park honra la memoria de Manuel Pérez Jr., un soldado mexicoamericano nacido en Oklahoma City en 1923 y considerado uno de los héroes hispanos más destacados de la Segunda Guerra Mundial. Pérez sirvió en el Ejército de los Estados Unidos durante la Guerra del Pacífico y recibió póstumamente la Medalla de Honor, la más alta condecoración militar del país, por su valentía en combate en Filipinas en 1945.
De acuerdo con registros históricos, durante la Batalla de Luzón, Manuel Pérez Jr. enfrentó posiciones enemigas fortificadas, permitiendo el avance de su unidad antes de caer en combate a los 22 años de edad. Su legado lo ha convertido en una figura importante dentro de la historia militar y la comunidad mexicoamericana.
El parque fue nombrado en su honor como parte de un esfuerzo por reconocer a los veteranos hispanos de Oklahoma y su contribución a la historia del país. En su inauguración, líderes comunitarios y familiares destacaron la importancia de contar con un espacio que representara ese legado.

“Era algo necesario que se hiciera este parque en honor a mi primo. Me siento muy feliz porque se logró realizar y que reconozcan lo que él hizo por los Estados Unidos”, expresó en su momento Cruz Cárdenas, familiar de Manuel Pérez Jr.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la actividad comunitaria en el parque parece haberse reducido, y su presencia en la vida cultural de la ciudad es limitada en comparación con otros espacios públicos de Oklahoma City donde se realizan eventos constantes.
Para el veterano Rogelio Almeida, quien se enlistó en el Ejército de los Estados Unidos en 2002 y participó en dos despliegues en Irak entre 2003 y 2006, el reconocimiento a los veteranos hispanos es importante, pero considera que aún hay aspectos que podrían fortalecerse.
“Creo que se podría hacer un poco más de reconocimiento a los verdaderos héroes… siento que a veces se pierde la historia, se pierde el contacto con el por qué se les dedicó este parque a esta persona”, expresó.
Almeida señaló que, aunque el parque representa un acto significativo de reconocimiento, en ocasiones estos espacios no mantienen una conexión activa con la comunidad o con la historia que representan.

“Se les recuerda una vez al año y ya. Siento que a los héroes, a los veteranos, se les debe reconocer siempre”, añadió.
El veterano también compartió que, aunque no conocía personalmente el parque, sí recordaba la historia de Manuel Pérez y la cobertura de su reconocimiento en años anteriores.
“Me da orgullo ver que la ciudad reconoció a este héroe… pero siento que podría dársele más énfasis, más presencia, más historias que mantengan viva su memoria”, comentó.
A pesar de ello, Almeida destacó el valor del servicio militar y el impacto de los veteranos en la construcción del país.
“Gracias a tantos veteranos que perdieron la vida o sirvieron, es que tenemos hoy un país libre… y oportunidades para construir una vida”, señaló.
Por su parte, el Capitán retirado Johnny Charqueño, veterano del Ejército de los Estados Unidos con 20 años de servicio, incluyendo participación en la Operación Libertad Duradera, y actualmente Instructor Superior del programa JROTC en Northwest Classen High School, señaló que antes de conocer el parque su conocimiento sobre Manuel Pérez Jr. era muy limitado.
“Lamentablemente sé poco sobre Manuel Pérez Jr., salvo que es receptor de la Medalla de Honor de la Segunda Guerra Mundial. Esto evidencia una falta de atención hacia nuestros hermanos de armas”, comentó.

Charqueño consideró que esta falta de conocimiento refleja un problema más amplio de visibilidad hacia los veteranos hispanos y su historia dentro del servicio militar estadounidense.
Al ser consultado sobre el significado del parque, expresó:
“Es una sensación agridulce. Siento vergüenza de no haber conocido su historia ni la existencia de su parque, pero ahora que lo sé, me alegra que exista. Es un gran paso hacia el reconocimiento de nuestros héroes hispanos”, señaló Johnny Charqueño, quien también propuso que el parque pueda convertirse en un espacio activo de participación comunitaria y educativa.
Sugirió la realización de eventos como competencias del “Raider Challenge” del JROTC de las Escuelas Públicas de Oklahoma City, reuniendo a cadetes de distintas unidades del distrito.
“Esto podría unir a estudiantes, familias, líderes comunitarios y veteranos. En su mayoría, muchos de estos jóvenes son de origen hispano o recién llegados al país”, explicó.
La situación del parque abre una conversación más amplia sobre el uso de los espacios públicos dedicados a figuras históricas y su conexión con las comunidades actuales.

A diferencia de lugares como Scissortail Park o Myriad Botanical Gardens, donde se realizan eventos culturales, reuniones familiares y actividades constantes, el Manuel Pérez Park no suele figurar como un punto activo de encuentro comunitario.
Esto plantea una pregunta que permanece abierta:
¿Qué significa realmente honrar a un héroe si el espacio que lleva su nombre no se convierte en un punto vivo de memoria y comunidad?
Más allá del monumento y del nombre grabado en sus letreros, el parque refleja una dualidad: la memoria de un héroe hispano de guerra y un espacio público que aún busca consolidar su identidad dentro de la vida comunitaria de Oklahoma City.
Quizá el mayor homenaje a Manuel Pérez no sea solamente que su nombre permanezca en un parque, sino que ese espacio logre convertirse en un lugar vivo, utilizado y recordado por las nuevas generaciones.







