Neidy Rocisely López López es originaria de Sibilia, Quetzaltenango, Guatemala. Hace aproximadamente ocho años tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: dejar su país y migrar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Aunque describe a Guatemala como un país hermoso, reconoce que la falta de oportunidades y el reto de emprendrer un negocio fructífero la impulsaron a dar ese paso con la esperanza de salir adelante.
Como muchas personas migrantes, el inicio no fue sencillo. Sin embargo, Neidy asegura que su fe ha sido clave en el proceso.
“No fue fácil llegar a los Estados Unidos el proceso fue difícil pero lo logré y ya estando aquí, Dios es el que ve por nosotros, es el que nos ayuda a luchar y a salir adelante y hasta el día de hoy me demuestra que sigue a mi lado”, expresó Neidy, quien con la misma fe que la trajo a este país y acompañada del apoyo de su familia, la llevó a convertir un conocimiento que ya tenía en Guatemala en un emprendimiento que hoy sostiene su hogar.

Desde el 2018, Neidy se dedica a la personalización de artículos como playeras, tazas, llaveros y cuadros, además de la elaboración artesanal de piñatas. Comenzó desde casa, atendiendo pedidos de familiares y amigos, quienes poco a poco la recomendaron por la calidad de su trabajo. Con el tiempo, su emprendimiento fue creciendo, siempre con el respaldo de su esposo, Jesús Maldonado, quien ha sido —como ella misma dice— “un apoyo fundamental desde el principio”.
Entre todos los productos que elabora, las piñatas ocupan un lugar especial. Para Neidy, no se trata solo de un objeto decorativo o de entretenimiento, sino de una tradición profundamente arraigada en la cultura latinoamericana.
“En nuestros países está más acostumbrado el uso de las piñatas en las festividades y ahora con el crecimiento de la comunidad latina, estas tradiciones permanecen en nuestra sociedad y brindan oportunidad de negocio”, explicó Neidy R López, destacando que en Navidad y cumpleaños siguen siendo un elemento central de celebración.
La piñata, especialmente durante la Navidad, tiene un significado que va más allá del juego. La tradición de la piñata navideña —conocida por sus siete picos— simboliza los siete pecados capitales, mientras que romperla representa la lucha contra el mal. Los ojos vendados reflejan la fe, y los dulces que caen al final simbolizan las bendiciones que llegan tras el esfuerzo. Aunque hoy las piñatas adoptan formas modernas y personajes personalizados, su esencia sigue siendo la misma: unir a la familia, celebrar la fe y compartir alegría.
Ese simbolismo cobra aún más fuerza en comunidades migrantes como la de Neidy, donde mantener vivas las tradiciones es una forma de preservar la identidad cultural lejos del país de origen.
Cada piñata que ella elabora representa algo especial para sus clientes: un personaje, un número, un recuerdo o una celebración importante.

El proceso de creación inicia con un acuerdo detallado con el cliente sobre el diseño, colores y evento. Utiliza técnicas con globo o cartón como base y distintos tipos de papel para dar forma y vida a cada pieza. Al finalizar un proyecto, Neidy dice sentirse satisfecha y agradecida, consciente de que cada piñata es fruto de horas de trabajo y dedicación.
Su mayor motivación es su familia, especialmente su hija Scarlett, de cinco años, a quien llama “el motor de mi vida”. Para ella, este emprendimiento no solo representa ingresos, sino también el ejemplo de perseverancia y esfuerzo que desea transmitirle. El negocio de esta emprendedora guatemalteca lleva por nombre Sky Creations y se dedica a hacer todo lo relacionado con la personalización de tazas, piñatas y trabajos de sublimación.

Durante la Navidad, Neidy celebra con la familia de su esposo, manteniendo vivas las tradiciones: una cena compartida, niños reunidos, personajes como Santa Claus o el Grinch, regalos y, por supuesto, una piñata que se rompe antes de la medianoche del 24 de diciembre. Aunque extraña profundamente a sus padres y abuelos en Guatemala, estas celebraciones le recuerdan el valor de la familia y la importancia de agradecer.
“Me siento muy orgullosa de representar a la mujer migrante, hispana y trabajadora. Deseo seguir mejorando cada producto que realizo y espero muy pronto tener un local para recibir a más personas”, expresó Neidy, quien a través de su historia refleja cómo una tradición tan sencilla como la piñata puede convertirse en un puente entre culturas, generaciones y sueños, manteniendo vivas las raíces mientras se construye un futuro mejor.







