Saturday – February 24, 2024

Síndrome de piernas inquietas

El síndrome de piernas inquietas o enfermedad de Willis-Ekbom, es un desorden neurológico caracterizado por la necesidad incontrolable de mover las piernas, lo cual alivia la desagradable molestia. 

En los Estados Unidos afecta 5 a 15% de la población (Merck &Co) se desconoce la causa de este problema de salud, Se sabe que puede ser deberse a una mala utilización de la dopamina de las células cerebrales que controlan los movimientos musculares. Se sabe que esta es una alteración que se presenta en varios miembros de familia, se trasmite de padres a hijos en cuyo caso la enfermedad aparece a edades tempranas de la vida.  Es más frecuente en mujeres (2-3) que en varones (1).

Entre los factores de riesgo del síndrome de las piernas inquietas se citan, un estilo de vida sedentario, obesidad, la edad, uso de cafeína, alcohol, nicotina, ciertas enfermedades crónicas como la enfermedad renal crónica, diabetes, anemia, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, etc. Se presenta también en mujeres embarazada, especialmente en los últimos meses, aunque pueden desaparecer después del parto.

Los síntomas más frecuentes del síndrome de las piernas inquietas o RLS (siglas en inglés) son: ardor u hormigueo, sensación de un alón, dolor y palpitaciones, picazón, cosquilleo, alfileres y agujas en los pies. Estas molestias son más frecuentes en la noche o cuando se descansa, lo que altera el ciclo del sueño. El estrés puede empeorar los síntomas.

NO existe ninguna prueba especifica para diagnosticar el síndrome de las piernas inquietas, el proveedor de salud deberá hacer una historia clínica exhaustiva y un examen físico, así como complementará con diferentes exámenes a fin de determinar enfermedades crónicas asociadas, o una prueba del sueño (polisomnografía) prueba que registrará la frecuencia con la que las piernas se mueven al dormir.

No existe un tratamiento específico, se puede usar varios medicamentos incluyendo la dopamina que pueden contribuir a disminuir los movimientos y ayudarle a dormir.

En muchos de los pacientes con síndrome de las piernas inquietas, se ha visto que un cambio en el estilo de vida puede hacer diferencia. Evitar el tabaco, alcohol y la cafeína. Hacer ejercicio en forma regular, mantener su habitación tranquila sin estímulos luminosos, para que pueda descansar, darse un masaje en las piernas o brazos, usar compresas de calor o frio. Acceder a una dieta saludable, limitando el consumo de azúcar.

Para esta semana el desafío será disminuir la cantidad de bebidas azucaradas.

Randy King

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