Para Selinda Sánchez, la salud comunitaria no es solamente una profesión: es una misión de vida. Originaria de San Luis Potosí, México, y residente de Oklahoma City desde los tres años de edad, ha dedicado gran parte de su trayectoria a servir a las familias más vulnerables, promoviendo el acceso a la salud, la información y los recursos que fortalecen el bienestar de la comunidad.
Criada en el sur de Oklahoma City junto a sus tres hermanos, Selinda fue la primera de su familia en graduarse de la preparatoria y la única en obtener un título universitario. Su camino hacia la educación superior estuvo lleno de incertidumbre, retos económicos y la falta de una guía que le mostrara cómo navegar el sistema universitario. Sin embargo, su determinación la llevó a convertirse en licenciada en Salud Comunitaria.
“Yo no tenía realmente a nadie que me explicara cómo hacerlo, pero el querer es el que te va abriendo las puertas y a pesar de los obstáculos que enfrenté, no me rendí y seguí luchando hasta conseguir graduarme de la universidad”, expresó Selinda durante la entrevista.

Su vocación nació al observar de cerca las dificultades que enfrentaban familiares, vecinos y amigos para acceder a servicios médicos. Esa realidad despertó en ella el deseo de convertirse en un puente entre las personas y los recursos disponibles.
“La salud no es solamente física; también incluye la salud mental y espiritual. Cuando ayudamos a cerrar las brechas en el acceso a la salud, ayudamos a sanar familias enteras y a romper ciclos de trauma generacional”, explicó.
Antes de incorporarse al Departamento de Salud de Oklahoma como promotora de salud, Selinda acumuló años de servicio comunitario. Participó como voluntaria durante las campañas de vacunación contra el COVID-19, organizó jornadas de donación de sangre y brindó apoyo a personas que necesitaban orientación médica o ayuda para encontrar servicios esenciales.

Además, trabajó durante siete años como asistente legal en una oficina de inmigración, experiencia que le permitió conocer de cerca los desafíos que enfrentan miles de familias inmigrantes y cómo las decisiones legales pueden impactar profundamente la salud emocional y física de una comunidad.
Actualmente, su labor consiste en realizar trabajo de enlace comunitario, conectando a las personas con recursos que mejoren su calidad de vida. Para ella, uno de los mayores retos sigue siendo la falta de fondos para programas comunitarios y la escasa participación en algunas iniciativas que buscan beneficiar a la población.
“Si la comunidad participa, se demuestra que existen necesidades reales y que vale la pena seguir invirtiendo en esos programas, por tal razón trato en todo momento de incentivar a la comunidad a que participle en los eventos que las organizaciones realizan para que nos sigan dando los recursos, de otra manera perdemos la oportunidad de que los programas y servicios continúen”, señala.
Selinda también celebra el crecimiento de la comunidad hispana en Oklahoma. Recuerda que cuando llegó al estado existían muy pocos servicios en español y escasas organizaciones enfocadas en atender a la población latina. Hoy observa con orgullo una comunidad más visible, diversa y con mayor acceso a oportunidades.

Su trabajo y liderazgo fueron reconocidos recientemente con el premio “20 Under 40”, un reconocimiento otorgado a jóvenes profesionales y emprendedores que generan un impacto positivo en sus comunidades.
Aunque agradece los reconocimientos, asegura que la mayor recompensa llega cuando alguien le dice que pudo ayudarle, escucharlo en su idioma o acompañarlo en un momento difícil.
“Cuando alguien me da las gracias porque lo atendí en español o porque pude ayudarle a encontrar una respuesta, sé que todo vale la pena”, afirma.
A quienes enfrentan obstáculos para alcanzar sus metas, Selinda les comparte un mensaje sencillo pero poderoso: no dejarse vencer por el miedo.
“Si esa idea fue plantada en tu corazón, es por algo. Habrá dudas y obstáculos, pero cuando das el primer paso, los caminos comienzan a abrirse”.
Con una trayectoria marcada por el servicio, la empatía y el compromiso social, Selinda Sánchez continúa trabajando para construir una comunidad más saludable, informada y unida, demostrando que el liderazgo más valioso es aquel que nace del deseo genuino de ayudar a los demás.







