Saturday – June 22, 2024

Para sanar debemos desearlo

La vida tiene dolor, complicaciones y problemas. La incomodidad, las cuestiones que molestan son los principales motores que promueven la búsqueda para encontrar una calidad de vida más plena y encontrar alternativas para sanar y sentirse mejor. Querer sanar es una condición que requiere aceptación, deseo y compromiso personal para querer estar bien.

Hay muchas personas que dicen que quieren estar bien, que darían cualquier cosa para dejar de sufrir, pero lo único que hacen es enfocarse todo el día en su dolor. Sus pensamientos y actitudes están enfocadas en lo que alguien les hizo y eso provoca que no obtengan la sanidad, sino que el dolor por aquello que le hicieron, se vuelva más fuerte. Piensan en qué les duele, en dónde está mal, qué es lo que no les funciona, por lo que su energía se enfoca en todos los aspectos negativos, y por lo tanto es más difícil poder sanar.

El dolor, sin importar su origen, físico, emotivo, o del alma, es intenso. Hace que uno se sienta malhumorado, incómodo, deprimido, solo, molesto y que le queden muy pocas ganas de hacer algo para poder sentirse mejor.

El dolor atrae a los pensamientos negativos, cuando llega a ser tan fuerte, anula la posibilidad de pensar en algo más allá del dolor mismo.

Para sanar, uno tiene que tener una actitud positiva, sentir esperanza y por supuesto, hay que tener la disposición de hacer todo lo necesario para salir del lugar donde se encuentra. Es un trabajo incómodo, muchas veces doloroso, confronta aspectos personales y obliga a cambiar.

Para sanar, uno tiene que conquistar su mente, luchar contra sus pensamientos y tomar una posición proactiva, dejando de concentrarse en todo lo que provoca el mal.

Es fácil encontrar medicinas que tapan o enmascaran el dolor. También hay algunos intentos para aprender a manejar el dolor, algunas enseñan cómo vivir con dolores crónicos, ofrecen ciertos ejercicios o meditaciones para poder sanar.

La realidad es sencilla, no hay remedios mágicos, no existen pastillas milagrosas y no hay arreglos fáciles. Para sanar uno tiene que estar dispuesto a salir de la zona de confort, luchar contra sus pensamientos, utilizar las afirmaciones positivas y desde luego, lo más importante: uno tiene que estar consciente para sanar, tiene que hacer el trabajo, nadie lo puede hacer por el que quiere sanar.

No es sencillo perdonar, pero al hacerlo te libera del sentimiento que estás pasando; sin embargo, la decisión es personal y nadie puede hacer el cambio por ti. Cada quien decide si desea sanar o seguir con el dolor que provocó dicha situación.

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Josue Ramos

Journalist at El Nacional De Oklahoma

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