Con mucha frecuencia se escucha a las mujeres de todas las edades con un diagnóstico de miomas. Los miomas uterinos (también llamados fibromas o leiomiomas) son tumores benignos (no cancerosos) que se forman en la pared muscular del útero. Aunque la palabra “tumor” pueda asustar, son increíblemente comunes: se calcula que hasta un 70-80% de las mujeres llegará a desarrollar uno a lo largo de su vida, casi siempre durante los años fértiles.
Muchos no causan ninguna molestia, pero en algunos casos provocan sangrados abundantes, que en la mayoría de los casos es uno de los primeros y único síntomas, por lo que se hace necesario visitar a tu proveedor de salud.
La causa exacta no se conoce del todo, pero la ciencia sabe que avanzan alimentados principalmente por las hormonas femeninas (estrógeno y progesterona), además de una predisposición genética. Por eso suelen crecer durante la etapa fértil y tienden a encogerse solos después de la menopausia.
Inevitablemente hay factores que no podemos controlar, como la genética o los antecedentes familiares. No existe un método 100% infalible para prevenirlos, pero la evidencia médica señala que un estilo de vida saludable, enfocado en equilibrar las hormonas y reducir la inflamación, puede disminuir significativamente el riesgo de que aparezcan o crezcan.
La mejor forma de prevenirlos es teniendo en cuenta 3 factores importantes que se han venido insistiendo a lo largo de los años de educación para la salud como son: dieta, actividad física regular y descanso.
La necesidad de una alimentación saludable es fundamental para mantenerse sano y en el caso de estos tumores es básico, por lo que se recomienda aumentar el consumo de frutas y verduras, los vegetales de hoja verde y las frutas frescas aportan antioxidantes y fibra, ayudando al cuerpo a metabolizar el exceso de estrógeno. Limita las carnes rojas y procesadas, algunos estudios asocian un alto consumo de carnes rojas y embutidos con un mayor riesgo de desarrollar fibromas. Acércate a los granos integrales ya que favorecen la salud digestiva, y son fundamentales para eliminar hormonas que el cuerpo ya no necesita. Además, hay que chequear los niveles de vitamina D; ya que se han relacionado con un menor crecimiento de tumores benignos en el útero. Tomar el sol unos minutos al día con moderación e incluir lácteos, huevos o pescados grasos (o suplementación si tu médico lo indica) marca la diferencia.
Se debe moderar o eliminar el consumo habitual de alcohol (especialmente cerveza) y alimentos altos en azúcares refinados, ya que aumentan el trabajo del hígado, que es el órgano encargado de procesar y eliminar el exceso de estrógenos en la sangre.
La actividad física regular es también un factor importante para la salud femenina, el realizar ejercicio, no solo ayuda a controlar el peso corporal (Recuerda el tejido graso extra produce más estrógeno) sino que también reduce los niveles de inflamación general y mejora la circulación sanguínea en la zona pélvica.
El estrés continuo altera el sistema endocrino y eleva la inflamación en el organismo, lo cual puede desbalancear tus hormonas. Prácticas como el taichí, yoga, la meditación o asegurar un descanso nocturno de 6 a 8 horas ayudan a mantener la estabilidad corporal.
En conclusión, si experimentas periodos menstruales excesivamente abundantes, cólicos intensos o sensación de presión constante en la pelvis, lo ideal consultar a tu proveedor de salud, y tu ginecólogo/a para realizarte una ecografía de rutina. La mayoría de los miomas no requieren cirugía y pueden controlarse adecuadamente con seguimiento periódico. Recuerda que un sangrado frecuente puede causar anemia crónica y alterar el funcionamiento del organismo.







