Pensar demasiado es dejar que el tema permanezca demasiado tiempo en la mente. A menudo, el resultado final es un juicio pobre, estrés elevado e inacción. Si bien es importante pensar en algo, también es fundamental actuar con regularidad. Cuando sobre analizamos algo, tendemos a estresarnos. No es una exageración decir que pensar demasiado puede arruinar la vida de alguien. Es crítico que detengamos la avalancha de pensamientos aparentemente interminables, especialmente si son negativos y en momento como los que vivimos actualmente, lo cual hace que se vuelva más difícil. Aquí te decimos cómo hacerlo.
• Tomar conciencia de sí mismo
Para detener cualquier tipo de comportamiento, debemos ser conscientes de que está ocurriendo en primer lugar. Pensar demasiado es una avalancha de pensamientos que pueden manifestarse como síntomas físicos y mentales, incluyendo ansiedad, irritabilidad y falta de concentración. Cada vez que note una corriente de pensamientos desconectados o que induzcan ansiedad, córtelos.
• Distraerse
Cuando se trata de pensar demasiado, hay que tratar de distraerse a sí mismo desconectándose activamente de los pensamientos estresantes. Si le resulta difícil volver a tener un pensamiento positivo, distráigase tomando un descanso, leyendo o jugando a un juego.
• No suprima sus pensamientos
Cualquier persona con un trastorno de ansiedad dirá́ que la supresión del pensamiento es contraproducente. La razón es simple: el cerebro piensa – esa es su función. No es inusual que los pensamientos entren en su cabeza. De hecho, ¡probablemente tenga problemas si no lo hace! Dicho esto, no se ponga tenso y trate de “protegerse” de pensamientos intrusivos.
• Conviértete en observador
¿Sabía que la rumia es inútil, es decir, el pensar en cosas malas y negativas, es la causa principal de la ansiedad y la depresión? Que, por cierto, son la primera y la segunda afección más común de salud mental, respectivamente. Observar sus pensamientos es darse cuenta de las cosas que intentan apartar su atención del momento – y luego traer su atención de vuelta a su respiración, su trabajo, o su cuerpo. ¡Note que esto es lo opuesto a la supresión del pensamiento!
• Establecer recordatorios
No nos engañemos: detenerse a pensar demasiado no es una hazaña fácil, ya que romper hábitos arraigados del cerebro requiere esfuerzo. La mente continuará operando en su modo “predeterminado” a menos que se le den otras instrucciones. En este sentido, establecer recordatorios es un método excelente para cambiar sus hábitos mentales. Programe recordatorios en el calendario de su computadora o teléfono, o ponga unos cuantos recordatorios por su casa y oficina con frases como “¡Aquí y ahora!”. “¿Dónde está tu cabeza?”¡La repetición es la madre de todo aprendizaje!
• Olvídese de ser perfecto
Algunas personas piensan que ser perfeccionista sería genial. No lo es. De hecho, los perfeccionistas tienden a tener mayores índices de ansiedad y menor calidad de vida. Una incapacidad de dejarse llevar, continuamente cuestionándose y comparándose a sí mismos, teniendo expectativas poco realistas, y siempre necesitando estar en control son sólo algunas de las razones por las que los perfeccionistas tienen más dificultades. Prestar más atención al proceso que al resultado es un buen consejo para aquellos con una vena perfeccionista.




