Thursday – October 15, 2026

La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos, haciéndolos más frágiles y propensos a fracturarse con facilidad. Su nombre significa literalmente “hueso poroso”. A medida que envejecemos, todos perdemos algo de masa ósea, pero en la osteoporosis esta pérdida ocurre de forma más rápida de lo normal.

Nuestros huesos están en constante renovación: se forman nuevos tejidos óseos mientras el viejo se descompone. Cuando el cuerpo no puede producir suficiente hueso nuevo o elimina demasiado del viejo, los huesos se vuelven menos densos.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran: el envejecimiento, ser mujer, una dieta baja en calcio y vitamina D, falta de actividad física, consumo excesivo de alcohol y tabaco, el uso de ciertos medicamentos (corticoides), etc. Algunas enfermedades como el hipertiroidismo, ciertas afecciones digestivas, artritis reumatoide, ciertos tipos de cáncer, la menopausia temprana juegan un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad.

La osteoporosis suele llamarse “la enfermedad silenciosa”, porque generalmente no presenta síntomas hasta que ocurre una fractura, a menudo en la cadera, muñeca o columna. Algunas señales tardías pueden incluir, pérdida de estatura con el tiempo, postura encorvada, dolor de espalda o fracturas repentinas, etc.

El diagnóstico se realiza mediante una densitometría ósea (DEXA), un examen que mide la densidad mineral de los huesos. Este estudio es rápido, indoloro y fundamental para detectar la enfermedad a tiempo.

La prevención es clave y puede iniciarse desde la juventud. Entre las principales recomendaciones citaremos, una alimentación saludable, consumir alimentos ricos en calcio como la leche, el yogurt, las sardinas, el queso, el brócoli las almendras, etc.

Asegurar suficiente vitamina D, que ayuda a absorber el calcio. Se obtiene del sol, pescados grasos y huevos.

Realizar ejercicios de resistencia y fortalecimiento muscular, como caminar, subir escaleras o levantar pesas livianas. Y sobre todo evitar el sedentarismo.

Un estilo de vida saludable evitando el consumo de alcohol, tabaco, manejar un peso corporal adecuado, puede ayudar a no desarrollar esta enfermedad.

En pacientes diagnosticados, el médico puede indicar medicamentos que ayudan a mantener o aumentar la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas.

En resumen, la osteoporosis puede afectar a cualquiera, pero es posible prevenirla y controlarla con una buena alimentación, ejercicio y revisiones médicas regulares. Cuidar los huesos desde temprana edad es una inversión en calidad de vida para el futuro.

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Randy King

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