A solo cuatro días de subir al escenario para recibir su diploma de la Universidad de Oklahoma (OU, por su siglas en inglés), Miranda Rentería todavía siente que el tiempo pasó demasiado rápido. Lo que comenzó hace cuatro años con nervios, ansiedad e incertidumbre, hoy se convierte en una historia de esfuerzo, liderazgo y orgullo familiar que busca motivar a otros jóvenes hispanos a perseguir sus metas académicas.
Miranda se graduará con honores en Relaciones Públicas y Español, convirtiéndose en la primera de su generación familiar en obtener un título universitario. Más allá del logro académico, su historia representa el impacto transformador que la educación puede tener en las familias latinas y en las futuras generaciones.
“Espero estar dando un buen ejemplo a mis primitos y a mi hermano para que ellos también sepan que sí es posible”, expresó emocionada Miranda Rentería.
Durante su tiempo en OU, Miranda destacó no solamente por sus altas calificaciones, sino también por su liderazgo y compromiso con la comunidad. Desde su primer año formó parte del top 10% de estudiantes de su clase y más adelante fue seleccionada para la prestigiosa sociedad de honores “Pe-et Top Ten Senior Honor Society”, reconocimiento otorgado únicamente a diez estudiantes seniors de toda la universidad.

“Siempre trato de ser un buen ejemplo y alcanzar las metas que me propongo. Durante mi tiempo en la universidad, uno de mis objetivos era sobresalir académicamente, y lo logré cuando fui seleccionada para formar parte de un grupo muy selecto de estudiantes destacados. Fue algo muy especial para mí y un orgullo enorme pertenecer al Pe-et Top Ten Senior Honor Society”, comentó Miranda Rentería.
Además de sobresalir académicamente, Miranda trabajó como asistente en los dormitorios de estudiantes atletas, realizó recorridos universitarios para futuros alumnos y participó en tours en español para familias hispanas interesadas en conocer la universidad.
Precisamente esa experiencia le permitió observar una realidad frecuente dentro de la comunidad latina: muchas familias sienten temor o inseguridad al momento de preguntar sobre oportunidades universitarias, becas o procesos de admisión.
“Algo que he aprendido es que no debemos tener miedo de pedir ayuda. Hay recursos y personas que quieren ayudarnos. Hay que preguntar y aceptar el apoyo”, afirmó.

La joven explicó que gran parte de su camino universitario fue posible gracias a las becas. Desde la preparatoria comenzó a aplicar constantemente a oportunidades de ayuda financiera, llegando a completar más de 50 solicitudes durante sus años académicos.
“Uno nunca sabe qué beca puede obtener, por eso es importante solicitar todas las que sean posibles y contestar cada una de las preguntas que piden en las aplicaciones. No importa cuántas veces te digan que no; hay que perseverar hasta que la ayuda financiera llegue”, recordó Miranda Alexa Rentería.
Su experiencia también refleja una realidad que viven miles de estudiantes universitarios: el sacrificio. Durante su primer año tuvo que trabajar 18 horas semanales para poder cubrir el costo del dormitorio universitario, mientras equilibraba clases, trabajo y vida personal.
“Fue difícil aprender a manejar mi tiempo y estar lejos de mi familia por primera vez, pero si quería alcanzar mi meta universitaria, tenía que sacrificar ese tiempo”, confesó Miranda, quien asegura que cada desafío valió la pena.
Hoy, al mirar atrás, lo hace con gratitud. Reconoce que su paso por la universidad no solo le brindó preparación profesional, sino también un profundo crecimiento personal, además de amistades y conexiones que han marcado su vida.
“Soy la mujer que soy hoy por todas mis experiencias en la universidad, las buenas y las difíciles”, expresó.

Actualmente, Miranda trabaja en el Departamento de Relaciones Públicas de la ciudad de Yukon, Oklahoma y, tras su graduación, continuará como asistente de marketing a tiempo completo. Aunque en este momento desea disfrutar más tiempo con su familia, mantiene vivo el sueño de cursar una maestría y seguir creciendo profesionalmente.
Para ella, el mensaje hacia otros jóvenes latinos es claro: vivir el momento, aprovechar las oportunidades y nunca rendirse.
“Todo pasa tan rápido. Lo único que no podemos cambiar es el tiempo. Hay que disfrutar el proceso y decirles a las personas que queremos cuánto significan para nosotros”, dijo.
Sus palabras también estuvieron dedicadas a sus padres, a quienes reconoce como pieza fundamental de su éxito.
“Yo no sería la mujer que soy hoy si no fuera por ellos y por todo su apoyo”, afirmó.
En una temporada en la que miles de estudiantes celebran sus graduaciones en todo el país, la historia de Miranda es un ejemplo del impacto que tienen los estudiantes latinos, quienes representan un significado que va más allá del logro académico. Cada diploma simboliza años de esfuerzo, disciplina y perseverancia.
Para muchas familias latinas, la graduación no solo marca el cierre de una etapa, sino también la apertura de nuevas oportunidades, la superación de barreras históricas y la posibilidad de transformar el futuro de generaciones enteras a través de la educación.







