AI ser padre se desarrollan ciertas cualidades innatas que nos ayudan a enfrentar la nueva situación con sus elementos básicos. Estas cualidades llegan a ser insuficientes ante los nuevos retos que surgen en la sociedad debido a los tiempos que traen nuevos pensamientos, actitudes, modas, comportamientos, etc., tanto tecnológicamente como social, provocando la necesidad de adoptar tácticas que auxilien en esas circunstancias para las cuales no estamos preparados.
Ante estos cambios han surgido diferentes instancias, por ejemplo, en la actualidad existen escuelas para padres, talleres de crianza, grupos de entrenamiento para madres, las cuales se desarrollan con distintos títulos y orientaciones que apuntan al objetivo de aprender a criar a los hijos.
Estos talleres, grupos u organizaciones, ayudan a padres que se sienten sobrepasados y no saben cómo actuar ante ciertas situaciones. Aunque ese es su enfoque principal, los interesados en este tipo de instituciones crecen día con día y abarcan a nuevos padres, y aquellos que tal vez no están en una situación desesperada, pero que quieren estar preparados para cualquier eventualidad que provoque la infancia y la adolescencia de sus hijos. Sin duda necesitamos toda la ayuda posible para enfrentar el desafío de educar y criar a las personas que tendrán en sus manos el futuro, y que sean hombres y mujeres de provecho.
Entre las preguntas frecuentes que se analizan en estas organizaciones se encuentran: ¿Cómo evitar el fracaso escolar en mis hijos? ¿Cómo enfrentar el acoso escolar de mis hijos? La importancia del afecto y respeto en mi familia. ¿Cómo manejar permisos en mis hijos? ¿Cómo apoyar a mis hijos a enfrentar sus miedos? ¿Cómo fomentar hábitos de estudios en mis hijos? Todas estas preguntas señalan aspectos que a primera vista son cotidianos y parecieran fáciles de resolver, pero en la práctica resultan un tanto más difícil. Vale la pena echarles un vistazo a estos cursos de padres.
Los padres se enfrentan a momentos como, por ejemplo, cuando nuestro pequeño llora, y no encontramos forma de calmarlo, ¿qué hacemos?, muchos optan por darle un celular, un dulce o regañarlo fuertemente, lo cual muchas veces no es el método adecuado, ya que lo que podemos hacer es contener al chico, porque muchas veces tienen esa reacción al sentirse invadidos por el miedo, el enojo o por un desborde emotivo. Luego de pasada la crisis, hay que hablarle con calma. Debemos ayudarlo a identificar qué es lo que siente, para que pueda poner en palabras sus sentimientos.
Durante el berrinche podemos abrazarlo con fuerza, y decirle que no vamos a permitir que se lastime o que nos lastime. A los nenes más chiquitos es necesario ayudarlos a entender lo que sienten a través de las palabras.
En nuestra comunidad existen diversas organizaciones o incluso, en las escuelas de nuestros hijos, se desarrollan programas que proveen a los padres, herramientas que los ayudarán a lidiar con la crianza de sus hijos o con algún problema que ellos estén enfrentando como: adicción, depresión, salud mental, entre otros.







