En el césped del Estadio Víctor Manuel Reyna y en la memoria de la afición de los Jaguares de Chiapas no solo permanecen vivos los recuerdos de Salvador Cabañas o Jackson Martínez, también están los goles y regates de Gilberto Mora, quien, con apenas cinco años, enamoró al público durante los partidos que la escuela del club disputaba en los medios tiempos de los encuentros del primer equipo. Incluso, sus primeros entrenadores le pusieron el mote de “Bombero”.
Gilberto Mora nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 14 de octubre de 2008, mientras su padre —también llamado Gilberto Mora— jugaba para los Jaguares de Chiapas, que en ese momento tenían a Adolfo Bautista como su principal figura.
Gilberto Mora padre colgó los botines tras ascender a la Primera División con Tijuana en la temporada 2010-2011, pero se mantuvo ligado al futbol. A finales de 2013, comenzó su carrera como entrenador con los Jaguares de Chiapas, y una de sus primeras tareas fue comandar el proyecto de la academia, que tenía categorías desde la Sub-5. Los entrenamientos se realizaban en la cancha aledaña al Víctor Manuel Reyna, la cual lleva el nombre de Salvador Cabañas en homenaje al “Mariscal”.
A pesar de ser el director del proyecto, llevó a su hijo Gilberto Mora, en ese entonces de cuatro años, a hacer pruebas para ver si Gerardo Márquez, encargado de la categoría menor, lo aceptaba.
“Decíamos: ‘¿cómo no vamos a aceptar al hijo del jefe?’”, recuerda Gerardo Márquez entre risas. “Desde muy pequeño sobresalía realmente; con menos de cinco años ya destacaba sobre alumnos más grandes que él”, relata el primer entrenador de Gilberto Mora en los Jaguares de Chiapas, quien de inmediato lo aceptó.
La academia ofrecía a los niños jugar ‘cascaritas’ en la cancha del Víctor Manuel Reyna durante los entretiempos de los partidos del primer equipo. Las dimensiones del terreno se adaptaban para que los pequeños pudieran desempeñarse, como el caso de Gilberto Mora, quien, pese a pertenecer a la categoría más chica, enamoró a la afición de los Jaguares de Chiapas con sus goles y regates ante oponentes de mayor edad.
“Cuando mirábamos que estaba solo Morita, ‘pásensela a Morita’, y sí, se la pasaban y empezaba su show: se llevaba a dos o tres, tocaba, se apoyaba o definía”, recuerda Gerardo Márquez, quien dirigió a Gilberto Mora en esa Sub-5 hasta finales de 2014.
“Si el partido estaba aburrido, quien lo encendía era Gilito. La agarraba y toda la afición empezaba a ovacionar o a gritar. Gil era un fenómeno, jugando contra más grandes y no le podían quitar el balón”, relata Ramsés Orantes, entrenador de Gilberto Mora en los Jaguares de Chiapas durante el primer semestre de 2015.
El origen del ‘Bombero’ Gilberto Mora en Chiapas
Gerardo Márquez y Ramsés Orantes, entrenadores de Gilberto Mora en los Jaguares de Chiapas, fueron testigos y disfrutaron de los primeros destellos de “Gilito” con el balón pegado al pie. Incluso entre el personal de las categorías infantiles se referían a él como el ‘Bombero’.
“Él nos ayudaba a meter goles, salvaba al equipo; era nuestro bombero. A pesar de que era más chico que los demás, siempre sobresalía, entonces nos ayudaba bastante”, recuerda Gerardo Márquez, quien advirtió a Ramsés Orantes cuando Gilberto Mora subió de categoría.
“Me dijo el profe Márquez desde que pasó conmigo: ‘Mira, este chico te va a salvar; es tu ‘bombero’, así que cuídalo’. Yo sin conocerlo, pero la verdad es que sí”, relata Orantes.
Ramsés Orantes tuvo la fortuna de ganar un campeonato gracias al ‘Bombero’ Gilberto Mora. La final fue contra Aexa, equipo que se adelantó en el marcador, algo a lo que los niños de los Jaguares de Chiapas no estaban acostumbrados. Todo cambió cuando “Gilito” se acercó a su entrenador para pedirle que lo pusiera de delantero.
“Anotó dos goles, empatamos 2-2 y, en tanda de penales, ganamos. Él tiró penal, lo anotó, pero fue la única vez que vi a Gil Mora nervioso: en ese juego de la final”, recuerda.
Gerardo Márquez todavía guarda recuerdos de la época en la que dirigió a Gilberto Mora. Además de fotografías, conserva reportes de partidos que datan de noviembre de 2013, en los que “Gilito” solía recibir calificaciones de al menos 35 puntos, cuando el máximo era de 40, en análisis que incluían aspectos tácticos, técnicos, físicos y mentales. Incluso guarda una ficha en la que lo describe como uno de los mejores jugadores de la categoría y destaca su manejo con ambos perfiles.




