Continuamos con información acerca de la “Salud Mental “en Septiembre mes destinado a su educación, esta vez tocaremos un interesante tópico como es el Trastorno bipolar.
El Trastorno bipolar llamado también psicosis maniaco depresiva, es una condición de la salud mental que se caracteriza por cambios drásticos y profundos en el estado de ánimo, los niveles de energía y la capacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas. No se trata de simples “cambios de humor” diarios, sino de episodios intensos que varían entre la euforia y la depresión.
Siendo estos cambios muy comunes en la enfermedad se dice que es una condición en la que se mesclan la manía – hipomanía y los bajones conocidos también como depresión.
Episodio Maníaco (Fase Alta), la persona experimenta una energía desbordante, pensamientos acelerados, menor necesidad de dormir, hablar más de lo habitual y, a menudo, conductas impulsivas o de riesgo.
Episodio Depresivo (Fase Baja), se caracteriza por un estado de tristeza profunda, falta de energía, pérdida de interés en actividades habituales, cambios en el apetito y sentimientos de inutilidad o desesperanza.
Quien vive con trastorno bipolar debe conocer e identificar lo que le pasa para pedir ayuda profesional para seguir el tratamiento médico especializado, manteniendo la medicación indicada por un psiquiatra, incluso durante los periodos en los que te sientas completamente bien.
Se sugiere mantener las rutinas constantes, estableciendo horarios fijos para dormir, comer y hacer ejercicio. La regularidad en el sueño ayuda significativamente a estabilizar el estado de ánimo.
Registrar los estados de ánimo, llevar un diario de emociones facilita identificar los factores desencadenantes y reconocer los primeros síntomas antes de un episodio.
Evitar el alcohol y sustancias ya que el consumo de estos puede desencadenar o empeorar severamente las crisis.
Apóyate en la terapia, la psicoterapia (como la cognitivo-conductual) ya que esta aporta herramientas clave para gestionar el estrés y desarrollar estrategias de afrontamiento.
Los familiares y amigos que viven alrededor de una persona con este diagnóstico, deben informarse sobre la condición, comprender que la manía o la depresión no son una elección de la persona y brindar una ayuda empática y sin juzgar.
Aprender a escuchar, mostrando apertura y paciencia sin intentar “arreglar” sus emociones de inmediato.
Crear un plan de crisis, pon te de acuerdo con tu familiar o amigo que sufre este problema (cuando se encuentre estable) sobre qué pasos seguir o a quién contactar en caso de que ocurra una crisis severa.
Cuidar de tu propia salud mental ya que apoyar a un ser querido requiere energía; asegúrate de poner límites y buscar espacios para tu propio bienestar.
Recuerda, las enfermedades de la mente son tan importantes como las de la salud física, por lo que es nuestra responsabilidad mantenernos informados.






