Saturday – February 24, 2024

El lado bueno de las crisis

Cualquier persona que ha pasado por una crisis sabe lo que se siente vivir en CAOS. Conoce el estrés que crea la confusión y por supuesto ha sentido el dolor que produce la perdida y la inestabilidad que esta situación genera. Cuando las situaciones se convierten en un reverendo Caos, uno se siente perdido sin salida, con problemas hasta el tope y no se puede ver la posibilidad para encontrar una solución.

Las crisis complican todo, las personas que se encuentran en esta situación llegan a  confundir hasta sus propios valores y principios.  Sienten angustia y miedo a perder todo, desde lo  material  que pueden poseer, como lo más íntimo y personal que el nivel emocional tiene. Las crisis generan sentimientos de pérdida, duelo y desesperación.

Cuando hay crisis, uno se siente como si estuviese perdido, sin tener la posibilidad de ver una salida, se pierde la claridad, la objetividad y el ánimo.  El encuentro personal con el caos y la crisis crea un desánimo y pérdida de esperanza y de fe. Lo que fomenta una sensación de vacío, de soledad y miedo.

Antes de seguir hablando de las características de la crisis y el caos, es muy importante reconocer que: ¡estas situaciones, en su mayoría no surgen solas¡ cuando surge una crisis o se genera el caos es posiblemente porque se ignoraron los detalles casi insignificantes que iniciaron el problema, o simplemente no se tomó las decisiones necesarias ya sea por negligencia o por no querer enfrentas una situación que se podría agraviar más. Son contadas las situaciones en que surge un caos de improvisto, ya que hasta estos se pueden muchas veces prevenir.

El guerrero herido que acepta la crisis y reconoce su dolor y su pérdida, el que  logra conquistar su miedo al cambio y encuentra un nuevo camino en su jornada por su vida. 

Aclarado el punto anterior, hay que reconocer que tanto el caos, como las crisis, también dan cabida algo bueno. Estas abren la  puerta para ver nuevas oportunidades, facilitan  la creación al cambio y la superación. La grandeza nunca surge de la tranquilidad, ni de la zona de confort. El aprecio a lo novedoso y a correr riesgos que de otra manera, ni siquiera considerarían, Solo cuando uno  se siente amenazado encuentra valor para cambiar.

El caos invita a la reflexión, la revaloración y la adaptación de nuevas condiciones para vivir.  El pelear contra el dolor propio o el desconfianza que crea no contar con las herramientas necesarias para luchar contra la inestabilidad, son justo los ingredientes primordiales para reinventarse,  renovarse y para forjar un nuevo ser.

No quiero decir que el caos y las crisis son un estado óptimo, tampoco son saludable para el alma, después de todo, ¿quién puede recomendar el dolor y pérdida como algo bueno? Pero, estos, al igual que todo lo que sucede en la vida, son condiciones inevitables, lo único que estoy surgiendo es que cuando uno se encuentre con estas situaciones temidas e indeseables, no hay que espantarse.  Tampoco hay que evitarlos y mucho menos negarlos. La crisis y el caos, son las semillas del cambio, que cultivan el éxito, la superación y el bienestar.

Encontrar lo bueno dentro de lo caótico, aprovechar el beneficio y el aprendizaje de las lecciones dolorosas e inevitables, es quizá la bendición escondida que regala el dolor y el sufrimiento. Aceptar el caos, permitir que el malestar penetre al corazón y sentir la fragilidad personal, paradójicamente son los ingredientes que nutren el valor y la fe, para poder encontrar la salida a los problemas.

Randy King

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