El cuello uterino es la parte baja de la matriz (útero) está localizado en la porción superior de la vagina y mide aproximadamente de 2.5 a 3.5 centímetros. El canal cervical atraviesa el cuello uterino, esto permite que la sangre menstrual fluya al exterior durante el periodo menstrual, los espermatozoides avancen hacia el cuerpo del útero, luego a las trompas de Falopio para fecundizar el óvulo, facilita la salida del bebé en el parto. Todo esto significa que el cuello del útero tiene funciones notables en el cuerpo de las féminas.
En enero se llama la atención de las mujeres, para recordarles la importancia de cuidar la salud del cuello uterino, ya que constituye una pieza fundamental en la reproducción humana. Muchas damas pueden presentar factores de riesgo de desarrollar el cáncer cérvico uterino como son: inflamación crónica, infecciones producidas por virus y bacterias, haber tenido varios compañeros o relaciones sexuales sin protección, tener el sistema inmunitario debilitado, fumar o estar expuestas al humo del cigarrillo, haber iniciado la vida sexual a edades muy tempranas, etc.
El cáncer del cuello uterino es una enfermedad mortífera, la sociedad Estadounidense del Cáncer estimó que en 2024 se diagnosticarían unos 14.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino invasivo y que unas 4.300 mujeres morirán por esta causa.
El cáncer del cuello uterino se caracteriza por los cambios que presentan las células del cuello del útero, las que crecen sin control. Las infecciones especialmente causadas por el virus del papiloma humano (HPV) que son muy frecuentes, ya que se trasmite por contacto de piel a piel durante las relaciones sexuales sin protección, es una de las causas más importantes en el desarrollo del cáncer cervical.
En la mayoría de las personas hombres y mujeres, la infección por el virus del papiloma humano (HPV) se mejora rápidamente en forma espontánea. Solamente un pequeño grupo de infectados puede desarrollar la enfermedad. En el caso de la mujer, primero se presentará una displasia de cuello uterino que, si no es tratada, se convertirá en cáncer. Hay que anotar que no existe hasta ahora ningún tratamiento medicamentoso que elimine el virus del papiloma humano. La prevención en este caso es la clave para evitar la infección y el desarrollo del cáncer.
Se puede prevenir la infección por el virus del papiloma humano o de las verrugas genitales mediante la vacunación, la que debe recibirse a edades tempranas entre los 9 años en adelante. Los CDC sugieren que debe iniciarse entre los 11 a 12 años, la recomendación es antes de que inicie la vida sexual activa.
Otra forma simple de prevenir el cáncer es a través del examen de Papanicolaou, que es una prueba no invasiva que recoge una muestra de células del cuello uterino para observar si hay cambios, además, a través de este examen se puede detectar la presencia de virus del papiloma humano.
Si usted señorita, señora que lee este artículo y tiene síntomas como secreción abundante acuosa o con sangre de mal olor que no mejora, o sangrados anormales sin causa aparente o luego de una relación sexual o después de la menopausia, o si presenta relaciones íntimas dolorosas, o dolor pélvico; acuda a su proveedor de salud para para su examen de Papanicolaou de esta manera estará previniendo el desarrollo del cáncer cervical.







