Jueves, 29 Septiembre 2022
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Amor y odio, los dos extremos

Amor y odio, los dos extremos Destacado

En medio del amor más puro, pueden generarse resentimientos y enojo/odio, por más feo que este concepto se escuche. Por un lado, se encuentra el amor incondicional, puro, desinteresado, así como esta misma relación, genera piques, luchas de poder y diferencias muchas veces inconciliables.

 

Las peleas que se generan dentro del circulo familias a veces son inevitables, ya que al conocernos o convivir por mucho tiempo, puede generar roses, sin embargo, cada uno elije la manera en que quiere vivir el sentimiento que se genera con base a la discusión.

 

La naturaleza proporciona el sentimiento de protección, responsabilidad y cariño por los hijos, y a pesar de esto, existen varias relaciones donde los hijos sienten un rechazo, enojo y frustración por no sentirse aceptados o queridos como ellos creen que deberían de serlo. Las expectativas y las suposiciones, así como la imposición de respeto, en conjunto con las ocasiones que la comunicación es lastimada, resultan en una relación compleja donde hay discusiones y problemas que no se resuelven fácilmente, aunque exista amor y gratitud ambas partes.

 

El problema inicia cuando cualquiera de las personas nutre más el sentimiento del odio que del amor. Por lo que se enfoca y se apega a sus carencias, a los aspectos negativos y disfuncionales de la relación.

 

Entonces, el enojo, la decepción y el resentimiento impiden ver la generosidad y el cariño que también existe. Poder integrar la versión negativa de las expectativas y las carencias con la posición positiva del amor, la gratitud y el reconocimiento de todo lo bueno que uno recibe, es lo que se llama el proceso de sanar las relaciones.

 

¿Cuántas veces no hemos estado enojados con nuestros padres? Ya sea por algo que nos dijeron, hicieron o no recibimos, pero quizás muchas veces las actitudes aunque no fueron las mejores, no lo hicieron con la intención de generar en nosotros un enojo.

 

Aceptar que a pesar de todo lo que molesta o enoja, hay mucho más que ese sentir, porque también hay un gran amor que permite sanar y reconciliar las diferencias. Si la persona decide quedarse enfrascada con su enojo y resentimiento, entonces, vivirá sintiéndose miserable, por lo tanto, perderá la oportunidad de sanar sus relaciones, aislándose e ignorando o evitando a sus padres, despreciándolos y odiándolos.

 

Solo cuando se siente más odio que amor, y se quiere vivir mejor, entonces se tiene que aprender a reconocer y apreciar lo que se ha recibido, y lo que tiene gracias esa relación, así, se logra la paz mental y tranquilidad el alma, condiciones necesarias para lograr una conexión sana con la persona y con el mundo, tornando el odio en amor y respeto.

 

Se debe luchar para no permitir que los malos pensamientos confundan y corroan su alma. No permitas que el odio o el resentimiento gane la batalla en tu vida, aprecia a quienes todavía tienes a tu lado, resuelve los conflictos y ámalos.

 

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