Saturday – October 17, 2026

Angel Deleon terminó encontrando en la aviación una carrera que hoy lo lleva hacia las alturas

Angel Deleon no llegó a la universidad pensando en convertirse en piloto. Su sueño, hasta entonces, estaba en otro lugar: una cancha de fútbol americano.

El joven, nacido en Oklahoma City y de raíces guatemaltecas, había dedicado gran parte de su adolescencia a entrenar y competir en este deporte. Sin embargo, las lesiones que sufrió durante su etapa junior y senior de high school complicaron sus posibilidades de continuar jugando a nivel universitario.

Cuando finalmente llegó a Southeastern Oklahoma State University, su objetivo era encontrar una oportunidad para integrarse al equipo de fútbol americano. Sin embargo, el rumbo de su vida comenzó a cambiar cuando un amigo, quien ya estudiaba en la universidad y formaba parte del equipo, le sugirió que aplicara al programa de aviación, y Angel Deleon decidió intentarlo. Apenas tres meses antes de recibir la noticia de su aceptación, ni siquiera conocía el significado del término aviación. Convertirse en piloto tampoco había sido un sueño de infancia.

Pero cuando comenzó a investigar la profesión él descubrió algo que despertó su interés: el nivel de exigencia.

“Siempre supe que, independientemente de lo que eligiera hacer con mi vida, tendría que ser algo que me exigiera y sacara lo mejor de mí”, explicó Deleon, quien fue uno de aproximadamente 40 estudiantes seleccionados para ingresar al programa de aviación de Southeastern Oklahoma State University entre cientos de aspirantes.

“No podía decir que había soñado con ser piloto desde niño porque no era cierto. Mi interés había surgido apenas semanas antes de presentar la solicitud, después de conocer las exigencias de la carrera e investigar cuánto tiempo y preparación se necesitaban para convertirme en piloto de una aerolínea. Me interesaba encontrar algo más grande que yo y algo que me llevara hasta mis límites”, dijo Deleon, quien cree que esa honestidad, junto con su trayectoria académica y su currículum, le permitió demostrar que estaba dispuesto a asumir el reto.

Deleon recuerda que llegó al avión con una mezcla de curiosidad e intimidación. Había muchas cosas que todavía no conocía, pero todo cambió cuando el avión despegó. Desde el aire observó el amanecer.

“Recuerdo ver el amanecer y de inmediato me enamoré de volar. A partir de entonces comencé un proceso de formación exigente, repetitivo y, en ocasiones, frustrante. Pero uno de los mayores desafíos de la aviación es la constancia. No basta con tener talento o entusiasmo. Hay que presentarse cada día, estudiar, practicar y aprender de cada vuelo, incluso después de una experiencia difícil, y eso fue lo que me gustó. Hay momentos en los que sentirás que eres la peor persona para esta carrera y que no perteneces aquí. Pero si continúas presentándote y dando lo mejor de ti, comenzarás a lograr cosas que nunca pensaste que podrías lograr”, recordó.

Angel Deleon, estudiante de aviación de Southeastern Oklahoma State University, junto a un compañero durante una sesión de entrenamiento.

Esa disciplina es una de las razones por las que encontró una conexión entre la aviación y el fútbol americano que había practicado durante tantos años. Ambas actividades le exigían preparación, disciplina y la disposición para superar sus propios límites. Hoy, ese esfuerzo ya le ha permitido obtener su licencia de piloto comercial.

Para Deleon, recibir su licencia comercial no representó únicamente la culminación de horas de estudio y entrenamiento. También fue un momento para reconocer a quienes estuvieron detrás de su esfuerzo.

“Nunca dudé que podía hacerlo. Pero cuando logré ese objetivo, le agradecí a Dios y a mi familia”, afirmó.

El joven rechaza la idea de que sus logros sean únicamente producto de su esfuerzo individual. Para él, detrás de cada avance existe una red de personas que lo apoyaron, especialmente sus padres, Melinda y Elvis Deleon, y sus hermanos.

“Entendí que no existe una persona que se haya hecho a sí misma. Mi familia ha sido parte fundamental de mi trayectoria desde mucho antes de que comenzara a estudiar aviación”, señaló.

En 2023, Deleon se graduó como valedictorian de su generación de high school. Sus padres recibieron ese logro con orgullo, aunque Angel asegura que ellos siempre le han exigido que dé lo mejor de sí mismo y han apoyado incluso sus sueños más ambiciosos.

Para él, ese apoyo adquiere todavía más significado porque sus padres tuvieron a Angel cuando eran muy jóvenes. Deleon explica que ellos tuvieron que sacrificar parte de sus propios sueños y metas para invertir en los de sus hijos. Por eso, ser el primer integrante de su familia en asistir a la universidad tiene un significado especial.

“Estoy muy orgulloso de ser un estudiante universitario de primera generación porque sé el sacrificio que hicieron para llevarme hasta aquí”, expresó Deleon, quien asegura que precisamente por conocer ese sacrificio no quiere dar por sentado lo que ha recibido. Como hermano mayor, también considera que su experiencia puede abrir un camino para sus hermanos.

El éxito académico y profesional no significa que el proceso haya sido sencillo. Uno de los mayores desafíos para Deleon ha sido alejarse de su familia y comenzar una vida en un lugar que prácticamente no conocía. Dejar Oklahoma City significó enfrentarse a un ambiente completamente diferente, lejos de las personas que habían formado parte de su vida. Ese proceso también le presentó otras dificultades.

“Es fácil perderse en las cosas mundanas y superficiales, pero a través de las pruebas y tribulaciones recuerdo quién soy y de dónde vengo, y eso me da el valor para seguir logrando mi propósito y vencer cada obstáculo que se presente”, afirmó el joven piloto, cuya fe también ha ocupado un lugar central durante este proceso.

Angel Deleon recibe un reconocimiento por sus logros académicos y su trayectoria.

“Mi fe en Jesucristo es la principal razón por la que he podido continuar cuando las cosas se complican. Mi fe lo es todo para mí. La oración y la paciencia son herramientas para atravesar los momentos difíciles y mantener la perspectiva cuando los resultados no llegan inmediatamente”, afirmó Deleon, quien se prepara para comenzar su último año universitario y, si todo marcha de acuerdo con sus planes, se graduará en mayo de 2027.

Después de graduarse, tiene previsto trabajar como instructor de vuelo para acumular las horas necesarias y continuar desarrollando su carrera. A largo plazo, su objetivo es pilotar jets y viajar por diferentes partes del mundo.

Es un futuro muy diferente al que imaginaba cuando terminó high school. En aquel momento, todavía no tenía completamente definido qué quería hacer después de graduarse. Su intención era encontrar una universidad donde pudiera volver a jugar fútbol americano. Hoy, aquel joven que no sabía qué significaba “aviation” antes de solicitar su ingreso al programa ya cuenta con una licencia de piloto comercial y se prepara para enseñar a otros a volar. Quizá por eso, cuando habla de lo que más disfruta de estar en el aire, su respuesta va más allá de la experiencia de pilotar una aeronave.

“El cielo infinito me recuerda que nada en esta vida es inalcanzable con Dios a tu lado”, expresó.

Su primer sueño lo llevó hacia una cancha de fútbol americano. Una oportunidad inesperada lo llevó hacia una pista de despegue. Ahora, mientras se prepara para su próximo paso profesional, Deleon mira hacia un horizonte que, según sus propias palabras, todavía no tiene límites.

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Randy King

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