Domingo, 15 Septiembre 2019
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Contrabando a gran escala

Contrabando a gran escala Destacado

Actualmente, Venezuela es uno de los países más pobres de América, donde su pueblo no tiene medicinas, alimentos, gas para cocinar, educación, ropa, trabajo y seguridad social, este escenario obliga a los venezolanos que habitan en todo el territorio nacional a viajar a la frontera colombo-venezolana, ubicada en el estado Táchira- Venezuela y el Departamento Norte de Santander- Colombia.

La comunidad venezolana, viaja a la frontera a comprar lo que puede, porque el dinero no alcanza, con una moneda llamada Bolívar Soberano, devaluada ante el peso colombiano y pulverizada ante el dólar. Pero, la historia de este viacrucis no termina aquí, porque los venezolanos deben caminar por las trochas (es decir, puentes artesanales hechos con piedras sobre el Río Táchira), entre las trochas más conocidas se encuentran: Los Mangos, La Invasión, Llano Jorge y Los Tribunales, entre otras, estos caminos ilegales están controlados por grupos irregulares, que extorsionan a cada transeúnte.

Imagínese el escenario, tener que pagar 5 mil pesos para pasar por la trocha en el sentido (Venezuela-Colombia), pero de regreso la gente viene con su mercancía comprada en Colombia, pues también debe pagar vacuna (sobornar) a los grupos delincuentes como Los Bota de Caucho, Los Urabeños, Peluzos, Tren de Aragua, ELN, Paracos, FARC, organismos de seguridad de Venezuela y Colombia, quienes tienen licencia para extorsionar.

Según la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (CAVECOL), en el año 2008 se registró un intercambio comercial entre Venezuela y Colombia de 480.00 millones de dólares, 11 años después, no existen relaciones comerciales formales, el contrabando se encriptó y apoderó del submundo fronterizo, a través de la extorsión a manos de grupos delictivos que controlan el tránsito de mercancías en las trochas.

Pasaron a la historia los titulares que señalaban a Venezuela y Colombia, como la frontera más dinámica de América Latina, por su intensa actividad comercial, con puntos geográficos donde existía una integración social y comercial que lleva a muchos a definirla como “frontera viva”. Uno de esos puntos es el triángulo que forman las ciudades de San Antonio y Ureña, en el estado Táchira, en los Andes venezolanos y la de Cúcuta, capital del Departamento colombiano de Norte de Santander.

Lamentablemente, el próximo 19 de agosto del año 2019, el Gobierno de Nicolás Maduro Moros cumple 4 años de haber cerrado el tránsito vehicular en la frontera colombo-venezolana, en los pasos fronterizos del Puente Internacional Simón Bolívar ( San Antonio del Táchira- Barrio La Parada, Cúcuta), Puente Internacional Francisco de Paula Santander (Pedro María Ureña-Barrio El Escobal de Cúcuta), Puente Internacional Las Tienditas ( Pedro María Ureña-Cúcuta) y el Puente Internacional Unión (Boca del Grita, Venezuela- Puerto Santander, Colombia), donde se encuentran instalaciones modernas de la Aduana Principal de San Antonio del Táchira y sus aduanas subalternas, pero ya no existe un comercio bilateral formal entre Colombia y Venezuela, desde el 22 de febrero de este año está cerrada para el comercio internacional.

Nace la Aduana de San Antonio en el siglo XIX

La que fue llamada la “frontera más dinámica de América Latina”, está conformada por la Aduana Principal de San Antonio del Táchira, una de las aduanas más antiguas que tiene Venezuela, en el presente artículo nos adentraremos un poco en la historia, para poder entender porque esta zona fronteriza colombo venezolana, posee singularidades que perduran en el tiempo.

Según los registros conocidos, fue creado en el año 1842, el asiento de la aduana fronteriza con la República de Colombia, el primer administrador de la Aduana, fue el General y Presbítero José Félix Blanco, prócer de la independencia e ilustre varón que se distinguió en diversas ramas del saber humano, su designación la hizo el General Carlos Sublette, quinto presidente de la República de Venezuela.

Es importante destacar, que desde el siglo XIX el gobierno central ha designado a gentes ajenas al Táchira, pues son contadas las veces que un administrador de la Aduana ha sido oriundo del Táchira, y haya desempeñado tal cargo.

Según Arturo Muñoz, quien realizó una profunda investigación sobre el funcionamiento de la aduana de San Antonio, en su trabajo “El Táchira Fronterizo”, da cuenta de la negligencia del gobierno nacional, que caracterizó la administración pública en tiempos otroros.

Un ejemplo evidente de la anterior afirmación, se hizo patente en la dirección de la Aduana de San Antonio, pues desde sus inicios promovió el contrabando a gran escala.

La anomalía más patética consistía en que los bienes producidos en Venezuela y enviados al Táchira, a través de la principal ruta comercial de aquel entonces, es decir pasando por el territorio colombiano tenían que pagar impuestos en San Antonio.

Los funcionarios aduaneros hicieron la respectiva advertencia al Ministerio de Hacienda, precisando que “Los bienes producidos en Caracas, Valencia, Puerto Cabello y Maracaibo, son introducidos libremente en Colombia, en condición de tránsito, pero son obligados a pagar impuestos en la Aduana, como si vinieran de Europa o Estado Unidos”.

Vale recordar, que el transporte de mercancías y viajeros del Táchira a Caracas y viceversa, para la época se hacía a través de Cúcuta, Río Zulia, Río Catatumbo, Lago de Maracaibo, Mar Caribe, Curazao, Puerto Cabello y La Guaira.

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