Domingo, 15 Septiembre 2019
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La Asociación Colombiana de Oklahoma, celebró el “20 de julio, Día de la Independencia de Colombia”, a unos  208 años de la firma del Acta de la Revolución en 1810, fecha que el Congreso de Estados Unidos de Colombia decretó oficialmente como aniversario de la proclamación de la independencia nacional en 1873, comandada por el General Simón Bolívar, venezolano, máximo precursor de la independencia de Colombia y libertador de 5 países de Sudamérica (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela).

Cada año, la comunidad colombiana celebra por todo lo alto, el Festival de la Independencia de Colombia e invita a un país amigo, en esta oportunidad le correspondió a Venezuela. Marti Rickman, presidenta de la Asociación Colombiana en el estado de Oklahoma, dio a conocer los detalles del evento e hizo un llamado a la integración hispana: “debemos unirnos, apoyarnos mutuamente, aquí en este país, somos 1”.

El acto protocolar brindó un minuto de silencio póstumo al prestigioso arquitecto colombiano,  Germán Samper Gnecco, también otorgaron reconocimientos a diferentes personalidades de Oklahoma, Venezuela y Colombia, entre ellas, Marcia Thompson, funcionaria de la Secretaría de Estado de Oklahoma, Yohana Samper de Walshap, Claudia Cavallin, Jorge Hernández, Marti Rickman, Janeth Hoyos y Adriana Barona, asimismo el evento contó con la presencia del periodista venezolano, Roberto Giusti.

Raíces sin fronteras dijo: “presente”

El equipo de Raíces Sin Fronteras, es un organismo sin fines de lucro, creado para crear acercamientos entre las culturas hispanas, al ayudar al colectivo latinoamericano a saltar las barreras de las nacionalidades, y que los unan más las semejanzas, que las diferencias, por una sola causa, el bienestar común de los inmigrantes, que residen en el estado de Oklahoma, en los Estados Unidos de América, mediante ayudas económicas,  para que los niños hispanos culminen sus estudios de educación superior, entre otras nobles causas.

Al ritmo del joropo, delicias culinarias y calor latino

Entre cachacos, rolos, costeños, pastusos y paisas que hacen vida en OKC, se sintió el amor que tienen por su tierra y su abolengo, niños y adultos danzaron Juana Polinaria, Joropo, Alma Llanera, Rey del Timbal, Cumbia Cienaguera, la pollera Colorada, entre otros temas. Mientras, que mesas repletas de souvenirs colombianos y venezolanos, empanadas, arepas, tequeños, aguapanela, dulces criollos y más aperitivos, le dieron el toque típico de la cultura colombo-venezolana, a la actividad tricolor, que cerró con la orquesta Fiesta Latina.

También se pudo conocer a los colombianos y venezolanos, que ofrecieron servicios de pólizas de seguros, bienes e inmuebles, centros deportivos y estilistas de belleza, entre otros. Sin embargo, en el fondo del recinto, en un stand estaba Helen Ramírez, una colombiana, radicada en Texas, quien expuso mochilas artesanales Wayuu, tejidas a mano, con llamativos colores, hechas por los niños indígenas colombianos, ubicados al norte de la Guajira. 

Vale decir, que este acercamiento con las comunidades hispanas, se desarrolló en el salón de eventos La Cantera, ubicado al sur de la ciudad de Oklahoma City, en el estado de Oklahoma, con una fluida asistencia de aproximadamente 300 personas, procedentes de países como: Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia y  México, entre otros.

Bolívar: Unión, Unión 

El libertador de libertadores, Simón Bolívar, fue un visionario de la integración latinoamericana, quien comprendió hace más de dos siglos, que la solución era unir a los pueblos, de allí la importancia de estas actividades culturales en los Estados Unidos de América, las cuales generan intercambios, impresiones, vivencias, historias de vida, que deben servir como terreno común, para la unión de estos dos países hermanos en la tierra de los Cowboys, Oklahoma.

Venezuela y Colombia, no solo comparten 2 mil 919 kilómetros de frontera, sino tiene en común los más exuberantes paisajes llaneros, las mayores reservas del mundo de selvas tropicales, costumbres y tradiciones familiares fusionadas, es importante que colombianos y venezolanos borren los límites fronterizos mentales, porque Venezuela y Colombia, son países hermanos, donde debe existir la convivencia solidaria, brindando la mano amiga a los nuevos migrantes venezolanos, quienes no tienen cultura migratoria, porque su éxodo por el mundo, apenas comenzó hace 2  décadas atrás, en cambio los hermanos de Colombia, han vivido la diáspora desde los años 50, tienen más experiencia en acoplarse al sistema y permanecer unidos.

Esperando del amigo lector, que la única disputa aceptada entre Colombia y Venezuela, sea ¿quién hizo la receta de la arepa? En lo demás somos el pueblo latino, trabajador, echado pa’lante, fuerte, familiar, emprendedor que ayuda al migrante de sus países hermanos.

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