Martes, 20 Febrero 2018
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Anti-Semitismo

Anti-Semitismo

No lo ven como algo justo, ni tampoco tienen la certeza de un por qué. Una ola de antisemitismo está golpeando desde comienzos de año a Estados Unidos, donde numerosos centros judíos han recibido más de 100 amenazas de bomba y sufrido ataques a cientos de tumbas en cementerios.

Según la Asociación de Centro Comunitarios Judíos de Norteamérica, más de 80 de sus centros padecieron intimidaciones telefónicas, detectadas en 33 estados de EE.UU. -y 2 provincias canadienses durante enero, febrero y marzo.

Esos centros comunitarios judíos recibieron llamadas para desalojar sus instalaciones, entre las cuales se encuentran colegios, por amenazas de bomba que acabaron siendo falsas.

Además, la vandalización de un cementerio judío de Rochester (Nueva York), que se registró el pasado jueves, supone el tercer asalto a cementerios judíos en el país.

Esta destrucción de lápidas se suma a las cientos de tumbas que fueron destrozadas en los cementerios judíos de Filadelfia y Saint Louis (Misuri), adonde se desplazó la semana pasada el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, a condenar esos actos.

El director regional en Nueva York de la Liga Antidifamación (ADL, por sus siglas en inglés), Evan Bernstein, ha asegurado que la actual ola de antisemitismo en el país norteamericano es “sin precedentes”. De momento, el único detenido por 8 de las 100 amenazas es Juan Thompson, un hombre afroamericano de 31 años de edad que ha mostrado a través de sus redes sociales su rechazo al presidente de Estados Unidos, el republicano Donald Trump, y que mantenía una campaña para hostigar a su expareja haciéndose pasar por ella para intimidar.

El sospechoso, detenido en el estado de Misuri y acusado de acciones de acoso cibernético con una sentencia máxima de cinco años de cárcel, trabajaba como periodista para el portal de investigación informativa Intercept, pero fue despedido el año pasado.

El director ejecutivo del Instituto para el Estudio de Antisemitismo Global y Política (ISGAP), Charles Asher Small, aseguró que el antisemitismo actual proviene tanto de la extrema derecha, que se ha reforzado en EE.UU., como de la extrema izquierda.

Las elecciones presidenciales de noviembre pasado, que ganó Trump, supusieron el surgimiento del “alt-right”, un movimiento de extrema derecha relacionado con un sentimiento anti-inmigración, el antisemitismo y un desprecio por la corrección política.

Varios miembros prominentes del “alt-right” han apoyado activamente a Trump e incluso uno de sus grandes líderes, Steve Bannon, es el estratega jefe de la Casa Blanca. “Los ataques a los que nos enfrentamos ahora no tienen sus orígenes en el Gobierno de Trump, pero es cierto que los discursos antisemitas, contra otras minorías e inmigrantes son peligrosos”, añadió Small, en referencia a los polémicos comentarios del magnate sobre algunas minorías.

Tras recibir críticas por no condenar las acciones contra los judíos estadounidenses, Trump inició este martes su primer discurso ante el Congreso condenando el antisemitismo como una forma de odio y maldad.

“Las recientes amenazas contra los centros comunitarios judíos y el vandalismo de los cementerios judíos (…) nos recuerdan que, si bien podemos ser una nación dividida en políticas, somos un país que condena el odio y el mal en todos sus formas”, dijo el presidente.

El Buró Federal de Investigación (FBI), que se reunió este viernes con asociaciones judías, aseguró en un comunicado que la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia está investigando “posibles violaciones de los derechos civiles”.

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  • Venden muerte

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    Un arma procedente de Estados Unidos se utilizó en un crimen cometido en los países cercanos cada 31 minutos entre 2014 y 2016, según un informe publicado por el Center for American Progress.

    El estudio pone de manifiesto la incidencia de las armas de fuego que tienen su origen en Estados Unidos sobre la actividad criminal de 15 países del entorno, concretamente de las regiones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. El centro apunta la laxitud y la debilidad de las regulaciones en esta materia por parte de Estados Unidos -más relajadas que en otros Estados del entorno-, así como el elevado inventario de armas de fuego existente en el país.

    Estos dos factores son calificados como “contribuyentes clave” en el flujo de armas a través de las fronteras de EE.UU., según refleja el trabajo, titulado “Más allá de nuestras fronteras: cómo la débil regulación de armas de EE.UU. contribuye al crimen violento en el extranjero”.

    En este sentido, cifra en 50.133 el número de armas que fueron recuperadas a causa de investigaciones criminales en estos países durante el período de 2014 a 2016.

    El trabajo también enfatiza que una gran parte de estas armas fueron legalmente exportadas, ya que Estados Unidos es uno de los principales vendedores de estos artículos a nivel mundial, con un promedio de casi 300.000 unidades al año, según las estimaciones recogidas en el texto. En algunos de estos países se recolectaron más armas que en muchos estados estadounidenses; es el caso de México, donde entre 2014 y 2016 se obtuvieron 33.000 armas de esta procedencia, una cantidad superior a la de todos los estados durante ese periodo, a excepción de California, Florida y Texas. En ese lapso, las autoridades de Canadá y El Salvador se hicieron con más armas estadounidenses que 20 estados del país. Entre 2011 y 2016, en México fueron recuperadas más de 106.000 armas involucradas en crímenes, de las que el 70 % procedían de los Estados Unidos, según los datos del Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos.

    Sin embargo, éstas solo representan parte de la cuantía que realmente cruza la frontera sur, ya que solo recoge las que fueron obtenidas durante investigaciones criminales y que fueron remitidas a la ATF para su rastreo.

    Las estimaciones manejadas en el informe cifran en 213.000 la cantidad de armas que pasan de Estados Unidos a México cada año ilegalmente.

    De las armas procedentes de territorio estadounidense que fueron recogidas entre 2009 y 2014 en México, la mayoría provenían de tres estados sureños: Texas (41 %), California (19 %) y Arizona (15 %). Precisamente, México alcanzó en 2017 el nivel más alto de homicidios de los últimos 20 años con una proporción de 20,5 asesinatos por cada 100.000 personas; en 1997, el 15 % de estos eran cometidos con armas de fuego, mientras que en 2017 la cifra fue del 66 %.

    Pero el flujo de armas estadounidenses no solo se dirige hacia el sur y de las 8.700 recolectadas en Canadá entre 2011 y 2016, el 98,5 por ciento eran originarias de EE.UU.

    En Centroamérica, entre 2014 y 2016 resaltan los casos de Panamá, donde un 47 % de las recuperadas en crímenes fueron compradas en EE.UU.; en El Salvador, el 49; en Honduras la cifra fue del 45 %.

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  • Persiguen libros

    El presidente Donald Trump y sus asesores insisten en su campaña contra el libro “Fire and Fury”

    El presidente Donald Trump, y sus asesores insisten en su campaña contra el incendiario libro “Fire and Fury” (“Fuego y Furia”), de Michael Wolff, que describe un equipo del mandatario dudoso de su capacidad para gobernar.
    “He tenido que aguantar las noticias falsas desde el día que anuncié que competiría por la Presidencia. Ahora tengo que aguantar un libro falso, escrito por un autor totalmente desacreditado. Ronald Reagan tuvo el mismo problema y lo manejó muy bien. ¡Yo haré lo mismo!”, escribió Trump en su cuenta de Twitter.

    Tanto Trump como sus portavoces llevan toda la semana atacando duramente al autor y a su libro, que ha reabierto en el país. el debate sobre la salud mental del presidente y su capacidad para estar al frente de la Casa Blanca.

    Uno de sus asesores más cercanos, Stephen Miller, volvió a la carga en una combativa entrevista en CNN que terminó con el presentador Jake Tapper cortándola abruptamente ante la beligerancia con la que respondía y su insistencia en presentar a Trump como “un genio político”.

    El presidente revolucionó Twitter y las tertulias políticas al entrar de lleno en el debate sobre su salud mental e inteligencia definiéndose como “un genio muy estable” y “realmente listo”.

    Miller fue especialmente duro con el exestratega jefe de la Casa Blanca Steve Bannon, con quien el presidente rompió relaciones recientemente tras aparecer citado en el libro de Wolff criticando a su primogénito, Donald Jr, por una reunión con un grupo de rusos. “Es trágico y desafortunado que Steve haga estos comentarios grotescos tan alejados de la realidad y obviamente tan vengativos”, dijo Miller, para subrayar que el papel de Bannon en la Casa Blanca “se ha exagerado mucho”.

    Trump volvió a Washington tras sus reuniones en el retiro presidencial de Camp David (Maryland), donde le acompañaron legisladores destacados y parte de su gabinete, con la gran ausencia del fiscal general, Jeff Sessions, al que varios republicanos en el Congreso piden que renuncie por su recusación en la investigación de la trama rusa. No obstante, Trump aseguró en una rueda de prensa que Sessions tiene su apoyo, tras ser preguntado al respecto, y explicó en Twitter que las reuniones con su equipo han sido provechosas y han incluido temas como “la seguridad fronteriza, el desesperadamente necesitado muro, el creciente problema de los opiáceos y drogas, infraestructuras, defensa, presupuesto, comercio y DACA”. El presidente está en negociaciones bipartidistas con el Congreso en las que insiste en vincular la solución a los jóvenes indocumentados del suspendido programa DACA (Acción diferida para los jóvenes llegados en la infancia) a medidas inaceptables para los demócratas como la dotación de 18.000 millones de dólares para construir el muro fronterizo con México.

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