Miércoles, 21 Noviembre 2018
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Llega la hora de la verdad para López Obrador.

Tras recibir un sólido mandato popular con su victoria en la elección presidencial de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador afronta ahora el enorme reto de hacer posible el gran cambio político que ha prometido. Acabar con la corrupción y la impunidad, reducir los niveles de violencia y mejorar las condiciones de vida de los mexicanos son las prioridades a las que se enfrenta López Obrador, que ha ganado la Presidencia en su tercera oportunidad tras sus derrotas en 2006 y 2012.

Junto al fuerte apoyo popular con alrededor de 50 % de los votos, López Obrador recibió, nada más cerrar los centros electorales, el reconocimiento de su victoria por parte de sus tres oponentes en la elección presidencial, lo que constituye un hecho sin precedentes en la política mexicana.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó rápidamente a López Obrador en un mensaje vía Twitter y se ofreció a trabajar juntos “por el beneficio

mutuo de Estados Unidos y México”. La principal organización de los empresarios mexicanos, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), le felicitó también y se ofreció a trabajar con el nuevo presidente para el bien de México.

Todos estos apoyos otorgan a López Obrador una enorme legitimidad y elevan, a la vez, el desafío de cumplir con las enormes expectativas creadas. La coalición de izquierdas que lidera López Obrador, denominada Juntos Haremos Historia, ha logrado además un éxito sin precedentes al ganar en cinco de los estados en que presentaba candidatos a gobernador, según resultados preliminares, mientras el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) se enfrenta a una enorme pérdida de poder, una debacle histórica.

Los resultados, todavía provisionales, confirman que las encuestas de opinión que otorgaban a López Obrador una amplia ventaja acertaron de pleno y aseguran también la limpieza en las elecciones y la ausencia del temido fraude que dominó durante décadas el sistema político mexicano.

Para López Obrador llega, por tanto, su hora de la verdad para un político profesional que comenzó en el PRI en los años 70, que participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y hace cuatro años creó el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que encabeza la coalición de izquierdas que lidera.

Hacer posible un cambio real y cumplir las promesas electorales son los grandes desafíos del próximo presidente, además de equilibrar sus tendencias populistas

con el político pragmático que demostró ser en su gestión de jefe de Gobierno de Ciudad de México (2000-2005). Los sectores conservadores de México y una parte de la clase empresarial temen sus tendencias cuasitotalitarias por sus fuertes convicciones propias y lo complicado que resulta hacerle cambiar de opinión.

Los empresarios que respaldan a López Obrador, como Alfonso Romo, no temen que la nueva administración, que comenzará su gestión el próximo 1 de diciembre, aplique un modelo radical que eche al traste las reformas estructurales de los últimos años.

En materia económica López Obrador repitió en su discurso triunfal que no habrá nacionalizaciones ni expropiaciones, y que tampoco subirá los impuestos ni aumentará la deuda pública del país. ¿De donde saldrá entonces el dinero para pagar los programas sociales que ha prometido? Programas sociales que van desde las ayudas a los pobres, los discapacitados, los ancianos o desempleados, a semejanza de los programas populares que aplicó cuando fue alcalde de la capital.

Su respuesta básica al interrogante de cómo pagar estos programas es que los fondos vendrán de las estrictas medidas de austeridad en la gestión de gobierno y de la lucha contra la corrupción que reportará a las arcas del gobierno más de 20.000 millones de dólares anuales.

Su modelo de político austero y frugal se asemeja al del ex presidente de Uruguay José Mujica. Un momento clave de la nueva administración vendrá con las decisiones sobre la continuidad o no de las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México o la continuación de la reforma energética que comenzó en 2014 y que supuso el fin del monopolio estatal sobre la explotación de los hidrocarburos. López Obrador comenzó la campaña electoral prometiendo que cancelaría esa y otras reformas, pero como ganador habló ya de revisar y no cancelar esos contratos, en una muestra del pragmatismo al que parece obligado.

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  • Cambio de Plan

    México debe aplicar un “plan de emergencia” para caravana migrante, según ONG.

    El Gobierno mexicano debe aplicar un “plan de emergencia” para las caravanas migrantes, un fenómeno que no ha atendido con celeridad obligando a las autoridades locales e instituciones privadas a redoblar esfuerzos ante esta crisis humanitaria, denunció la ONG Sin Fronteras. “El fenómeno tendría que haber activado un plan de emergencia, como cuando hay huracanes o sismos, y por ello hicimos una solicitud a la Secretaría de Gobernación. (...) Hay miles de personas en la intemperie”, dijo en una entrevista Ana Saiz, directora de esta ONG, que atiende a unos mil migrantes al año en Ciudad de México.

    Desde hace aproximadamente un mes miles de migrantes centroamericanos atraviesan México para tratar de llegar a Estados Unidos, en un movimiento, un “desplazamiento forzoso”, que ha puesto en jaque a Gobiernos y tensado la relación con Estados Unidos. No obstante, de acuerdo con esta ONG, que ofrece ayuda integral a familias migrantes desde 1996, el Gobierno mexicano del presidente Enrique Peña Nieto ha sido negligente, “recargando en gobiernos municipales y estatales” la ayuda recibida por los migrantes a lo largo de este peligroso periplo.

    “Si no ha sido para mandar policías, helicópteros con gas pimienta, no ha hecho otra cosa. Y creemos que hay una obligación de Estado” en atender el problema, redundó Saiz, en referencia a varios altercados acontecidos en la frontera sur, entre México y Guatemala, para frenar las caravanas.

    Si bien las cifras bailan, se calcula que alrededor de 9.000 migrantes integran actualmente las cuatro caravanas que buscan llegar a Tijuana, donde ya miles de ellos esperan poder solicitar la condición de asilo en Estados Unidos. Un trámite que, al menos en este punto fronterizo, está desbordado, por lo que podría alargarse meses.

    Paralelamente, el Gobierno mexicano anunció el plan “Estás en tu casa” para facilitar la petición de refugio a los migrantes que se queden en el sur de México -Chiapas y Oaxaca- y entretanto ofrecerles atención médica, escolarización e incluso trabajo temporal.Esta medida, en apariencia positiva y a la que se habrían adherido más de 3.000 personas, es para la ONG “incluso regresiva, una trampa” porque es poco clara, parece “limitar la movilidad” y en esencia, recoge unos derechos que ya se contemplaban en la ley.

    Según sus cálculos, un 15 % de quienes buscan cumplir el sueño americano renuncia.

    Ya sea porque piden la repatriación por la dureza del periplo o porque consiguen trabajo o tienen familia en México.

    México es parte de la Declaración de Cartagena Sobre Refugiados (1984) que establece, de manera vinculante en el país porque así lo recoge la ley, que pueden solicitar asilo por temor a la situación de violencia en su país de origen. En estas caravanas, añadió Saiz, hay “ flujos mixtos”. Gente que huye por la pobreza, pero también muchos otros con un componente violento, incluso intra- familiar, detrás.

    Pese a las bondades del sistema según la legislación, en México el organismo encargado, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) está “totalmente colapsado” con un retraso de más del 50 % y un aumento sustancial año con año.

    Ello lleva a que, a menudo, la entrega de la tarjeta de visitante por razones humanitarias sea difícil de obtener. De acuerdo con datos proporcionados por la ONG, de las 30.249 solicitudes de asilo desde el inicio del mandato de Peña Nieto, a finales del 2012, solo 6.821 personas fueron reconocidas como tal.

    “México concede muy poco. El porcentaje de éxito es bajo”, lamentó Saiz.

    La mayoría de solicitantes de refugio provienen de países centroamericanos, con un aumento sustancial en los últimos años de venezolanos.

    Del millar de personas que atiende anualmente Sin Fronteras, un 60 % son hombres y el 40 % restante mujeres.

  • Colapso de Salud

    Venezuela afronta una crisis sanitaria "devastadora" por el colapso de su sistema público de salud, aseguró la organización Human Rights Watch (HRW) en un informe en el que criticó la reacción del Gobierno del presidente Nicolás Maduro al negar la situación y no afrontarla "urgentemente".

    "La combinación de un fallido sistema de salud y la escasez generalizada de alimentos han provocado una catástrofe humanitaria que solo irá a peor si no se aborda con urgencia”, sostuvo en el documento la experta Shannon Doocy, profesora asociada de la Escuela de Salud Pública Bloombergen la Universidad de Johns Hopkins.

    Varios investigadores de HRW, junto a especialistas del Centro de Salud Humanitaria de dicha universidad, viajaron a las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil para evaluar el alcance de la crisis y conocer el testimonio de las personas que están huyendo del país.

    Los datos existentes señalan un repunte del sarampión, la difteria, la malaria y la tuberculosis, dijo la ONG.

    De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), los casos de malaria han pasado de 36.000 en 2009 a más de 406.000 en 2017; mientras que los diagnósticos de tuberculosis se han incrementado de 6.000 en 2014 a 7.800 en 2016, cuando la tasa de incidencia fue de 32,4 por cada 100.000 personas, la más alta en el país en 40 años.

    La falta de provisiones de medicamentos y vacunas ha afectado tratamientos como el del VIH, ya que el 87% de las más de 79.000 personas registradas por ser portadoras del virus no están recibiendo medicación antirretroviral.

    La escasez en vacunas también ha ocasionado el regreso de dos enfermedades que se consideraban extinguidas: la difteria y el sarampión, de las que no se conocían registros recientes hasta 2015. HRW menciona los altos niveles de malnutrición como el principal factor que ha originado el agravamiento de la mayoría de enfermedades. En sus denuncias, HRW recordó los intentos del Gobierno de Venezuela por ocultar la crisis sanitaria:

    Puso como ejemplo la cancelación “de forma abrupta” en 2015 por parte del Ministerio de Salud venezolano de la publicación de actualizaciones semanales sobre indicadores de sanidad y el cese del titular de esta cartera en 2017 cuando publicó un “pequeño resumen” con carácter anual.

  • Calidad

    Diego Luna: “aspiro a ser parte de un entretenimiento que haga reflexionar”.

    Diego Luna estrenó la cuarta temporada de “Narcos”, que explora los orígenes de la guerra contra la droga en su México natal, y asegura en una entrevista que su aspiración como actor es formar parte de “un entretenimiento que haga reflexionar” al espectador.

    “Estoy jodido”, reconoce echando la culpa al “jet lag”. “Siete ciudades en diez días. Como los rockeros, pero sin las fiestas ni las drogas”, añade entre risas.

    Pero Luna, que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, se viene arriba rápidamente hablando de “Narcos: México”, donde interpreta a Félix Gallardo, el líder del cártel de Guadalajara. “Estoy orgulloso de lo que hicimos”, afirma. “Creo en el entretenimiento, pero aspiro a ser parte de un entretenimiento que te haga pensar y reflexionar; que invite a un debate necesario y te cuente las cosas desde otra perspectiva. La serie lo logra”, agrega.

    “Narcos: México” explora los orígenes del narcotráfico en México y viaja a la década de 1980, cuando esa red comenzó a forjarse entre productores y comerciantes independientes. En ese contexto surge la figura de Gallardo, capaz de unificar a los traficantes para construir todo un imperio.

    “Muchos descubrirán en la serie muchos matices que a veces obviamos en esta conversación”, sostiene Luna.

    “Cuando la narrativa es solo de buenos contra malos es un error. Hay que hablar de un sistema de corrupción que ha llegado a todos los niveles de poder y de un mercado que no deja de crecer. Eso no lo hemos querido ver desde esa perspectiva. Mientras haya demanda, habrá oferta”, apunta. En la serie, Kiki Camarena (Michael Peña), miembro de la agencia estadounidense antidrogas (DEA), traslada a su esposa y su hijo de California a Guadalajara para asumir un nuevo cargo. Su presencia allí provocará una trágica cadena de eventos. “Yo crecí con la historia de que el Gobierno era víctima del narco y tenía que negociar. Perdió el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y decían: ¿Ahora quién va a negociar? Ponían al Gobierno como una víctima que reaccionaba ante eso. La serie trata de mostrar que el Gobierno era parte de aquello. Estaban sentados en la misma mesa”, afirma Luna.

    “De otra forma -continúa-, no explicas que se haya logrado ese andamiaje tan perfecto”. Luna es consciente de que series de este tipo han glorificado o enaltecido a sus violentos protagonistas, pero el actor considera que “Narcos: México” “contextualiza y humaniza” a Gallardo.

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