Miércoles, 28 Junio 2017
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Reunión entre Putin y Trump debe ser 'cuidadosamente planeada', dice Rusia

Reunión entre Putin y Trump debe ser 'cuidadosamente planeada', dice Rusia

La reunión entre el presidente electo Donald Trump y el presidente de Rusia Vladimir Putin “se va a realizar”, según dijo el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov durante una conferencia telefónica con la prensa.
“Si se da algún contacto, tendrá que ser planeado con mucho cuidado. Estamos hablando de contactos después de una fase muy tensa en la evolución de nuestras relaciones. Por eso es que, por supuesto, cualquier tipo de contacto del más alto nivel será arreglado cuidadosamente”, dijo Peskov a periodistas este lunes.
El portavoz del Kremlin no dio detalles de cuándo se llevaría a cabo la reunión entre los dos líderes.
Los acercamientos entre Putin y Trump han aumentado en las últimas semanas pocos días antes de que el magnate de Nueva York tome posesión como nuevo presidente de Estados Unidos.
El pasado 30 de diciembre, Trump aplaudió la decisión de Vladimir Putin de no responder a las sanciones de Estados Unidos contra Rusia y postergar cualquier decisión hasta conocer las políticas del nuevo gobierno que encabezará el magnate.
“Siempre supe que él era muy listo", escribió Trump en su primer mensaje en la red social respecto a las sanciones contra Rusia anunciadas por el gobierno del presidente Barack Obama.
Putin no tomó represalias contra diplomáticos estadounidenses en Moscú y aseguró que las acciones que tomará en el futuro dependerán de las políticas del presidente electo Trump.
Así mismo, el pasado 23 de diciembre, Putin envió una carta a Donald Trump felicitándolo por la venidera Navidad y el Año Nuevo.
Según la traducción de la carta dada a conocer por el equipo Trump, el jefe del Kremlin escribió que "los serios desafíos globales y regionales que nuestros países han enfrentado en los años recientes, muestran que las relaciones entre Rusia y los Estados Unidos son un factor importante para asegurar la estabilidad y seguridad en el mundo moderno".
Trump tomará posesión de su cargo el próximo 20 de enero.

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    El hartazgo de los mineros y los trabajadores del acero dio a Donald Trump el triunfo en las elecciones y, ahora, como presidente, acude a su base más fiel para justificar decisiones tan criticadas como la de Estados Unidos del Acuerdo climático de París.

    “Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, y no a los de París”, dijo Trump en una frase que resume su política para poner a “EE.UU. primero” (“America First”) y priorizar la creación de empleo en zonas industriales, como Pittsburgh, por encima de cualquier compromiso internacional.

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    “Las minas-aseguró- ya están empezando a abrir, tenemos una gran apertura

    en dos semanas, en Pensilvania, en Ohio, en Virginia Occidental, en tantos lugares. Una gran apertura de una nueva mina. Eso es inaudito. Por tantos, tantos años que no ha sucedido. Me preguntaron si iba a ir y lo voy a intentar”. No mencionó el nombre de la mina en su discurso, pero inmediatamente después los jefes de la mina Acosta hicieron oficial la invitación a Trump para su ceremonia de apertura. La mina Acosta, en el oeste de Pensilvania, creará entre 70 y 100 empleos y producirá 400.000 tonela das anuales de carbón, según la empresa Corsa Coal, propietaria del yacimiento.

    Esa pequeña creación de empleo apenas servirá para aliviar la dañada industria del carbón, que ha perdido 60.000 puestos de trabajo desde 2011, en gran medida debido al “boom” de la fractura hidráulica que ha convertido al gas natural en una alternativa mucho más barata que el carbón.

    En todo caso, el Acuerdo de París y las políticas medioambientales del expresidente Barack Obama han sido percibidos como el origen de todos los males por los habitantes del cinturón de óxido de EE.UU. (“rust belt”), el corredor desindustrializado que va de Pensilvania a Minnesota y que apoyó en masa a Trump.

    “La gente no gasta el dinero como antes, hay muchos negocios que han cerrado, casas tapiadas, la gente se va todo el tiempo a buscar otras oportunidades”, retrató en declaraciones Polly Bernard, de 61 años y que vive en Gillette, en el estado de Wyoming y apodada como “la capital de la energía de la nación”.

    La ciudad de Gillette ha visto crecer el desempleo y su tasa de pobreza por encima de la media nacional en los últimos años, alcanzado un pico del 6,2% de desempleo en junio de 2016, cuando la tasa media en Estados Unidos era del 4,9%, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Bernard encajó de mala gana las estocadas del declive. Se niega a abandonar su casa y tiene dificultades para llegar a final del mes y pagar la hipoteca. “He pasado 10 años en las minas, trabajé primero en una y luego en otra. Ganaba unos 72.000 dólares al año, más o menos. La empresa se declaró en quiebra y nos despidieron al mismo tiempo a entre 4.000 y 6.000 trabajadores.

    Eso es mucho, todo el mundo buscaba trabajo como loco y no había nada”, narró. Varios meses después del despido, Bernard consiguió un trabajo en una escuela infantil, donde gana unos 20.000 dólares al año. “Me encargo de lavar los platos. La verdad, es una lucha, una lucha continua, el dinero no es suficiente. Es una pena, es como si se estuviesen riendo de nosotros”, lamenta.

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    “¿Cuándo comenzó Estados Unidos a degradarse? ¿En qué punto empezaron a reírse de nosotros como país? Queremos un trato justo”

  • Primeros 100 días

    El presidente Donald Trump subrayó que ha cumplido “una promesa tras otra” en sus primeros cien días en el poder y reiteró sus ataques a los medios de comunicación, a quienes criticó por estar alejados de la realidad. “Mis primeros cien días han sido muy productivos (...) Hemos cumplido una promesa tras otra”, dijo Trump en un acto en Harrisburg (Pensilvania),

    de los estados claves de su victoria electoral en noviembre pasado, puesto que no votaba por un candidato presidencial republicano desde 1988.

    En un acto con tono de campaña electoral más que de un presidente en el cargo, el mandatario lanzó una nueva andanada de ataques a la prensa. Durante el discurso, de cerca de una hora, rechazó las críticas vertidas sobre los fracasos registrados durante sus primeros 100 días de mandato, como la negativa del Congreso a aprobar su reforma de la ley sanitaria conocida como “Obamacare” y el bloqueo de los tribunales a su prohibición de entrada temporal en EEUU de viajeros procedentes de siete países de mayoría musulmana.

    En este sentido, enfatizó que “las prioridades de la prensa no son vuestras prioridades” y volvió a recalcar que está concentrado “en volver a hacer grande de nuevo a EEUU”, su lema electoral. “Si el trabajo de los medios es ser honestos y decir la verdad entonces creo que estamos de acuerdo en que la prensa se merece un suspenso bien grande y gordo”, sostuvo ante los aplausos de los cerca de 10.000 asistentes.

    Trump reiteró los ejes de su campaña, como su voluntad renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México o Canadá y su polémica promesa de construir el muro en la frontera sur. “No se preocupen, lo vamos a construir”, dijo sin comentar los obstáculos que enfrenta en el Congreso, donde los legisladores han mostrado sus reticencias a desembolsar fondos para la ampliación del muro existente.

    Asimismo, anunció que estará “tomando una gran decisión sobre el Acuerdo de París en las próximas dos semanas. Veremos qué ocurre”, y a la vez que reiteró su compromiso para revitalizar la industria del carbón y el petróleo. Las declaraciones de Trump se producen el mismo día que se celebraron multitudinarias marchas en defensa del clima y contra sus políticas de desregulación medioambiental en Estados Unidos, incluida una con miles de manifestantes en Washington.

    El mandatario firmó una orden ejecutiva para revisar las prohibiciones impuestas por Obama para permitir explotaciones petroleras en las costas del país, lo que podría abrir zonas del Ártico o del Golfo de México a nuevos pozos.

    Estados Unidos está sopesando si se mantiene en el Acuerdo Internacional de

    París sobre cambio climático, que busca un cambio de modelo de desarrollo libre de combustibles fósiles y fue firmado por su predecesor Barack Obama.

    Trump también se refirió a la escalada de tensiones con Corea del Norte, y defendió que está trabajando con China para solucionar un problema que calificó de “complicado”. De hecho, insistió en que su decisión de no designar a China como manipulador de divisas, como había prometido, responde a la colaboración estrecha con Pekín para rebajar el conflicto. “Creo que no es el momento de designar a China como manipulador de divisas”, afirmó el mandatario.

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