Lunes, 16 Julio 2018
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Jueves, 15 Marzo 2018 15:19

La lucha por el éxito

Como latinos que somos siempre tenemos que luchar por algo más”.

Yoanse Mejías es un luchador de La Universidad de Oklahoma, quien nació en La Habana, Cuba y llegó desde muy pequeño con su madre al estado de la Florida, en los Estados Unidos.

Su pasión por los deportes comenzó desde muy chico. La madre del pequeño Mejías tuvo que inscribirlo en distintas actividades deportivas debido al déficit de atención que éste padecía.

“Empecé a practicar varios deportes a una edad muy temprana por problemas psicológicos, ADHD (siglas en Inglés), falta de atención. Entonces mi mamá me puso en varios deportes, jugué baseball, hice karate alrededor de 7 a 8 aaños, pero cuando empecé la lucha, a los 9 o 10 años fue que me enamoré de ese deporte, y la disciplina que tuve que tener”, comentó Yoanse, quien considera la lucha como un deporte de gran exigencia.

Mejías desde niño ya comenzaba a despertar más y más pasión por la lucha y desde entonces trabajaba con mucho esfuerzo en cada entrenamiento.

“Ya era tercero en el estado, en Cuba… Y como tú sabes, en un punto cuando vives en estos países, no hay mucho futuro y esas son las únicas salidas, es la música o el deporte”, aseguró Yoanse, quien sabía que ser luchador era lo que tenía que hacer para ayudar su familia y darle un mejor futuro.

Al tener como objetivo, ser luchador profesional, Yoanse continuó persiguiendo su sueño a nivel universitario en Northern Iowa University. Al mismo tiempo, su madre era quien lo guiaba a seguir este camino.

“Mi mamá siempre me ha apoyado en todo, ha sabido ponerle aceleramiento y freno a las cosas, y como ella es una mamá soltera, siempre está trabajando duro y por eso siempre ha sido mi ejemplo”, aseguró Mejías, quien agregó que no fue fácil para su madre y él cuando llegaron a los Estados Unidos, ya que su madre tenía hasta dos trabajos para poder mantenerlos.

En su primera etapa de universidad, a Yoanse no se le hizo difícil crecer como luchador. Sin embargo, él se dio cuenta desde el inicio que la competencia a nivel universitario era de mucho compromiso.

Además de esto, Yoanse admite que como Latino no tuvo dificultades para hacerse un espacio y destacar sus cualidades como luchador.

“Hay muchas personas que van a utilizar su raza o de donde son, ya sea porque son latinos o porque son de otro país, pero eso para mí sinceramente nunca me ha afectado ya que había puertorriqueños, colombianos, venezolanos en los distintos deportes”, afirmó Yoanse, muy tranquilo.

El querer ir por más y ser el mejor luchador a nivel universitario fue lo que llevó a Yoanse Mejías a buscar una educación superior y una universidad más competitiva. Al transferirse a la Universidad de Oklahoma, Yoanse se dio cuenta que había encontrado el lugar perfecto para que su carrera diese ese salto de calidad.

“A ese nivel tu no decides a donde ir, tus resultados hablan por ti mismo, yo tuve que entrenar bastante, tuve que sacrificar bastantes cosas, adaptarme a ciertas dietas, a ciertas disciplinas”, comentó Mejías, quien cambió su vida por un régimen más estricto en el momento en que decidió tener el objetivo claro. Llegar a división uno.

No solo el nivel competitivo y la gran historia de la Universidad de Oklahoma fueron las responsables de atraer y entusiasmar a Yoanse en la selección de esta reconocida institución. También lo atrajo la fácil adaptación y aceptación que esta comunidad académica le brindó a pesar de ser hispano. La Universidad de Oklahoma ha tenido un notable crecimiento en cuanto a admisiones de estudiantes hispanos en los últimos años.

“La comunidad hispana ha crecido bastante en este estado, y sinceramente fue una transición bien fácil para mí”, afirma Mejías, quien da gracias a Dios por esta gran oportunidad que se le ha presentado.

Yoanse Mejías en su ultimo año como luchador, obtuvo una temporada espectacular con el equipo de lucha de Los Sooners, con un record 25-6. Desafortunadamente Mejías quedó eliminando en el pasado torneo de la Conferencia Big12 que se llevó a cabo el 3 y 4 de marzo, lo que lo deja sin aspiraciones de poder cumplir su meta de convertirse en campeón nacional.

A pesar de la derrota, Yoanse Mejías, no es solo un luchador en el tapiz de pelea, también es un luchador del día a día, que siempre se levanta y se sacude el polvo hasta cumplir sus sueños y obtener el éxito.

Publicado en Oklahoma City
Jueves, 30 Noviembre 2017 17:32

Sin riesgo y daño

Estudio refuta conexión entre autismo y riesgo de heridas.

Un estudio de la Universidad de Colorado refuta que el autismo esté entre las principales razones de riesgo de heridas moderadamente serias entre menores de cinco años, y considera que sí lo están, por el contrario, el déficit de atención y la hiperactividad.

Tras analizar los casos de 2.000 niños de todo el país, los investigadores determinaron que, a pesar de lo que comúnmente se cree, los niños con autismo no son más propensos que quienes no padecen de esa condición a sufrir de heridas que requieran atención médica, es decir, visitas a salas de emergencia u hospitalización.

A la vez, ese tipo de heridas resulta habitual entre niños con el desorden de déficit de atención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés). Aparentemente, según los investigadores, el hecho que un 30 % de niños con autismo también padecen de ADHD habría llevado a la errónea conclusión sobre la conexión entre riesgo de heridas infantiles y autismo.

Las investigaciones se basaron en datos de unos 6.000 niños compilados durante varios años para el Estudio para Explorar el Desarrollo Temprano (SEED, en inglés) del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

“Los problemas de atención parecen contribuir al riesgo de heridas. La relación existente (entre autismo y ADHD) puede explicar por qué algunos estudios encontraron un riesgo más alto de heridas en niños con autis mo”, indicó la Dra. Carolyn DiGuiseppi, supervisora del nuevo estudio y profesora de epidemiología y pediatría en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Colorado en Denver. Específicamente, DiGuiseppi y sus colaboradores de otras universidades analizaron reportes incluidos en SEED de información provista por adultos a cargo de niños de edades entre 30 y 68 meses que sufrieron heridas que necesitaron atención médica. Algunos de esos niños tienen autismo, otros padecen de desórdenes de desarrollo y otros fueron agrupados como “población en general”.

El análisis de los datos sobre las circunstancias en que resultaron heridos permitió establecer que el 32,3 % de los niños con autismo había tenido heridas, en comparación con el 30,2 % de niños en la población en general y con el 27,8 % de niños con otros desórdenes.

Pero al tener en cuenta otros elementos, como el contexto socio-demográfico, la salud, el coeficiente intelectual y las diferencias de conducta de los menores, los investigadores concluyeron que “las probabilidades de heridas en los casos de niños con autismo, aunque significativamente más altas que las del grupo de control de niños con otros desórdenes, son similares a las de los niños de

la población en general”.

En definitiva, no sería el autismo, sino otros factores, como el nivel de educación de los padres, la calidad de los cuidados maternales, los ingresos de la familia, problemas de conducta infantil o ciertas enfermedades los que generarían el riesgo de heridas.

Publicado en Salud

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