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Jueves, 17 Mayo 2018 14:32

Estrés Postraumático

En el mundo actual, en el que las comunicaciones están a la orden del día; las buenas y malas noticias se ventilan con una increíble velocidad, haciéndonos cada vez participes directos de estos eventos. Niños y adultos están expuestos a situaciones estresantes que determinan de diferente manera cómo piensan y sienten.

Desastres naturales como: tornados, terremotos fuegos, huracanes, tormentas e inundaciones, pueden afectar de una manera alarmante a corto, mediano y largo plazo; así como también: guerras, atentados terroristas, accidentes de carros; otros como: la muerte o separación de seres queridos, abuso, violencia familiar, etc. Todos tenemos situaciones estresantes en diferente medida, la capacidad de reaccionar ante ellas es un instinto natural de supervivencia. En ciertos casos, éstos hechos son tan grandes que causan el estrés postraumático, el mismo que puede manifestarse en forma inmediata o también aparecer meses después de haberse sucedido el evento impactante. La mayoría de veces los afectados, reaccionan bien a estos problemas (depende de cada caso) y se recuperan rápidamente.

El estrés postraumático se puede presentar a cualquier edad, según el Centro Nacional para el Estrés Postraumático; 7-8 de cada 100 personas sufrirán de esta enfermedad en algún momento de sus vidas; siendo las mujeres más propensas que los hombres. La habilidad para reaccionar en estas situaciones difíciles e inusuales, depende en parte de las características individuales de cada persona, determinadas por la genética, la personalidad, el ambiente familiar y social que los rodea.

Los síntomas varían de acuerdo con la edad. Niños menores de 6 años por ejemplo pueden reaccionar: orinándose en la cama, no hablando, representar la experiencia en un juego, aferrarse más de lo normal a los padres o adultos. Los niños mayores pueden exhibir alteraciones de la conducta: ser irrespetuosos con actitudes destructivas. Los adolescentes pueden sentirse culpables, con sentimientos vengativos, de preocupación y tristeza; explosiones de ira, etc. Niños y adultos pueden presentar recuerdos del trauma en pesadillas y evocación involuntaria en determinados momentos del día, perder el interés por las aficiones y diversiones, etc. Es típico observar cómo evitan acudir a lugares que le recuerden el incidente o tener conversaciones relacionadas con él, ya que les causa: palpitaciones, dificultad para respirar, sudor cada vez que recuerdan el hecho.

Frente a un evento estresante, las personas en general deben estar alertas y observar si se presentan estos cambios para pedir ayuda y apoyo psicológico especializado. El tratamiento es a largo plazo, se usa una combinación de psicoterapia orientada a desarrollar técnicas de relajación entre otras y fármacos que permitan controlar la ansiedad y depresión. La unión familiar y el apoyo pueden hacer la diferencia en el tratamiento de estos problemas.

Publicado en Salud

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