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Rincón del Pastor (128)

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Meditando en la cama

Jueves, 14 Diciembre 2017 09:26 Escrito por

“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustias, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración... Temblad y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad .. En paz me acostaré, y asimismo dormiré: porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado‑‑‑. Salmo 4:1,4,8

He hablado ya acerca de las pildoras para dormir y de la falta de sueño que aqueja a muchos de los mortales. Ahora leo en las estadísticas que de todas las enfermedades mortales que en este siglo diezman a la raza humana, las enfermedades cardíacas se cuentan entre las peores. ¿Y a qué se deben las enfermedades del corazón? A la tensión nerviosa. ¿Y cuál es la causa? Los problemas de la vida. La ansiedad que provoca la incertidumbre económica, por ejemplo, sumada al temor a las enfermedades, la amenaza de una guerra nuclear, la invasión de seres ultraterrestres, los peligros reales o imaginarios, hacen subir la presión arterial, congestionan el cerebro, acidifican la sangre, endurecen las arterias, cierran la coronaria... y el hombre de negocios, el hombre de gobierno, el padre de familia, el jefe militar, etcétera... todos ellos, sufren tensión nerviosa.

Y la paz se evapora, el sueño se va, el insomnio se apodera de nosotros y las horas de la noche se van en blanco. La Biblia se ocupa, mi amigo, de esas horas de la noche que a veces transcurren en un desvelo. Por ejemplo, en el Salmo 4 leo estas palabras: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad”. Usted dirá que cuando está padeciendo insomnio no hace más que pensar y pensar, y por eso precisamente se desvela. Déjeme decirle una cosa: si usted solamente piensa en sus problemas, nunca encontrará la solución ni la paz del alma. Por el contrario, tanto pensar en sus problemas puede llevarlo a la obsesión, que corroe el entendimiento y nubla el criterio.

Lo que la Biblia dice es, MEDITAD. Meditad serenamente en Dios, en Su Amor y en Su Gracia, y en Jesucristo, que bajó del cielo a ofrecer a los seres humanos paz y descanso, y murió en la cruz para redimirlos del pecado, y resucitó para abrir para todos un camino de vida nueva y subió a los cielos, para interceder desde allí por todos lo que confían en El y claman a El. En estas cosas, amigo mío, vale la pena pensar, como Dios quiere. ¿Y cuál es el resultado de esa meditación que haré en mi cama, en las horas tranquilas de la noche? “preguntará usted”. Bueno, este salmo tiene la respuesta. Dice al final: “En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. La fe en Dios, la entrega de corazón a Cristo, el recibirle a El como Salvador, nos trae paz y calma, y sueños tranquilos y felices. ¡Vale la pena probar! Hoy mismo ponga su confianza en CRISTO JESUS.

ORACION: ¡Qué diferente es mi vida desde que te conozco a ti Señor! Me has dado paz. Me has llenado de Tu amor. Todo es diferente desde que te tengo a Ti. Gracias Señor...

He aquí el Cordero

Jueves, 07 Diciembre 2017 11:19 Escrito por

“El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29

Mi amigo y mi amiga, que Dios le bendiga a usted y a su familia. Era un dedo nada más. Era el dedo índice de la mano de un hombre, que se levantó y apuntó, señalando a otro hombre, que estaba de pie, sereno, tranquilo, como el que sabe cuál es su destino y cual es su misión.

Y el hombre cuyo dedo levantado apuntaba al otro hombre dijo pocas palabras: HE AQUI EL CORDERO DE DIOS, QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO. Las multitudes que oyeron quedaron pasmadas, tratando de penetrar el significado profundo, apocalíptico de tales palabras. La frase tenía resonancias de sentencia de muerte; porque señalar a un hombre, y llamarle CORDERO DE DIOS, es sentenciarlo a muerte.

El hombre que señalaba con el dedo, era Juan el Bautista. Y el hombre señalado, el Señor Jesucristo. Estaban ambos en las riberas del Jordán. Y gran cantidad de gente venida de Jerusalén y de Judea y de toda la provincia de alrededor del Jordán los miraba y escuchaba, e iban comprendiendo. Si Jesús, el profeta de Nazaret, el Maestro de Galilea era el Cordero de Dios, entonces, más tarde o más temprano tendría que ser sacrificado. Y aquí tenemos otro de esos momentos bíblicos en que se cierne sobre Jesús la sombra de la Cruz. Como cuando era un niño y vinieron los sabios de oriente y le ofrecieron mirra, la resina que se usa para embalsamar cadáveres. Como cuando a los doce años de edad el mismo Jesús dijo, “Me conviene estar en los negocios de mi Padre” y el negocio de Dios era entregar a su hijo.

Ahora, por tercera vez en su vida se extiende sobre él la sombra de la Cruz. Jesús es el Cordero de Dios, como cordero de Dios debe morir. En la antigua ley se sacrificaban corderos para cubrir la falta del pecador. Cada vez que un hombre violaba los mandamientos, y esto era todos los días, traer un cordero al altar. El hombre

confesaba sus pecados sobre la cabeza del cordero, traspasándoselos, y el sacerdote lo sacrificaba. La sangre del cordero inocente era garantía de perdón para el pecador culpable.

Siglo tras siglo esta ceremonia impresionante fue grabándose en la mente del público. “Sin derramamiento de sangre, no se hace remisión de pecados”. Pero, la sangre de animales no era suficiente. No limpiaba la conciencia. SOLO LA SANGRE DE CRISTO LO HACE. Limpia corazón, conciencia, alma y vida. Cristo, mi amigo, es el Cordero de Dios que salva toda la eternidad.

ORACION: Eres un Salvador maravilloso. ¡El único Salvador!...

Los negocios de mi padre

Jueves, 30 Noviembre 2017 11:16 Escrito por

Mi amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. Aquella era una larga caravana de hombres, mujeres y niños. Bajaban cantando las colinas y lomas que descienden de Jerusalén hasta las tierras bajas, para llegar por fin a Nazaret de Galilea.

Entre la caravana iban José y María, los que eran tenidos por padres de

Jesús. Después de un día de camino se dan cuenta que Jesús, a la sazón de doce años de edad, no está entre ellos. La consternación del matrimonio es profunda. ¿Dónde andaría Jesús? Al principio pensaron que estaría entre otros parientes y amigos, pero no estaba entre ellos.

José y María corren a Jerusalén. Seguramente Jesús se ha quedado perdido, desconectado de todos los otros galileos. Quizá está enfermo. Después de varias horas de afanoso caminar y buscar, lo hallan en el templo. En medio de los doctores. Jesús les está haciendo preguntas. Y también está dando respuestas.

Los doctores judíos, viejos hombres encanecidos sobre las Sagradas Escrituras, se hallan asombrados, Ese niño galileo de doce años es extraordinario. Tiene una penetración espiritual asombrosa. Una lucidez mental extraordinaria. Conoce las Escrituras como el más experimentado escriba, es un sabio en las respuestas. José y María alcanzan a Jesús y le dicen con reproche: “Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia Y Jesús, sereno, sonriente, dueño de sí mismo como siempre, les dice

tranquilamente: “¿Porqué me buscabais? ¿No sabías que en los negocios de mi padre me es necesario estar?”.

Y bien, ¿cuál es el negocio de Dios? Sencillamente salvar a los hombres del pecado. ¿Y cómo Dios lleva a cabo ese negocio, cómo Dios salva a los hombres del pecado?. Pues, nos dice la Biblia, que enviando a su Jesucristo a morir en una cruz, para que su muerte en Cruz sea el precio de redención por todos los pecadores del mundo.

Cuando Jesús habló de los “negocios de su Padre”, la sombra de la cruz extendió sus dos brazos sobre él. Amigo, Jesús murió por usted y por mí. Que hacemos usted y yo, por el?.

ORACION: A mí también, Señor, hoy me conviene estar en Tus, negocios Hoy quiero compartir Tu mensaje de salvación con los demás...

Vaticinio de la Cruz

Jueves, 16 Noviembre 2017 11:03 Escrito por

Mi amigo y amiga, que Dios le dé salud y felicidad. Hoy quiero hablar de tres camellos. Tres camellos que partieron de oriente y tomaron rumbo oeste. Tres camellos que siguieron la ruta de Abraham, el patriarca, describiendo sobre las tierras del Irán, del Irák, de Líbano y Transjordania, un gran arco hasta entrar en la tierra sagrada. La tierra de Israel, y que, la tradición, llevaban sobre sus lomos a tres magos de oriente, hombres sabios en su tierra, estudiosos de la profecía. Ellos sabían que algún día, según una profecía muy antigua, habría de aparecer una brillante estrella en los cielos, y que esa estrella marcaría el tiempo y el lugar del nacimiento del gran rey de los judíos.

Y guiados por la estrella, los magos, montados en sus camellos, verdaderos “reyes de la fatiga”, cruzaron todos los kilómetros necesarios para llegar desde oriente hasta Belén. Y allí, en una sencilla casa de vecindad, hallaron a María, a José, y al Niño Jesús. Y entonces, “abriendo sus tesoros”, le ofrecieron dones: oro, incienso y MIRRA.

También amigo, quiero hablarle acerca de la sombra de la Cruz. Cuando analizamos la vida de Jesucristo tal como está dada en los cuatro evangelios, vemos que desde un principio su existencia estuvo señalada por la sombra de la Cruz. Porque El vino del cielo a vivir entre los hombres, con una sola misión y propósito: ser crucificado, para que su muerte en Cruz sea la redención de todos los seres humanos.

Cuando los sabios de oriente, supieron que había nacido ese Rey judío poderoso que traería salvación al mundo, hicieron el largo viaje para ofrecerle oro, incienso y mirra. Ahora bien, ¿para qué sirve el oro? Sirve para riqueza, para gloria y para hacer coronas de rey. No hay ninguna sombra de crucifixión en el oro. ¿Para qué sirve el incienso? Para alabanza y adoración. Se quema incienso a quien se quiere alabar y adorar, a quien se quiere dar reverencia por su cargo o su misión. Pero, ¿para qué sirve la mirra?

La mirra es una sustancia aromática que se saca de arbustos del desierto. para dos cosas: una para embalsamar cadáveres, y otra, como soporífero para calmar Dolores intensos. Y en esta mirra que los sabios ofrecen a Jesús tenemos ya un vaticinio de su cruz. Precisamente, cuando Jesús estuvo en la agonía de la cruz, los soldados romanos le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero, él no quiso beberlo. Jesús vino con una misión: morir en Cruz para que usted y yo, podamos ahora recibir redención y vida eterna.

ORACION: Me asombra Tu misión. Desde el principio todo indicaba que ibas hacia la Cruz. ¡Muchas gracias, Señor!...

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Tres horas de tinieblas

Jueves, 02 Noviembre 2017 08:48 Escrito por

Sencilla y sobriamente nos dice el evangelio: “Y cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena”, hubo tinieblas desde las doce del mediodía hasta las tres de la tarde. Es decir, en las horas de mayor luz diurna.

Era la primavera del año 30 de nuestra era, en las afueras de Jerusalén. Jesús estaba crucificado. Junto con él, dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Una multitud se había dado cita para contemplar el espectáculo. Sacerdotes y dirigentes judíos, soldados romanos, allegados de Jesús, viajeros, peregrinos, curiosos.

Una crucifixión triple no era espectáculo de todos los días. Y cierta propensión morbosa de la gente la lleva a solazarse con espectáculos macabros. De pronto, ¡tinieblas inesperadas! El sol cubre su faz, el cielo se encapota de nubes, el pavor que siempre produce un súbito oscurecimiento del cielo sobrecoge a todos.

Lentas, agobiantes, cargadas de dramatismo, comienzan a correr las horas. Muchos lloran. Otros tiemblan, sin atreverse a hablar. Alguno hay que se hinca y recita una oración. Los soldados romanos, aferrados a sus lanzas escrutan con desconfianza a esas masas de pueblo. Los judíos no son de fiar nunca, y menos en tiempos de Pascua.

Pero nada pasa. Solo tinieblas espesas sobre el Calvario, sobre Jerusalén, sobre el mundo. Porque es la hora del Sacrificio Supremo por el Pecado del Mundo. Y mientras el Cordero de Dios que quita el pecado, está agonizando, es preciso que haya tinieblas. Es la hora de las supremas tienieblas espirituales, preludio de la brillantísima luz de la Salvación que muy pronto habrá de brillar para toda la humanidad.

Cuando por fin un rayo de sol se filtró por entre las nubes, Jesús dio Una gran voz “¡Consumado está!”. Era un grito de victoria. El Sacrificio había sido ofrecido. Dios el Padre lo había aceptado. El pecado del mundo había sido quitado. No más tinieblas de aquí en adelante. Las tinieblas seguirán para aquellos que no creen. Pero para los que creen en Jesús, Hijo de Dios, entregado por nuestros delitos y resucitado para nuestra justificación, LUZ, LUZ Y LUZ...

ORACION: Es lo que también me ha ocurrido a mí, Señor. Mis tinieblas,Tú las transformaste en LUZ...

Siete días inolvidables

Jueves, 26 Octubre 2017 09:46 Escrito por

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, Y sígame”. Lucas 9:23

Por alguna razón singular, los períodos semanales de siete días tienen una incidencia especial en la vida de los hombres. Cada siete días hay un domingo de descanso. Cuatro semanas hacen un mes, 52 semanas hacen un año, y por años medimos nuestra existencia.

Las profecías bíblicas hablan de semanas de días, semanas de años, semanas de semanas de años y hasta semanas de milenios. Pero no quiero hablar de profecías en este momento. Más bien quiero mencionar la última semana que Jesús pasó en la tierra como hombre común. En primer lugar, siete días antes de la crucifixión, en una cena que dan a Jesús, una mujer derrama sobre él un perfume de gran precio. Jesús recompensa a esta mujer con el elogio más grande: “Siempre que se predica que el evangelio dijo el Señor sea dicho lo que esta mujer ha hecho por mí”. Aquella mujer representa el verdadero espíritu de alabanza y adoración desinteresados.

En segundo lugar ocurre la última cena. La última comida pascual que Jesús hace en la tierra con sus discípulos. En esta comida Jesús establece el Nuevo Pacto, que da por terminado el antiguo. Este Nuevo Pacto es de Gracia. Todos los hombres serán salvados gratuitamente, por gracia, cuando crean en Jesucristo crucificado, sin necesidad de obras o de merito. Este Nuevo Pacto será sellado con sangre. Con la sangre del mismo Jesús, sangre preciosa que dentro de poco se derramará en la Cruz. Por este Nuevo Pacto todos los seres humanos del mundo pueden verse libres del pecado, y ser hechos herederos del reino de Dios. Ocurre también la traición de Judas, la maldición de una higuera inútil que no lleva fruto, el juicio inicuo del Sanedrín Judío, la cobardía de Pilato al lavarse las manos; la negación de Pedro y la misma Pasión cruenta y dolorosa.

Fueron los siete días más grandes en la historia del mundo. Porque al fin de los siete, Jesucristo expiró clavado a una cruz, Su sangre brotó de su costado abierto, y regó la tierra. Era la sangre de Dios, cayendo sobre el mundo de los pecadores, para darles limpieza, redención, y perdón.

ORACION: ¡Más te conozco y más te amo, Señor! Gracias por todo lo que hiciste a mi favor...

Vida breve, pero intensa

Jueves, 19 Octubre 2017 09:25 Escrito por

La vida de Cristo fue breve, pero intensa. Nació en una aldea pobre, de un país pobre, en el seno de una familia pobre. Nació de noche, en un pesebre, bajo la mirada atónita de mansos animales, bueyes, ovejas, asnos. Murió una tarde de tinieblas, desangrado y palidecido, bajo la mirada atónita de sus discípulos, sus amigos y su madre.

La niñez, la adolescencia, la juventud, las pasó en un pequeño pueblo de la Galilea. Su oficio fue la carpintería. Su medio de vida, las tablas que cortaba, cepillaba y clavaba unas con otras para hacer bancos, mesas, yugos y ataúdes. Al final de su vida El se sentaría en un sencillo banco de madera, delante de una mesa servida, para hablarles a sus discípulos de llevar el mismo yugo suyo y de que debía morir y ser sepultado.

Bien se ha dicho de Cristo que “no escribió libros, pero en el mundo no cabrían los libros que podrían escribirse de El. No fundó escuelas o universidades, pero todas las escuelas se ocupan de El. No dirigió ejércitos, pero hay millones de seguidores suyos que se dejan matar por El”. Una vida breve, pero vivida intensamente, sin trazas de pecado. Jesús no tenía complejos de alma, no tenía trabas mentales, no tenía pasiones afiebradas. Podía hablar de los lirios del campo, los peces del mar, las aves de los cielos y alzar niños en sus brazos y comunicarles la palabra de vida. Nunca miró a una mujer para codiciarla; nunca mintió, nunca hurtó nada a nadie; nunca salió de sus labios una palabra que no fuera la verdad; jamás difamó al prójimo; nunca se postró ante ídolos. Era limpio por dentro y por fuera. Y esa vida que El llevó, desde Belén al Calvario, quiere que nosotros la vivamos también, y para ello nos provee los medios para lograrla. Por nosotros dio su sangre, que nos redime del pecado, su Espíritu, que es el Poder por excelencia, su Palabra, la Biblia, que es el verdadero y único alimento del alma.

Entre Belén y el Calvario, Jesús hizo todo por nosotros y para nosotros. ¿Qué hacemos nosotros por El?

ORACION: Quiero que mi vida, hoy, sea semejante a la que Tú viviste cuando estuviste en la tierra: pura e intensamente vivida para Tu gloria...

Belén y calvario: Dos misterios

Jueves, 12 Octubre 2017 09:50 Escrito por

Nació en un pesebre, entre pajas y tablas. Murió en un madero, clavado a una tabla en forma de cruz. Entre Belén y Calvario transcurre una de las vidas más breves, pero, la más formidable, de todas las vidas humanas que fueron vividas en este mundo.

Una vieja copla española dice: “En un portal de Belén / Hay un clavel encarnado / Que por salvar a la gente / Se hizo lirio morado”. En su sencillez revela, o menciona, dos misterios profundísimos: el nacimiento de Cristo y la muerte de Cristo.

No hay en toda la literatura humana que se ha escrito; una historia semejante a la de Jesucristo. Los pueblos que han creado dioses y han escrito historias acerca de ellos, los han presentado como guerreros, como titanes, como reyes ajenos y extraños a los seres humanos.

La Biblia dice que Cristo nació en un pesebre, el lugar más humilde, y murió en una Cruz, el sitio más ignominioso. Y en los 33 años que transcurren del pesebre a la Cruz, Jesús lleva una vida desconocida la mayor parte del tiempo. Unos pocos años, siendo un infante, los pasa en Egipto. Su niñez, adolescencia y juventud, las pasa en Nazaret, pequeña ciudad de Galilea. Muere a manos de verdugos romanos, crucificado entre dos ladrones.

El clavel encarnado, “hecho carne”, del portal de Belén, se hace lirio morado, “vestido con los paños funerales”, y todo esto “para salvar a la gente”. Para darle a la gente, muerta en sus delitos y pecados; muerta en sus esperanzas muertas, muerta en su limitación, y su impotencia y su mortalidad, una vida eterna. Una vida que ya no termina, que ya no cesa. ¿Cuál de los dos misterios es más grande? ¿Cuál de los dos milagros es el mayor? ¿Belén o el Calvario? Los dos son un solo milagro: el milagro de Dios haciéndose hombre para salvar al hombre.

Otra vez estamos en tiempos de Semana Santa, o Semana Mayor. ¿En qué vamos a meditar en estos días? Meditemos en Cristo, y su obra perfecta de Salvación. Miremos a Cristo crucificado por nosotros y en lugar de nosotros. Y la Biblia dice: “Mirad a Mí, y sed salvos, todos los pueblos de la tierra”.

ORACION: Es lo que hoy quiero hacer, Señor. A través de todo este día, voy a mirarte a Ti...

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