Jueves, 16 Agosto 2018
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Rincón del Pastor (88)

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Me da descanso

Jueves, 18 Mayo 2017 15:39 Escrito por

Mi amigo: ¿Verdad que en más de alguna ocasión usted, al llegar a su casa, ha dicho: “Estoy muerto de cansancio, quiero descansar?” Hay tantas cosas en la vida que hacen de nosotros seres cansados, agotados, sin fuerzas, sin ánimo para hacer nada. El trabajo físico o mental, los paseos largos, los placeres, y mil cosas más, roban nuestro vigor y nos dejan rendidos. También las zozobras, las incertidumbres, las aspiraciones frustradas, la inseguridad financiera, las decepciones en el amor, las reyertas en el hogar, los vaivenes de la política, en el escenario de los acontecimientos mundiales; todo esto ha creado una humanidad cansada. Los síntomas del cansancio son notorios. No hay paz afuera porque primero no hay paz adentro. Y los hombres, aguijoneados por el cansancio, corren tras cualquier novelería que se les ofrece.

Para el cansancio físico hay una fácil solución: el descanso físico. Pero, ¿qué de ese cansancio profundo en el alma, que nada parece tranquilizarla? Tal vez usted mismo, que lee estas palabras, esté pasando por una situación semejante. Si es así, no desespere. Hoy tengo un mensaje de aliento y de esperanza para usted,

David, antiguo rey de Israel, hablando de Jehová Dios, dijo: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”. Es lo que él –David- hacía con sus ovejas. Las llevaba a los predios de pastos tiernos, a los remansos de aguas y bajo la sombra de los árboles. Cuántas veces David se vio envuelto en situaciones difíciles.

Su vida fue en extremo azarosa. Pero su fe estaba cifrada en Dios. Los delicados pastos de la Palabra de Dios alimentaban su espíritu y le hacían descansar. La experiencia de la comunión con el Señor es como aguas plácidas que inyectan paz y reposo a la mente.

Jesucristo el Hijo de Dios, mi amable amigo, le ofrece ese descanso para su alma. El dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¿Le gustaría poner a prueba esta invitación y esta promesa? Venga a Cristo, en actitud de fe, y usted experimentará un precioso descanso, ahora, mientras vive, y también en la eternidad, cuando muera. El pecado cansa, agobia; la fe en Cristo le hará descansar.

ORACION. ¡Qué bendición tan grande es conocerte a Ti, Señor! Me haz llenado de paz y continuamente siento la frescura de Tu cuidado y bendición...

Arrestado

Jueves, 11 Mayo 2017 15:02 Escrito por

Era una noche serena y fría, mi amigo. Noche de principios de primavera. Noche de un invierno rezagado, que no quiere abandonar todavía los montes, y los huertos y las calles inhóspitas.

Jesús está en el huerto de los Olivos. Ora. Se acercó a la hora trágica. La sombra de la Cruz ya extiende sus brazos sobre el Maestro de Galilea. Jesús ora. Los discípulos, cansados, agotados, con una indecisa sensación de angustia, duermen, Pronto el benéfico sueño huirá de sus ojos por largo tiempo.

Una turba de soldados se acerca por entre los olivos verdinegros. Traen antorchas y armas. Un traidor camina entre ellos. De pronto, descubren a Jesús y dan la voz de alto. Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: “¿Aquién buscáis?” Los soldados respondieron: a “Jesús Nazareno”. Y el Señor con absoluta calma, como quien es el dueño de la situación, les dice serenamente, YO SOY.

Perseguido y acusado falsamente por sus enemigos, cumpliendo un destino trazado para él desde la fundación del mundo, sabiendo El que todas cosas que están escritas acerca de El, deben tener forzoso cumplimiento se deja

arrestar tranquilamente, sin resistencia. El vino al mundo con misión, y ha de cumplir esa misión hasta el fin.

Pero con todo, les hace por segunda vez la pregunta. “¿A quién buscáis?”. “A Jesús Nazareno”, ‑vuelven a decirle. “Si me buscáis a mí –dice Jesús‑ dejad ir a éstos”. Noble como solo El lo ha sido, se deja arrestar sin reproches para dejar en libertad a sus amigos. Este es el arresto de Jesús. Un arresto como el de cualquier malhechor. Una emboscada al amparo de las sombras, un entregador que actúa, y luego el arresto del inculpado, las esposas que aprietan las muñecas, las ataduras avergonzantes y el empujón para hacer caminar al preso.

Un arresto como miles de otros. Solo que esta vez, ¡solo por esta vez! ,el arrestado es super inocente, y los arrestadores super culpables. Eso fue, mi amigo, lo que los hombres hicieron primeramente con Cristo, cuando ya el drama del Calvario era inminente: lo arrestaron. Y eran todo lo que podían hacer con El. Poco después Jesús rompería todas las cadenas, aún las de la muerte. para constituirse en el más grande libertador espiritual de todos los tiempos.

ORACION: ¡Gloria a Ti, Señor! Por Tu muerte, me hiciste libre a mí..

La tierra y el mundo están enfermos

Jueves, 04 Mayo 2017 14:05 Escrito por

La cosa es grave y debemos, prestarle debida atención. Lo dicen los científicos, más serios y lo confirman los técnicos y estudiosos de todo el mundo: la tierra está enferma, el mundo está contaminado. Es un hecho comprobado que las áreas verdes de la tierra, los pastos y praderas se están quemando lentamente. Las costas boscosas y floridas se ven desérticas. Cada día los desiertos avanzan a razón de mil hectáreas, comiéndose los pastizales.

El mar está contaminado de petróleo y desechos. Especies marinas mueren sin remedio. Las ballenas azules se destruyen a razón de 40.000 por año.

Solamente en Norteamérica han desaparecido más de 300 especies de animales de la pradera. Sin embargo, no es cosa nueva. Ya lo decían los antiguos profetas de Israel, e Isaías lo narra en el capítulo 24.

Es el pecado del hombre, amigo mío, la causa de tanta ruina y tanta muerte, el hombre viola constantemente las leyes físicas, las leyes naturales, las leyes morales y espirituales de Dios. y por tanto, el resultado es degeneración, ruina y muerte. Si el hombre quebranta la palabra de Dios, sin deseo de arrepentirse ni sentimiento de culpa o arrepentimiento, ¿cuál puede ser

el resultado?

Lo dice el profeta: “Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra y disminuídos los hombres”. Y como la ruina física trae aparejada la pérdida de la alegría, agrega lo siguiente: “Se perdió el vino, enfermó la vid. gimieron todos los que eran alegres de corazón...

No beberán vino con cantar, la sidra les será amarga a los que la beben...es que el pecado trae en sí mismo su castigo. Arruina el cuerpo, estropea el carácter, deteriora la mente. Además. el pecado acarrea la condenación eterna, desencadena el juicio definitivo.

Sólo Jesucristo salva al hombre de la culpa del pecado, de la pena del pecado y de la esclavitud del pecado. Solo Cristo ofrece una salvación completa, eterna, perfecta. Pero a Cristo, amigo mío, hay que aceptarlo de todo corazón, rindiéndole toda la voluntad.

ORACION: Mi ser entero es para Ti, Señor. Toma hoy el control central de toda mi vida...

La altivez del ser humano

Jueves, 27 Abril 2017 15:36 Escrito por

Son sólo cinco palabras, pero ellas llenaron las ilusiones de miles de hombres inteligentes de Europa, y despertaron rosadas esperanzas para la humanidad. Son las palabras claves del Iluminismo, ese gran movimiento intellectual y filosófico del Renacimiento: razón, naturaleza, felicidad, progreso y libertad. Ellos creyeron que la sola razón del hombre, investigando la naturaleza, descubriría todas las cosas necesarias para asegurar la felicidad, el progreso y la libertad del ser humano. Llevados de su orgullo, aquellos pensadores, discípulos de Voltaire, se desentendieron de Dios, y le dijeron: “Déjanos solos. Tú ya no tienes nada que hacer en la tierra. Nosotros vamos a arreglar todas las cosas”.

El resultado de esta actitud ha sido, la desesperación, el caos, la violencia y la ruina moral. La sola razón del hombre, desligada de Dios, no ha servido nara nada como no sea para hundir a la humanidad en la incredulidad.

El Salmo 10 estudia los problemas de la mente y del corazón humano y dice: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. No quiero decir que Voltaire, Condorcet, Russeau, eran hombres malos. Posiblemente eran bien intencionados y deseaban lo mejor. Su error consistió en la altivez de su rostro, y embriagados de su saber, se dejaron arrastrar por su inteligencia. Vivieron en una época cuando la iglesia y la religión estaban corrompidas, es cierto, y eso contribuyó a su escepticismo, pero también es cierto que la altivez del individuo humano lo conduce, si no se humilla, a desentenderse   de Dios.

Volvamos a mirar las palabras de este salmo, para llegar a “la altivez del rostro” no se necesita tampoco ser un filósofo. Cualquier hombre de la calle, que se cree fuerte, y suficiente de sí mismo, se olvida de Dios, y lo echa de sus pensamientos. Nunca se acerca al templo para escuchar la predicación, ni lee la Biblia, en busca de luz y verdad. Nunca se arrodilla para suplicar la bendición de Dios, y reconocer que es pecador y si le hablan de arrepentirse, se burla o se enoja.

¿Cuál es el resultado final de esta actitud personal? Lo mismo   la desesperación, el caos mental, la violencia y la ruina personal. ¡Cómo necesitamos arrepentirnos de todo corazón, y decirle a Cristo, Señor, perdona mi orgullo, te necesito!

ORACION: Señor, Dios grande y altísimo, te ruego perdones mi orgullo y mi vanidad. Por favor, Señor, ayúdame a desechar toda altivez. Enséñame a vivir una vida sencilla con mi prójimo, con todos los seres humanos, y contigo Señor...

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Dios juzga a las naciones

Jueves, 20 Abril 2017 14:19 Escrito por

Quizás el problema más angustioso que afrontan las naciones del mundo hoy, es cómo poner paz y armonía entre todas ellas, nuestro mundo está en una situación de caos. El mundo capitalista, el mundo comunista y el tercer mundo se debaten en la incertidumbre y la confusión. ¿Quién tiene la fórmula conciliadora? ¿Dónde está el hombre, o dónde el sistema de gobierno, que ponga en armonía a esos tres mundos? Difícil es decirlo. Este siglo veinte ha sido testigo de dos guerras mundiales, del desplome de varios imperios, del surgimiento del más formidable sistema revolucionario, y del más fantástico progreso científico, que ha puesto hombres a caminar en la luna. Sin embargo, el espectáculo general del mundo es de injusticia, resentimiento, violencia e insatisfacción por doquier.

La Biblia trata el problema político del mundo desde muchos milenios atrás. En éste salmo leemos éstas palabras: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié. Aquí el salmista nos dice que los problemas que sufren las naciones modernas son efecto de sus mismos errores, de sus mismos egoísmos y codicias. Es que el hombre, amigo mío, no ha sabido usar el derecho que Dios le dió de gobernarse a sí mismo. En lugar de distribuir las riquezas que produce el suelo en forma justa, algunos amontonaron riquezas, y otros quedaron pobres y hambrientos.

El hombre ha ensayado toda clase de gobiernos. Ninguno ha traído justicia. Ha inventado teorías, filosofías y religiones, sin lograr unir a los seres humanos y solucionar sus problemas. Hoy en día, a pesar de tanto progreso de la ciencia, de tanta educación, de tanto arte, de tanto poderío industrial y fuerza militar, a pesar de todo, en el mundo hay hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia, injusticia y desesperación. ¿Qué es lo que tendrían que hacer todas las naciones del mundo? ¡Volverse a Dios! ¡Humillarse ante Cristo, pedirle Su ayuda! El Salmo 9 termina con éstas palabras: “Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Cuando el hombre reconoce que es sólo eso, un hombre necesitado de perdón y salvación, porque no es más que un pobre ser hundido en pecado, entonces puede buscar a Cristo, y de rodillas ante El, hallar la solución a sus hondos y dramáticos   problemas.

ORACION. Señor ¡te amo! Tú que has traído paz a mi vida, interviene en las naciones de la tierra. Queremos ver Tu santidad en las naciones del mundo. Oh Señor, queremos tus hijos vivir de tal manera, como para que las naciones se vuelvan a Ti...

Meditando en la cama

Jueves, 06 Abril 2017 18:00 Escrito por

He hablado ya acerca de las pildoras para dormir y de la falta de sueño que aqueja a muchos de los mortales. Ahora leo en las estadísticas que de todas las enfermedades mortales que en este siglo diezman a la raza humana, las enfermedades cardíacas se cuentan entre las peores. ¿Y a qué se deben las enfermedades del corazón? A la tensión nerviosa. ¿Y cuál es la causa? Los problemas de la vida. La ansiedad que provoca la incertidumbre económica, por ejemplo, sumada al temor a las enfermedades, la amenaza de una guerra nuclear, la invasión de seres ultraterrestres, los peligros reales o imaginarios, hacen subir la presión arterial, congestionan el cerebro, acidifican la sangre, endurecen las arterias, cierran la coronaria... y el hombre de negocios, el hombre de gobierno, el padre de familia, el jefe militar, etcétera... todos ellos, sufren tensión nerviosa.

Y la paz se evapora, el sueño se va, el insomnio se apodera de nosotros y las horas de la noche se van en blanco. La Biblia se ocupa, mi amigo, de esas horas de la noche que a veces transcurren en un desvelo. Por ejemplo, en el Salmo 4 leo estas palabras: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad”. Usted dirá que cuando está padeciendo insomnio no hace más que pensar y pensar, y por eso precisamente se desvela. Déjeme decirle una cosa: si usted solamente piensa en sus problemas, nunca encontrará la solución ni la paz del alma. Por el contrario, tanto pensar en sus problemas puede llevarlo a la obsesión, que corroe el entendimiento y nubla el criterio.

Lo que la Biblia dice es, MEDITAD. Meditad serenamente en Dios, en Su Amor y en Su Gracia, y en Jesucristo, que bajó del cielo a ofrecer a los seres humanos paz y descanso, y murió en la cruz para redimirlos del pecado, y resucitó para abrir para todos un camino de vida nueva y subió a los cielos, para interceder desde allí por todos lo que confían en Él y claman a Él. En estas cosas, amigo mío, vale la pena pensar, como Dios quiere. ¿Y cuál es el resultado de esa meditación que haré en mi cama, en las horas tranquilas de la noche? “preguntará usted”. Bueno, este salmo tiene la respuesta. Dice al final: “En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. La fe en Dios, la entrega de corazón a Cristo, el recibirle a Él como Salvador, nos trae paz y calma, y sueños tranquilos y felices. ¡Vale la pena probar! Hoy mismo ponga su confianza en CRISTO JESUS.

ORACION: ¡Qué diferente es mi vida desde que te conozco a ti Señor! Me has dado paz. Me has llenado de Tu amor. Todo es diferente desde que te tengo a Ti. Gracias Señor...

Conviene que yo muera

Jueves, 23 Marzo 2017 15:01 Escrito por

Mi amable amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. La frase resonó patética en esa noche. Era una noche clara, ni fría, ni calurosa. Los hombres quedaron quietos, perplejos, tratando de comprender el sentido de esas palabras mientras poco a poco la luz se hacía en sus cerebros sumiéndolos al mismo tiempo en un mar de pensamientos.

“Conviene que yo vaya a Jerusalén, y muera”. Esa era la frase, Esas palabras. Las pronunciaba Jesús. Y las escuchaban los apóstoles. Ya llevaban como tres años andando juntos. Aquellos pescadores del mar de Galilea, y de distintos oficios habían aprendido a amar intensamente a Jesús. Y he aquí que Jesús, en la noche clama, y cuando todo parecía andar para el grupo, dice esas palabras alucinantes, “Conviene que yo muera” ¿Cómo podía morir él, ahora? Se preguntaban los hombres. ¡Ahora es cuando más lo necesitamos! Ahora que el pueblo está dispuesto a seguirle, y los romanos están descuidados. Si abría de estallar la guerra de independencia este era el momento, cuando una nueva Pascua se acercaba y ansias de libertad bullían en miles de corazones. Jesús podría ser el caudillo que capitanease las masas, contra la guarnición romana. Pero he aquí que les dice, “Os conviene que yo muera”.

Nuevamente se levanta aquí la sombra de la Cruz. Desde su nacimiento la vida de Jesús estuvo señalada por la sombra de la Cruz. Desde mucho antes de su nacimiento, ya se levantaba una Cruz en su horizonte. Porque la Biblia dice que Jesús “es elcordero inmolado desde antes de la fundación del mundo”. Jesús había venido, según el profeta Isaías, a dar libertad a los presos, a predicar a los cautivos apertura de cárcel, a defender a los desposeídos,

a vendar a los quebrantados de corazón, y a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios. ¿Cómo podía morir? ¿De qué manera podía ser su muerte una conveniencia? ¡No podían entender esas palabras!

Pero eran ciertas. Jesús es salvador. Jesús es libertador. Jesús es justiciero, Jesús liberta el cuerpo y la mente. Jesús transforma al individuo y mundo. Pero lo hace MURIENDO EN CRUZ. Quien comprende esta vedad, encuentra la vida.

ORACION: Que distintos son tus caminos, Señor. Muriendo es como me has dado vida. ¡Gloria a Tu Nombre!...

Siete días inolvidables

Jueves, 16 Marzo 2017 15:09 Escrito por

Por alguna razón singular, los períodos semanales de siete días tienen una incidencia especial en la vida de los hombres. Cada siete días hay un domingo de descanso. Cuatro semanas hacen un mes, 52 semanas hacen un año, y por años medimos nuestra existencia.

Las profecías bíblicas hablan de semanas de días, semanas de años, semanas de semanas de años y hasta semanas de milenios. Pero no quiero hablar de profecías en este momento. Más bien quiero mencionar la última semana que Jesús pasó en la tierra como hombre común. En primer lugar, siete días antes de la crucifixión, en una cena que dan a Jesús, una mujer derrama sobre él un perfume de gran precio. Jesús recompensa a esta mujer con el elogio más grande: “Siempre que se predica que el evangelio dijo el Señor sea dicho lo que esta mujer ha hecho por mí”. Aquella mujer representa el verdadero espíritu de alabanza y adoración desinteresados.

En segundo lugar ocurre la última cena. La última comida pascual que Jesús hace en la tierra con sus discípulos. En esta comida Jesús establece el Nuevo Pacto, que da por terminado el antiguo. Este Nuevo Pacto es de Gracia. Todos los hombres serán salvados gratuitamente, por gracia, cuando crean en Jesucristo crucificado, sin necesidad de obras o de merito. Este Nuevo Pacto será sellado con sangre. Con la sangre del mismo Jesús, sangre preciosa que dentro de poco se derramará en la Cruz. Por este Nuevo Pacto todos los seres humanos del mundo pueden verse libres del pecado, y ser hechos herederos del reino de Dios. Ocurre también la traición de Judas, la maldición de una higuera inútil que no lleva fruto, el juicio inicuo del Sanedrín Judío, la cobardía de Pilato al lavarse las manos; la negación de Pedro y la misma Pasión cruenta y dolorosa.

Fueron los siete días más grandes en la historia del mundo. Porque al fin de los siete, Jesucristo expiró clavado a una cruz, Su sangre brotó de su costado abierto, y regó la tierra. Era la sangre de Dios, cayendo sobre el mundo de los pecadores, para darles limpieza, redención, y perdón.

ORACION: ¡Más te conozco y más te amo, Señor! Gracias por todo lo que hiciste a mi favor...

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