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¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DEL DIVORCIO?

Miércoles, 20 Abril 2016 15:21 Escrito por

Jueves, 18 de febrero de 2016

El matrimonio fue instituido primeramente en el Jardín del Edén. Es una unión monógama, física, emocional y espiritual entre un hombre y una mujer. Ese es el plan divino (Gn. 2:24). Alguien dijo que Dios diseñó el matrimonio para:

-El compañerismo (Génesis 2:18).
-Para evitar la fornicación (1 Corintios 7:2-5)
-La procreación (Génesis 1:28; 1 Timoteo 2:15)
-La protección de los hijos (1 Timoteo 5:8)
-La felicidad. (Proverbios 18:22; Eclesiastés 9:9)
-Contribuir al bienestar de la sociedad en general.

Desde el principio podemos ver entonces que la disolución del matrimonio no estaba contemplada ni permitida. Ahora bien, en la Biblia sí vemos que el divorcio es mencionado. Es por eso que es importante explicar bien la razón por la que este asunto es traído a Moisés, a Jesús y aun a Pablo, y reafirmar la posición de Dios sobre el mismo. Veamos dos instancias en el Antiguo Testamento y dos en el Nuevo, para entonces comentar sobre las mismas.

El divorcio en el Antiguo Testamento

1) Deuteronomio 24:1-4
Aquí vemos que Moisés concedió cartas de divorcios a los hombres si encontraban algo indecente en sus esposas. No está muy claro todo lo que indecente implicaba, porque podían ser desde faltas mayores hasta que la esposa quemara la comida. La ley decía que si la mujer era encontrada en adulterio, la sentencia era apedrearla hasta la muerta. Así que lo indecente eran otro tipos de faltas que no incluían el adulterio. En la ley, el matrimonio era algo serio: si alguien quería divorciarse de su esposa, se buscaban dos testigos para que constara el divorcio, pero también para que alguno de ellos se hiciera cargo de ayudar en el sostén de esa dama.

2) Malaquías 2:13-16
Aquí Dios está siendo enfático en que Él odia, aborrece y detesta el divorcio. La institución sagrada del matrimonio no fue establecida con una cláusula de divorcio. El divorcio vino como consecuencia del pecado y de la maldad del hombre. Moisés se vio obligado a dar cartas de divorcio, pero antes de que culminara el Antiguo Testamento, Dios mismo confirma cuál es su posición ante tan nefasta decisión de las parejas.

El Divorcio en el Nuevo Testamento

1) Mateo 19:3-12
¿Qué está sucediendo aquí? Los fariseos tratan, nuevamente, de probar y ver si pueden sorprender a Jesús. Le preguntan si era lícito o correcto el dar carta de divorcio por cualquier cosa. Lo que aquí demuestra es la interpretación que ellos habían hecho al porqué Moisés permitió el asunto del divorcio.
Sin embargo, Jesús aclara la posición de Dios sobre el matrimonio. Él corrige a los fariseos y explica que Moisés se vio obligado a dar cartas de divorcio por la dureza del corazón de ellos, no porque fuera el deseo de Dios. Entonces, Jesús da como única razón válida para el divorcio la porneia (inmoralidad sexual),un término que abarcaba una amplia gama de pecados sexuales. Pero aun en sus palabras podemos notar que es más una excepción, no un deseo (cp. Mt. 19:6,8).

2) 1 Corintios 7:1-16
Aquí Pablo da una amplia y extensa explicación sobre el matrimonio. Pablo recalca que el Plan de Dios es una entrega total del hombre a la mujer y viceversa. La excepción para separarse es para orar y por acuerdo mutuo. En otras palabras, un creyente no debe separarse de su cónyuge por ninguna otra razón, y si se separa para orar, debe haber mutuo acuerdo. No puede ser una decisión unilateral.
Observe que Pablo añade como una causa de divorcio el que un cónyuge no-creyente abandone al creyente. Permítame explicar esto. Pablo lo único que está aceptando aquí como razón para el divorcio y el re-casamiento es que el cónyuge que no es creyente decida dejar o abandone al que si es creyente. En ese caso, el creyente queda libre de rehacer su vida y volver a casarse.

Es importante entender esto porque algunos pudieran enseñar que “si su cónyuge no es creyente, usted lo puede dejar, ya que es yugo desigual”. Si usted se unió en matrimonio siendo creyente con un no-creyente, usted forjó un yugo desigual y dos cosas pasaron: o no tuvo una buena consejería pre-matrimonial, o la tuvo y no hizo caso. Ahora no es tiempo de divorciarse. Ahora es el momento de dar testimonio de que eres un verdadero creyente y orar por su cónyuge. En 1 Corintios 7:16, Pablo instruye al creyente a dar testimonio, porque no sabemos si Dios salva a su cónyuge a través de su testimonio.

Como consejero matrimonial y como pastor, muchas veces recibo en mi oficina a cónyuges que quieren divorciarse porque la otra parte no viene a la iglesia y vive una vida desordenada, aunque respeta sus convicciones. Si este es su caso, usted no se puede divorciar. Usted tiene que seguir orando y dando testimonio. Dé ejemplo: sea buen cónyuge, buen padre o madre, cumpla con lo que de usted se espera, dentro y fuera del hogar, sea ejemplo de lo que es ser un creyente. La otra parte entréguesela a Dios.

Yo he sido testigo de lo que cónyuges fieles a Dios y sus familias han experimentado a largo plazo: Dios puede cambiar los corazones. Usted y yo no somos el Espíritu Santo, no condenemos a nuestros cónyuges ni tratemos de convertirlos; solo seamos fieles a Dios y démosle ejemplo.

Un llamado a permanecer juntos
Muchos han sufrido los estragos del divorcio, pero no están condenados a repetirlos. Le invito a considerar el estado de su matrimonio, pero también los efectos y el costo de lo que sería un divorcio. Estoy consciente de que puede estar atravesando una situación difícil. Quizás se encuentra en un estado de desesperanza, donde piensa que ya no puede aguantar más. Quizás ha sido muy difícil la carga sobre tus hijos. Pero un divorcio siempre, siempre es doloroso. ¡No se rinda!

Reconozco que cada caso tiene sus características, y siempre recomendamos ir a consejería matrimonial pastoral antes de tomar cualquier decisión. Exhorto a que se intente por todos los medios trabajar el matrimonio. Aun en casos de infidelidad, creo que la gracia y misericordia de Dios son suficientes para trabajar el matrimonio, reconciliar a la pareja y restaurar a los afectados. Como pastores tenemos un compromiso en proteger a las víctimas, pero debemos estar dispuestos a trabajar, ayudar y restaurar al victimario.

“Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad”, Colosenses 3:12-14.

¡Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo para ti hoy y siempre!

RESPETO, REVERENCIA Y HONOR

Miércoles, 20 Abril 2016 15:18 Escrito por

Jueves, 25 de febrero de 2016

Muchas iglesias predican a un Dios que está a la merced de nuestros caprichos y se coloca al hombre cómo el protagonista principal de la historia.

Por eso entiendo que todo creyente debe estudiar y conocer bien los Atributos de Dios. ¿Qué son atributos? Definimos atributos como las cualidades que son inherentes al sujeto. Ellos identifican, distinguen o analizan al sujeto. La palabra atributo viene del latín atributum, que significa lo que es propio a una persona o cosa. Cuando nos referimos a los Atributos de Dios, nos estamos refiriendo a las cualidades inherentes a Dios. Distintos de Su sustancia, nos ayudan a analizarla y a tener una visión más clara de su constitución. Gracias a sus atributos, llegamos a comprender cómo Dios existe y actúa. Sus atributos son Sus perfecciones.

El énfasis en estudiar y aprender los Atributos de Dios es que es sumamente importante entender bien quien es Dios para poder entender bien quienes somos nosotros. Una percepción errónea de Dios y de nuestra relación con Él puede causarnos grandes problemas.  Algunos de los Atributos de Dios son: Dios es Uno pero es Trino; Dios es Espíritu pero es Personal; Dios es Grande y Perfecto; Dios es Eterno, Auto-Existente e Inmutable; Dios es Omnipotente, Omnipresente & Omnisciente y Dios es Santo. Faltan muchos Atributos por mencionar pero creo que es importante estudiarlos bien para tener una base sólida de como Dios mismo dice en Éxodo 3:14, “YO SOY EL QUE SOY”. Por lo tanto, nuestra actitud hacia Él debe ser respetuosa, reverente, digna y conscientes de en la presencia de Quien estamos.

A.W. Tozer dijo: “Lo que viene a nuestra mente cuando pensamos en Dios es lo más importante de nosotros.”

¿Por qué? Porque según la idea que tengamos de Dios, así será nuestra relación con Él. Si pensamos que Dios es como un hombre, a quien podemos “tutear”, NO respetarle, NO reverenciarle, NO prestarle todo el honor que merece; así será nuestra vida cristiana. Dios NO será nuestro Único Dios Verdadero sino que será otro dios más en nuestras vidas. Es esencial para el cristiano alabar, adorar y servir a Dios por lo que Él es. NO olvide que el fin principal del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. El Dios de la Biblia, NO el dios que nos ha vendido la cultura, Él merece todo RESPETO, REVERENCIA Y HONOR.

Yo le invito a que usted revise el estado de su conocimiento de quien es Dios y si en su relación con Él y con Su Cuerpo (Iglesia), usted no le presenta RESPETO, REVERENCIA y HONOR, le puedo decir sin temor a equivocarme que sus ideas acerca de Dios NO son correctas ni de acuerdo a los que establece la Biblia. Usted NI conoce a Dios y está yendo a la iglesia por los motivos incorrectos. Al aprender los Atributos de Dios, esto se supone que nos haga HUMILDES NO SOBERBIOS, pues con claridad vemos Su santidad y vemos nuestro pecado.

Como dijo Charles Spurgeon: “¡Gran Dios, cuán infinito eres Tú, y nosotros somos sólo unos gusanos sin valor!”

Quizás ésta expresión nos humilla, esa es la idea decía Spurgeon pero que también expanda nuestra mente para entender de una vez y por todas que al Dios que le servimos merece TODO RESPETO, REVERENCIA y HONOR.

¡Gracia y Paz para ti!

NACER DE NUEVO

Miércoles, 20 Abril 2016 15:16 Escrito por

Jueves, 3 de marzo de 2016

Hace unos años leí una de las mejores joyas literarias que se han escrito para los pastores, “EL PASTOR REFORMADO” por Richard Baxter, uno de los puritanos más destacado. Es un libro que fue publicado en el 1656 y que a estas alturas sigue siendo de bendición e impacto al que lo lee.

Una de las cosas que recuerdo de este libro que me llevaron a la reflexión estaba al comienzo del mismo. El Pastor Baxter decía: “Tenga cuidado de sí mismo porque usted, igual como los demás, tiene un alma que ganar o perder. Usted pudiera predicar el Evangelio y aún guiar a otros hacia Cristo, pero sin santidad usted jamás será́ salvo. Usted puede predicar acerca de Cristo y sin embargo descuidarlo; usted puede predicar acerca del Espíritu y estar resistiéndole. Usted puede hablar acerca de la fe y permanecer incrédulo; puede enseñar acerca de la conversión y permanecer inconverso. Usted puede predicar acerca del cielo, mientras que permanece viviendo mundanamente. Usted pudiera ser el predicador más grande del mundo, pero sin la gracia de Dios en su corazón, usted quedará como no salvo. Los predicadores del Evangelio serán juzgados por el Evangelio. Por lo tanto, tenga cuidado, porque usted tiene un alma que será́ salva o perdida eternamente.”

Como puede imaginar por esta porción, el libro completo va directamente al hígado. Todos los capítulos son un constante reto a que los pastores evaluemos nuestra relación con Dios y si realmente hemos sido convertidos. Baxter dice: “Ser inconverso es terrible, pero ser un predicador inconverso es mucho peor.”

Les comparto esto porque en lo personal pienso que el mayor problema de la Iglesia en general hoy en día es la cantidad de personas que se llaman cristianos pero que NO lo son. Van a la iglesia, leen la Biblia, “viven y parecen” cristianos pero realmente NO son cristianos; es más, a muchos se les ha hecho creer que son cristianos porque repitieron una oración, “aceptaron a Jesús” en su corazón pero NO han nacido de nuevo.

Jesús le dijo a Nicodemo: “Os es necesario nacer de nuevo.” Juan 3:7

Esas palabras de Jesús no fueron entendidas por Nicodemo porque para él como para muchos hoy en día, era suficiente saber de Jesús. Nicodemo, quien era un líder religioso que había oído de los milagros de Jesús, de las maravillas que había hecho, reconocía que ciertamente Jesús tenía una relación con Dios pero realmente NO conocía a Jesús, desconocía como ser salvo. Jesús se asegura de dejarle claro que la única manera de ser salvo es naciendo de nuevo.

Lo mismo nos dice a nosotros hoy; tengamos cuidado de saber de Jesús pero NO conocer a Jesús. Cuidado de creer que porque vamos a la iglesia, participamos en ella, servimos en ella, leemos nuestras Biblias y parecemos cristianos, creamos que los somos.
La única manera de ser salvos es naciendo de nuevo y para nacer de nuevo NO basta con un cambio de estado o conducta en nuestras vidas; se necesita un cambio de naturaleza. Nuestros corazones tienen que ser regenerados por Dios mediante el Espíritu Santo que nos lleva a arrepentirnos de nuestros pecados y cambiar nuestra mentalidad y a colocar nuestra fe en Cristo. Sin regeneración, hombres y mujeres depravadas y muertos espirituales jamás podrán ser salvos.

Es mi oración que cada uno de nosotros seamos lo sincero suficiente y podamos contestarnos la siguiente pregunta: ¿Hemos nacido de nuevo?

Concluyo con unas palabras de otro gran hombre de Dios, el Pastor John MacArthur: “No importa lo sincero o religioso que seas, ni lo ocupado que estés haciendo buenas obras, debes nacer de nuevo.”

¡Gracia y Paz!

¿SOMOS ENSEÑABLES?

Miércoles, 13 Abril 2016 19:11 Escrito por

Jueves, 10 de marzo de 2016

Los que me conocen, saben que existen tres cosas que me apasionan, mi familia, mi iglesia local y el baloncesto o básquetbol, como le llamen en su país. Uno de los equipos que más admiro y respeto son a los San Antonio Spurs. Una de las cosas que han resaltado de ese equipo por los pasados años es su capacidad de jugar como un EQUIPO. No son los jugadores más talentosos pero si los más disciplinados. Colocan sus egos fuera de la cancha y se unen a la causa común llamada EQUIPO. En una de las muchas entrevistas que le han realizado a su dirigente, Gregg Popovich, le preguntaron: “¿Cuál es la clave para lograr que estos jugadores pongan sus egos fuera de la cancha y puedan unirse para trabajar como un equipo?” Coach Pop contestó: “Estos jugadores son enseñables, ellos son lo humildes suficiente para aceptar sus errores y trabajar para corregirlos por el bien del EQUIPO.”

El sabio Salomón dijo en Proverbios 17:10 (Biblia Las Américas):

“La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento que cien azotes en el necio.”

Esto me lleva a que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Somos personas enseñables? Permítame ayudarles antes que contesten; una persona enseñable es aquella que escucha consejos y los aplica a sus vidas, considera los puntos de vista de los demás y entiende que no siempre tiene la razón y que puede estar equivocado. En otras palabras, está dispuesto a APRENDER. Ahora si, ¿somos personas enseñables?

Aquí cinco puntos que podemos evaluar para ver si somos enseñables o no:

1. Sabemos que somos enseñables cuando las personas se sienten en libertad de aconsejarnos y/o corregirnos.
2. Sabemos que somos enseñable cuando vemos que nuestro carácter está siendo transformado y nuestra manera de pensar, sentir y responder es diferente. La pregunta que nos ayudará a entender esto es: “¿Soy la misma persona que hace un año?”
3. Sabemos que somos enseñables cuando nos podemos sentar con alguien que no piensa igual que nosotros y recibir sus críticas sin sentirnos ofendidos y sin defendernos. En otras palabras, somos enseñables si a la hora de que se nos haga una crítica no tenemos la tendencia a justificarnos.
4. Sabemos que somos enseñables cuando no respondemos con crítica al que nos corrige. Me explico, cuando tan pronto terminan de decirnos algo, NO tomamos la actitud de: “Pero si tú haces lo mismo…”
5. Sabemos que somos enseñables cuando nos acercamos a Dios todos los días y le pedimos que nos ayude a aprender, crecer y le rogamos que moldee nuestro carácter. Si en nuestras oraciones NO presentamos nuestro orgullo ante Dios es porque quizás no estamos conscientes de lo orgulloso que somos.

La invitación en este día es que reconozcamos nuestra necedad y cómo nuestro orgullo y soberbia no permiten que crezcamos y que muchas veces afecten nuestras relaciones más importantes, con Dios y con las personas que amamos.

Jonathan Edwards dijo en una ocasión:

“Un falso cristiano se ve limpio y claro en sus propios ojos. El verdadero conoce su propio corazón, siente que es un GRAN PECADOR.”

Concluyo como empecé, con unas palabras del sabio Salomón en Proverbios 8:11 (RV60):

“Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.”

¡Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo para ti!

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