Viernes, 25 Mayo 2018
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Rincón del Pastor (78)

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¡Quién pudiera dormir!

Jueves, 25 Enero 2018 15:16 Escrito por

“¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levant mi cabeza... Yo me acosté y dormí y desperté, porque Jehová me sustentaba”.   Salmo 3.13,5

Una de las ventas más fabulosas de la vida comercial moderna, es la de los sedantes para dormir. Si se pusieran una tras otra las pildoritas que cada año se venden en todas las farmacias del mundo para proporcionar un poco de dulce sueño a los hombres y mujeres atribulados, podría formarse una cadena que llegase hasta la luna. Si se amontonasen una sobre otra, como granitos de arena, formarían una montaña grande como el Everest o el Aconcagua. Millones de personas, tomando millones de sedantes, y perdiendo al mismo tiempo millones de horas del sueño dulce y reparador.

Pareciera que el hombre moderno, a causa de sus muchos errores y desaciertos, estuviera asesinando su propio sueño. Un vaso de agua en la noche; tres, o cuatro, cinco o más pastillas para dormir; una cabeza caliente que se recuesta en la almohada... y una vigilia que empieza y un sueño que no llega. Esta parece ser la historia diaria y nocturna de millones. ¿Por qué no llega el sueño? La Biblia nos habla del sueño. En Eclesiastés dice: “Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no lo deja dormir la abundancia”.Y en el Salmo 3 encontramos también referencias al dormir, al sueño dulce y reparador que es el “sueño” de millones.

El Salmo comienza con una exclamación: “¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!” Una exclamación del rey David, que vivió mil años antes de Cristo, pero que puede hacer cualquier gobernante, cualquier hombre de negocios de nuestro tiempo, dos mil años después de Cristo. “¡Cuánto se han multiplicado mis adversarios!” Adversarios políticos, comerciales, artísticos, adversarios de toda clase, crueles e implacables, que están atentos al menor traspié, al menor resbalón que demos o error que cometamos para derribarnos y quedarse con nuestro puesto.

Pero sigamos leyendo, el salmista encuentra la solución a sus angustias. Dice más abajo como expresión de fe: “Más tú, Jehová. eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”. El salmista comienza a confiar en Dios. Lo acepta como el escudo fiel que lo defiende. Se entrega a Dios; lo llama y ruega por su ayuda. Entonces Dios le responde. Dios le da Su mano desde el cielo y lo socorre. ¡Lo libra de sus enemigos! Y el salmista testifica inmediatamente: “Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”.

Amigo o amiga, la bendición de un sueño dulce y una completa vida de paz es para usted, clame a Cristo de todo corazón.

ORACION: Dios mío, mi corazón está lleno de alabanza. Eres mi Señor y mi Rey. Mi escudo y mi fortaleza. Gracias Señor, porque en Ti, puedo estar confiado...

¿Por qué hay tanto por qué?

Jueves, 18 Enero 2018 15:54 Escrito por

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas” .   Salmo 2:13

Nuestro mundo moderno se distingue por la cantidad de “porqué” que se formula a sí mismo. Nunca la ciencia ha avanzado tanto, nunca el hombre ha poseído tal cúmulo de conocimientos como ahora. Sin embargo, se sigue preguntando el “porqué”de muchas cosas. En la ciencia astronómica, por ejemplo. Nunca se han fabricado telescopios tan potentes como ahora; ni se ha conocido tanto del espacio exterior. Sin embargo, los científicos están preguntándo se unos a otros ¿qué son los quasares?, ¿qué son los agujeros negros?, ¿qué son los pulsares?, ¿por qué aparecen las estrellas “novas”?, etcétera.

¿Y en el orden social o moral de la vida? ¡Cuántos por qué también! ¿Por qué hay superpoblación? ¿Por qué hay terrorismo y violencia? ¿Por qué hay tanta drogadicción? ¿Por qué la rebeldía de los hijos contra los padres? ¿Por qué tanto divorcio? ¿Por qué tanta injusticia social? En fin, que cuanto más avanzamos o creemos avanzar, en ciencia y civilización, más acuciantes por qué se presentan a nuestra mente. Sin embargo, esos “por qué”no son nada nuevo, se han estado formulando desde los siglos más oscuros hasta hoy.

Por ejemplo, el Salmo 2 comienza con un “porqué”. ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Esta es la primera pregunta del salmo, y la primera preocupación del hombre que piensa. ¿Por qué se amotina la gente? Es decir, ¿por qué se enoja, por qué se rebela, por qué arma su brazo con furia y se levanta contra toda autoridad constituída? Y el otro “porqué”: ¿por qué los pueblos piensan cosas vanas? Es decir, por qué el hombre se formula filosofías e ideas para sí mismo, tratando de hallar la verdad y la razón de la existencia. Las palabras que siguen nos dan a entender la razón de los motines y de los pensamientos vanos, hablando en CONTRA DE JEHOVA Y CONTRA SU UNGIDO.

Yo creo que en este segundo versículo está la explicación del primero: la razón de los motines y los pensamientos vanos está en la voluntad rebelde del hombre que se alza en contra de Dios y en contra de Cristo. ¿Por qué hay tanto mal en el mundo? “Porqué el hombre no quiere rendirse a Jesucristo, y reconocerle como Señor y Dueño de la vida”. Los problemas del ser humano se derivan de nuestra locura, de querer vivir sin tener en cuenta a Dios. Toda la salvación y bendición se deriva de devolverle a Dios el derecho que El tiene de gobernar nuestra vida.

ORACION. Señor: yo en ti confío. Te amo con todo mi corazón. Aunque hay cosas que no entiendo, yo te serviré y durante este día te honraré en cada detalle de mi vida...

Sillas para sentarnos

Jueves, 11 Enero 2018 15:51 Escrito por

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace, prosperará”. Salmo 1: 13

Los estudiantes de una escuela secundaria de Estados Unidos realizaron un proyecto interesante dentro de su plan de estudios: fabricaron una silla eléctrica, reproducción exacta de las verdaderas, pero que funcionaba con 15 voltios. Fue exhibida en el colegio de abogados y cientos de estudiantes se sentaron en ella, y experimentaron lo que es recibir un choque eléctrico, pero era tan suave que sólo les arrancaba un leve grito. Los jóvenes podían darse cuenta lo que sería recibir no quince voltios, sino cuatro mil, que es la corriente de las verdaderas.

Comentando la noticia dijo un periodista, que la sociedad americana está constituída en forma tal, que un ciudadano común tiene tantas probabilidades de llegar a sentarse en la silla presidencial, si es un político honrado, como en la silla eléctrica, si toma la senda ilícita; todo depende de qué camino decida seguir.

Esto me hace pensar en unas palabras del Salmo 1, pórtico al maravilloso salterio de los judíos. Dice así: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos. Ni estuvo en camino de pecadores. Ni en silla de escarnecedores se ha sentado”. Cuando analizamos este versículo notamos en él tres líneas de pensamiento.

Primero, el andar en consejo de malos. Esto es, andar con malas amistades, y seguir el consejo de gente perdularia, cosa que atenta contra la vida moral de tantos jóvenes incautos.

Segundo, es estar en camino de pecadores. Aquí se agrava el problema. Después de andar en consejo de malos, el segundo paso es meterse en un camino de pecadores. Eso es “seguir el mal camino”. Muchos jóvenes que comenzaron dejándose aconsejar mal, terminaron en el camino de la delincuencia. La historia de todas las drogadicciones puede escribirse comenzando con estas mismas palabras. Un mal consejo lleva a un mal camino. Es la ley psicológica fatal: lo que cautiva la mente, termina torciendo la voluntad.

Tercero, sentarse en silla de escarnecedores. Este es el final y es el lugar donde terminan tantos desgraciados. Si el joven sigue el consejo de los malos, y luego anda en el camino de los pecadores, terminará, a menos que cambie, sentándose en la silla de los escarnecedores.

Pero mi amigo y mi amiga,¡hay solución, hay remedio! Cristo Jesús, Redentor, Salvador, Maestro, es el único medio y poder de salvación y regeneración para todos y cada uno de nosotros.

ORACION: Señor, ¡te adoro! Eres el Dueño de mi vida. Enséñame a vivir este día, como un árbol plantado junto a corrientes de aguas: quiero dar frutos para Tu gloria ......

Interrogado

Jueves, 04 Enero 2018 15:35 Escrito por

“Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto”. Juan 18:1920

Por fin el sospechoso había caído en manos de las autoridades. Por lo tenían allí, atado, esposado, indefenso, a su completa merced. El sumo sacerdote se frotaba las manos. ¡Por fin habían podido echarle el guante sin las molestas intervenciones del pueblo y sin las protestas de sus fanáticos seguidores.

Por tres años y medio Jesús había estado conturbando la nación. Sus enseñanzas morales eran revolucionarias. Sus milagros y prodigios le había ganado miles de seguidores. Su ostensible desprecio de la tradición de los ancianos lo habían hecho insufrible a los fariseos y sacerdotes.

Pero ahora lo tenían allí. Y el sumo sacerdote interroga a Jesús. Inquiere acerca de él, de sus pensamientos, de su doctrina, de sus intenciones, interroga acerca de cuáles son sus planes y sus propósitos, y sobre quiénes son, y qué hacen sus discípulos. Hay un placer voluptuoso en eso de interrogar a un enemigo indefenso. Y dice el Evangelio de Juan capítulo 18, que relata estas cosas, que ‘El sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y su doctrina El resentimiento que sufrían estos hombres, dirigentes religiosos de la nación judía, era porque Jesús no les había pedido permiso a ellos para predicar y juntar discípulos. La respuesta que dio Jesús al sumo sacerdote fué sencilla y terminante, como todas las suyas: “¿Porqué me preguntas a mi” Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho”. Es fácil, mi amigo, aún en el día de hoy, dirigir interrogaciones a Jesús.

Especialmente los hombres intelectuales, los que piensan, los que escriben, desean interrogar a Cristo y preguntarle acerca de su existencia, su persona, sus enseñanzas. Bien les cuadra a estas personas, la respuesta de Jesús. Primero, Jesús dice: “NADA HE HABLADO EN OCULTO”. Jesús nunca se ocultó en tugurios secretos para hablar. Lo hizo en todos los lugares públicos. Todavía están sus enseñanzas abiertas a todo público en las páginas de la Biblia. Segundo, “PREGUNTA A LOS QUE HAN OIDO... ELLOS SABEN LO QUE YO HE DICHO”.Son pues los DISCIPULOS

ACTUALES DE JESUS, los que real y verdaderamente han sido salvados del pecado por EL, los encargados de contar cuan maravillosas cosas hace Cristo con aquellos que se dan a El.

ORACION: ¡Claro que lo haré,Señor! Atantos que quieren saber, hoy les contaré y hablaré, de Ti...

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Arrestado

Jueves, 28 Diciembre 2017 16:04 Escrito por

“Volvió pues,a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús el nazareno. Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy; pues si me buscáis a mí, dejad ir a éstos; para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno”. Juan 18:7‑9

Era una noche serena y fría, mi amigo. Noche de principios de primavera. Noche de un invierno rezagado, que no quiere abandonar todavía los montes, y los huertos y las calles inhóspitas.

Jesús está en el huerto de los Olivos. Ora. Se acercó a la hora trágica. La sombra de la Cruz ya extiende sus brazos sobre el Maestro de Galilea. Jesús ora. Los discípulos, cansados, agotados, con una indecisa sensación de angustia, duermen, Pronto el benéfico sueño huirá de sus ojos por largo tiempo.

Una turba de soldados se acerca por entre los olivos verdinegros. Traen antorchas y armas. Un traidor camina entre ellos. De pronto, descubren a Jesús y dan la voz de alto. Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: “¿Aquién buscáis?” Los soldados respondieron: a “Jesús Nazareno”. Y el Señor con absoluta calma, como quien es el dueño de la situación, les dice serenamente, YO SOY.

Perseguido y acusado falsamente por sus enemigos, cumpliendo un destino trazado para él desde la fundación del mundo, sabiendo El que todas cosas que están escritas acerca de El, deben tener forzoso cumplimiento se deja

arrestar tranquilamente, sin resistencia. El vino al mundo con misión, y ha de cumplir esa misión hasta el fin.

Pero con todo, les hace por segunda vez la pregunta. “¿A quién buscáis?”. “A Jesús Nazareno”, ‑vuelven a decirle. “Si me buscáis a mí –dice Jesús‑ dejad ir a éstos”. Noble como solo El lo ha sido, se deja arrestar sin reproches para dejar en libertad a sus amigos. Este es el arresto de Jesús. Un arresto como el de cualquier malhechor. Una emboscada al amparo de las sombras, un entregador que actúa, y luego el arresto del inculpado, las esposas que aprietan las muñecas, las ataduras avergonzantes y el empujón para hacer caminar al preso.

Un arresto como miles de otros. Solo que esta vez, ¡solo por esta vez! ,el arrestado es super inocente, y los arrestadores super culpables. Eso fue, mi amigo, lo que los hombres hicieron primeramente con Cristo, cuando ya el drama del Calvario era inminente: lo arrestaron. Y eran todo lo que podían hacer con El. Poco después Jesús rompería todas las cadenas, aún las de la muerte. para constituirse en el más grande libertador espiritual de todos los tiempos.

ORACION: ¡Gloria a Ti, Señor! Por Tu muerte, me hiciste libre a mí..

Conviene que yo muera

Jueves, 21 Diciembre 2017 15:37 Escrito por

Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.”
Mateo 16:21

Mi amable amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. La frase resonó patética en esa noche. Era una noche clara, ni fría, ni calurosa. Los hombres quedaron quietos, perplejos, tratando de comprender el sentido de esas palabras mientras poco a poco la luz se hacía en sus cerebros sumiéndolos al mismo tiempo en un mar de pensamientos.

“Conviene que yo vaya a Jerusalén, y muera”. Esa era la frase, Esas palabras. Las pronunciaba Jesús. Y las escuchaban los apóstoles. Ya llevaban como tres años andando juntos. Aquellos pescadores del mar de Galilea, y de distintos oficios habían aprendido a amar intensamente a Jesús. Y he aquí que Jesús, en la noche clama, y cuando todo parecía andar para el grupo, dice esas palabras alucinantes, “Conviene que yo muera” ¿Cómo podía morir él, ahora? Se preguntaban los hombres. ¡Ahora es cuando más lo necesitamos! Ahora que el pueblo está dispuesto a seguirle, y los romanos están descuidados. Si abría de estallar la guerra de independencia este era el momento, cuando una nueva Pascua se acercaba y ansias de libertad bullían en miles de corazones. Jesús podría ser el caudillo que capitanease las masas, contra la guarnición romana. Pero he aquí que les dice, “Os conviene que yo muera”.

Nuevamente se levanta aquí la sombra de la Cruz. Desde su nacimiento la vida de Jesús estuvo señalada por la sombra de la Cruz. Desde mucho antes de su nacimiento, ya se levantaba una Cruz en su horizonte. Porque la Biblia dice que Jesús “es elcordero inmolado desde antes de la fundación del mundo”. Jesús había venido, según el profeta Isaías, a dar libertad a los presos, a predicar a los cautivos apertura de cárcel, a defender a los desposeídos,

a vendar a los quebrantados de corazón, y a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios. ¿Cómo podía morir? ¿De qué manera podía ser su muerte una conveniencia? ¡No podían entender esas palabras!

Pero eran ciertas. Jesús es salvador. Jesús es libertador. Jesús es justiciero, Jesús liberta el cuerpo y la mente. Jesús transforma al individuo y mundo. Pero lo hace MURIENDO EN CRUZ. Quien comprende esta vedad, encuentra la vida.

ORACION: Que distintos son tus caminos, Señor. Muriendo es como me has dado vida. ¡Gloria a Tu Nombre!...

Meditando en la cama

Jueves, 14 Diciembre 2017 15:26 Escrito por

“Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustias, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración... Temblad y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad .. En paz me acostaré, y asimismo dormiré: porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado‑‑‑. Salmo 4:1,4,8

He hablado ya acerca de las pildoras para dormir y de la falta de sueño que aqueja a muchos de los mortales. Ahora leo en las estadísticas que de todas las enfermedades mortales que en este siglo diezman a la raza humana, las enfermedades cardíacas se cuentan entre las peores. ¿Y a qué se deben las enfermedades del corazón? A la tensión nerviosa. ¿Y cuál es la causa? Los problemas de la vida. La ansiedad que provoca la incertidumbre económica, por ejemplo, sumada al temor a las enfermedades, la amenaza de una guerra nuclear, la invasión de seres ultraterrestres, los peligros reales o imaginarios, hacen subir la presión arterial, congestionan el cerebro, acidifican la sangre, endurecen las arterias, cierran la coronaria... y el hombre de negocios, el hombre de gobierno, el padre de familia, el jefe militar, etcétera... todos ellos, sufren tensión nerviosa.

Y la paz se evapora, el sueño se va, el insomnio se apodera de nosotros y las horas de la noche se van en blanco. La Biblia se ocupa, mi amigo, de esas horas de la noche que a veces transcurren en un desvelo. Por ejemplo, en el Salmo 4 leo estas palabras: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad”. Usted dirá que cuando está padeciendo insomnio no hace más que pensar y pensar, y por eso precisamente se desvela. Déjeme decirle una cosa: si usted solamente piensa en sus problemas, nunca encontrará la solución ni la paz del alma. Por el contrario, tanto pensar en sus problemas puede llevarlo a la obsesión, que corroe el entendimiento y nubla el criterio.

Lo que la Biblia dice es, MEDITAD. Meditad serenamente en Dios, en Su Amor y en Su Gracia, y en Jesucristo, que bajó del cielo a ofrecer a los seres humanos paz y descanso, y murió en la cruz para redimirlos del pecado, y resucitó para abrir para todos un camino de vida nueva y subió a los cielos, para interceder desde allí por todos lo que confían en El y claman a El. En estas cosas, amigo mío, vale la pena pensar, como Dios quiere. ¿Y cuál es el resultado de esa meditación que haré en mi cama, en las horas tranquilas de la noche? “preguntará usted”. Bueno, este salmo tiene la respuesta. Dice al final: “En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. La fe en Dios, la entrega de corazón a Cristo, el recibirle a El como Salvador, nos trae paz y calma, y sueños tranquilos y felices. ¡Vale la pena probar! Hoy mismo ponga su confianza en CRISTO JESUS.

ORACION: ¡Qué diferente es mi vida desde que te conozco a ti Señor! Me has dado paz. Me has llenado de Tu amor. Todo es diferente desde que te tengo a Ti. Gracias Señor...

He aquí el Cordero

Jueves, 07 Diciembre 2017 17:19 Escrito por

“El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29

Mi amigo y mi amiga, que Dios le bendiga a usted y a su familia. Era un dedo nada más. Era el dedo índice de la mano de un hombre, que se levantó y apuntó, señalando a otro hombre, que estaba de pie, sereno, tranquilo, como el que sabe cuál es su destino y cual es su misión.

Y el hombre cuyo dedo levantado apuntaba al otro hombre dijo pocas palabras: HE AQUI EL CORDERO DE DIOS, QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO. Las multitudes que oyeron quedaron pasmadas, tratando de penetrar el significado profundo, apocalíptico de tales palabras. La frase tenía resonancias de sentencia de muerte; porque señalar a un hombre, y llamarle CORDERO DE DIOS, es sentenciarlo a muerte.

El hombre que señalaba con el dedo, era Juan el Bautista. Y el hombre señalado, el Señor Jesucristo. Estaban ambos en las riberas del Jordán. Y gran cantidad de gente venida de Jerusalén y de Judea y de toda la provincia de alrededor del Jordán los miraba y escuchaba, e iban comprendiendo. Si Jesús, el profeta de Nazaret, el Maestro de Galilea era el Cordero de Dios, entonces, más tarde o más temprano tendría que ser sacrificado. Y aquí tenemos otro de esos momentos bíblicos en que se cierne sobre Jesús la sombra de la Cruz. Como cuando era un niño y vinieron los sabios de oriente y le ofrecieron mirra, la resina que se usa para embalsamar cadáveres. Como cuando a los doce años de edad el mismo Jesús dijo, “Me conviene estar en los negocios de mi Padre” y el negocio de Dios era entregar a su hijo.

Ahora, por tercera vez en su vida se extiende sobre él la sombra de la Cruz. Jesús es el Cordero de Dios, como cordero de Dios debe morir. En la antigua ley se sacrificaban corderos para cubrir la falta del pecador. Cada vez que un hombre violaba los mandamientos, y esto era todos los días, traer un cordero al altar. El hombre

confesaba sus pecados sobre la cabeza del cordero, traspasándoselos, y el sacerdote lo sacrificaba. La sangre del cordero inocente era garantía de perdón para el pecador culpable.

Siglo tras siglo esta ceremonia impresionante fue grabándose en la mente del público. “Sin derramamiento de sangre, no se hace remisión de pecados”. Pero, la sangre de animales no era suficiente. No limpiaba la conciencia. SOLO LA SANGRE DE CRISTO LO HACE. Limpia corazón, conciencia, alma y vida. Cristo, mi amigo, es el Cordero de Dios que salva toda la eternidad.

ORACION: Eres un Salvador maravilloso. ¡El único Salvador!...

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