Miércoles, 28 Junio 2017
BREAKING NEWS
Jueves, 15 Junio 2017 14:29

Los misterios de los cielos

Los astrónomos modernos están encandilados. Cuando examinan la inmensidad del espacio con sus telescopios cada vez más potentes se asombran de dos cosas. Primero, de la maravillosa simpleza y armonía que encuentran en las leyes de los astros. ¡Qué diferencia con éste planeta tierra y la humanidad que está sobre él! Aquí todo es confusión. Allá arriba a miles y millones de años luz de distancia, todo es canto, poesía, luz y leyes que funcionan con perfección matemática. Pero segundo, los astrónomos se quedan pasmados ante ciertos misterios que no alcanzan aún a resolver. Los quasares y los pulsares, esos núcleos de energía algo más que estrellas, que emiten ondas de radio de extraordinaria potencia, y los agujeros negros, el más obsesionante de los misterios de los cielos, les quitan el sueño. ¿Cuándo y cómo resolverán tantos misterios? se preguntan patéticos los astrónomos.

Tres mil años atrás había un hombre soñador y poeta que contemplaba también los cielos. Miraba la belleza y armonía de las constelaciones y se extasiaba con el cielo nocturno. Entonces tomaba el arpa pastoril, e improvisaba un poema dirigido a Dios, y cantaba: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”. Este hombre era David, pastor, salmista y rey, y estas palabras están en éste Salmo hermoso.

Dos cosas surgen nítidas aquí, de este poema. Primero, la grandeza de Dios en la cual cree David. El reconoce que todo el universo tiene un Creador, y ese Creador es grande, majestuoso y digno de ser adorado. Segundo, la pequeñez y humildad del hombre. El hombre es una plantita débil que apenas crece un milímetro sobre la tierra. No puede resistir el golpe del rayo, ni el embate de la tempestad, ni el fragor del terremoto, y cualquier enfermedad lo mata. Sin embargo, esa creación dilecta de Dios, tiene alguna grandeza. Refiriéndose al hombre dice David: “Le has hecho poco menor que los ángeles. Y lo coronaste de gloria y de honra”. Y comparando la grandeza de los cielos, y la gloria dada al hombre, termina el poema diciendo: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”.

Dios es grande, amigo mío, y a pesar de ello se hizo HOMBRE en la persona de Cristo. Y como Hombre, se dejó crucificar en lugar de los pecadores, para ofrecer a todos la grandeza de la vida eterna y la gloria del cielo.

ORACION. Señor, me asombra Tu grandeza. Eres maravilloso. ¡Cuán grande es Tu Nombre en toda la tierra! Me asombra que te ocuparás de nosotros, los seres humanos. Siendo tan grande, tomaste cuidado de cada uno de nosotros. ¡Gloria a Tu Nombre, Señor!...

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Jueves, 08 Junio 2017 14:30

Una unción fresca

El aceite! ¡El petróleo! Quién no habla de esto? Todos sabemos que hoy por hoy, el petróleo es una de las principales fuentes de energía, y ha llegado a ser un factor tremendamente importante en la política y las relaciones internacionales. Pero yo quiero hablarle, mi amigo y mi amiga. de un aceite diferente, que no es para producir energía. Se trata del aceite común y corriente, del aceite de olivas, que tanto se usaba en los antiguos tiempos.

En el Salmo 23 de David, el cantor de Israel, dice así: “Unges mi cabeza con aceite”. En aquellos tiempos, por supuesto, ni siquiera se sospechaba que el aceite pudiera servir para impulsar la fuerza motriz y el aceite se usaba no sólo para prender las lámparas, sino también como ingrediente medicinal, como acompañante de alimentos, y para dar brillantez, suavidad y hermosura al cabello. Pero tenía también un uso religioso.

En Israel, y por precepto divino dado a Moisés, se ungía la cabeza con aceite, especialmente para inaugurar oficialmente en sus respectivos puestos al rey. al profeta y al sacerdote de la sociedad judía. El ungir o derramar aceite en la cabeza vino a ser, por consiguiente, la ceremonia o el símbolo de conferir o transmitir autoridad. Sin este ungimiento, no se confería autoridad. Y estos tres funcionarios el sacerdote, el rey y el profeta eran o se suponía que fueran los servidores del pueblo.

Pero hay algo más: tal ungimiento era símbolo de respeto, de alegría y de regocijo. Así es que cuando el rey David decía: “Unges mi cabeza con aceite.” él se estaba refiriendo a la bendición de Dios en su vida, a que el Señor era el motivo de su gozo.

Este concepto, además de ser hermoso y sugestivo, es sumamente importante. Es Dios, y solamente Dios, quien nos puede proporcionar un gozo verdadero. En El, el hombre y la mujer de fe encuentran plena satisfacción. Realmente, no hay razón para vivir triste en la vida. Cuando surgen los problemas, debemos enfrentarnos a ellos. Pero la tranquilidad de espíritu, la alegría de corazón deben persistir. La presencia de Jesucristo en el corazón trae gozo y paz a la vida. Quien le recibe por la fe como su Salvador, experimentará un gozo profundo. Amigo, ¿,quiere usted que el Señor le unja con aceite? No aceite literal, pero sí con el aceite de Su gracia y Su bendición.

ORACION: ¡Claro que sí, Señor! Yo quiero que me unjas siempre y a cada momento con Tu aceite de gracia y bendición...

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Jueves, 01 Junio 2017 18:17

Visión del reino

Era un león magnífico de Nubia, “de ancha cabeza y resonante cola como dijo el poeta. Rey de la selva y de los animales salvajes. Elástico, musculoso, de faz serena y macizas quijadas. Se despertó en la mañana. Estiró su cuerpo dos veces de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, y después rugió de contento.

Su rugido despertó a la leona y los cachorros. También despertó a muchos otros habitantes de la floresta, que dormían pacíficos en sus cubiles. Una vaca de las cercanías contestó con un mugido satisfecho y un cordero que brincaba frente a la cueva baló alegremente en son de respuesta.

El soberbio animal salió de su refugio, olió el fresco aire primaveral, y se dirigió a comer su desayuno. Sus potentes fauces, devoradoras de carne caliente, se dedicaron a comer paja, y el manso buey, su viejo amigo, vino para compartir la bucólica comida. Una osa con sus crías vino para sumarse al banquete, y un niño, un bellísimo niño desnudo, hijo de un campesino de la comarca, jugaba con los anillos móviles y gráciles de una serpiente de coral. El sol terminó de salir, se encendieron las suaves nubes del oriente cantaron los pájaros, y Dios sonrió desde el cielo.

No estoy, amigo, describiendo un sueño raro o una historia imaginada. Estoy describiendo lo que será una mañana en la tierra cuando venga el reino de Jesucristo, Porque el profeta Isaías, anunciando la venida de este reino, así lo describe.

La tierra y la humanidad, enfermas ambas por el pecado, no han conocido nunca días así. Los días de la tierra y la humanidad son de violencia, de odio, de rencor, de muerte y latrocinio. Pero cuando Cristo venga, dice Isaías, aún los hombres serán cambiados, “y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces, y no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra”

Esos días dichosos, y ese reino futuro de paz perfecta, pueden comenzar hoy, AHORA MISMO, en su corazón, amigo mío...

ORACION: Señor, venga Tu Reino a mi vida. Que Tu Poder cambie en mi vida todo lo que tenga que ser cambiado. Y que la tierra a mi alrededor también sea cambiada...

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Jueves, 25 Mayo 2017 14:20

Los negocios de mi padre

Mi amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. Aquella era una larga caravana de hombres, mujeres y niños. Bajaban cantando las colinas y lomas que descienden de Jerusalén hasta las tierras bajas, para llegar por fin a Nazaret de Galilea.

Entre la caravana iban José y María, los que eran tenidos por padres de

Jesús. Después de un día de camino se dan cuenta que Jesús, a la sazón de doce años de edad, no está entre ellos. La consternación del matrimonio es profunda. ¿Dónde andaría Jesús? Al principio pensaron que estaría entre otros parientes y amigos, pero no estaba entre ellos.

José y María corren a Jerusalén. Seguramente Jesús se ha quedado perdido, desconectado de todos los otros galileos. Quizá está enfermo. Después de varias horas de afanoso caminar y buscar, lo hallan en el templo. En medio de los doctores. Jesús les está haciendo preguntas. Y también está dando respuestas.

Los doctores judíos, viejos hombres encanecidos sobre las Sagradas Escrituras, se hallan asombrados, Ese niño galileo de doce años es extraordinario. Tiene una penetración espiritual asombrosa. Una lucidez mental extraordinaria. Conoce las Escrituras como el más experimentado escriba, es un sabio en las respuestas. José y María alcanzan a Jesús y le dicen con reproche: “Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia Y Jesús, sereno, sonriente, dueño de sí mismo como siempre, les dice

tranquilamente: “¿Porqué me buscabais? ¿No sabías que en los negocios de mi padre me es necesario estar?”.

Y bien, ¿cuál es el negocio de Dios? Sencillamente salvar a los hombres del pecado. ¿Y cómo Dios lleva a cabo ese negocio, cómo Dios salva a los hombres del pecado?. Pues, nos dice la Biblia, que enviando a su Jesucristo a morir en una cruz, para que su muerte en Cruz sea el precio de redención por todos los pecadores del mundo.

Cuando Jesús habló de los “negocios de su Padre”, la sombra de la cruz extendió sus dos brazos sobre él. Amigo, Jesús murió por usted y por mí. Que hacemos usted y yo, por el?.

ORACION: A mí también, Señor, hoy me conviene estar en Tus, negocios Hoy quiero compartir Tu mensaje de salvación con los demás...

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Jueves, 18 Mayo 2017 15:39

Me da descanso

Mi amigo: ¿Verdad que en más de alguna ocasión usted, al llegar a su casa, ha dicho: “Estoy muerto de cansancio, quiero descansar?” Hay tantas cosas en la vida que hacen de nosotros seres cansados, agotados, sin fuerzas, sin ánimo para hacer nada. El trabajo físico o mental, los paseos largos, los placeres, y mil cosas más, roban nuestro vigor y nos dejan rendidos. También las zozobras, las incertidumbres, las aspiraciones frustradas, la inseguridad financiera, las decepciones en el amor, las reyertas en el hogar, los vaivenes de la política, en el escenario de los acontecimientos mundiales; todo esto ha creado una humanidad cansada. Los síntomas del cansancio son notorios. No hay paz afuera porque primero no hay paz adentro. Y los hombres, aguijoneados por el cansancio, corren tras cualquier novelería que se les ofrece.

Para el cansancio físico hay una fácil solución: el descanso físico. Pero, ¿qué de ese cansancio profundo en el alma, que nada parece tranquilizarla? Tal vez usted mismo, que lee estas palabras, esté pasando por una situación semejante. Si es así, no desespere. Hoy tengo un mensaje de aliento y de esperanza para usted,

David, antiguo rey de Israel, hablando de Jehová Dios, dijo: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”. Es lo que él –David- hacía con sus ovejas. Las llevaba a los predios de pastos tiernos, a los remansos de aguas y bajo la sombra de los árboles. Cuántas veces David se vio envuelto en situaciones difíciles.

Su vida fue en extremo azarosa. Pero su fe estaba cifrada en Dios. Los delicados pastos de la Palabra de Dios alimentaban su espíritu y le hacían descansar. La experiencia de la comunión con el Señor es como aguas plácidas que inyectan paz y reposo a la mente.

Jesucristo el Hijo de Dios, mi amable amigo, le ofrece ese descanso para su alma. El dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¿Le gustaría poner a prueba esta invitación y esta promesa? Venga a Cristo, en actitud de fe, y usted experimentará un precioso descanso, ahora, mientras vive, y también en la eternidad, cuando muera. El pecado cansa, agobia; la fe en Cristo le hará descansar.

ORACION. ¡Qué bendición tan grande es conocerte a Ti, Señor! Me haz llenado de paz y continuamente siento la frescura de Tu cuidado y bendición...

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Jueves, 11 Mayo 2017 15:02

Arrestado

Era una noche serena y fría, mi amigo. Noche de principios de primavera. Noche de un invierno rezagado, que no quiere abandonar todavía los montes, y los huertos y las calles inhóspitas.

Jesús está en el huerto de los Olivos. Ora. Se acercó a la hora trágica. La sombra de la Cruz ya extiende sus brazos sobre el Maestro de Galilea. Jesús ora. Los discípulos, cansados, agotados, con una indecisa sensación de angustia, duermen, Pronto el benéfico sueño huirá de sus ojos por largo tiempo.

Una turba de soldados se acerca por entre los olivos verdinegros. Traen antorchas y armas. Un traidor camina entre ellos. De pronto, descubren a Jesús y dan la voz de alto. Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: “¿Aquién buscáis?” Los soldados respondieron: a “Jesús Nazareno”. Y el Señor con absoluta calma, como quien es el dueño de la situación, les dice serenamente, YO SOY.

Perseguido y acusado falsamente por sus enemigos, cumpliendo un destino trazado para él desde la fundación del mundo, sabiendo El que todas cosas que están escritas acerca de El, deben tener forzoso cumplimiento se deja

arrestar tranquilamente, sin resistencia. El vino al mundo con misión, y ha de cumplir esa misión hasta el fin.

Pero con todo, les hace por segunda vez la pregunta. “¿A quién buscáis?”. “A Jesús Nazareno”, ‑vuelven a decirle. “Si me buscáis a mí –dice Jesús‑ dejad ir a éstos”. Noble como solo El lo ha sido, se deja arrestar sin reproches para dejar en libertad a sus amigos. Este es el arresto de Jesús. Un arresto como el de cualquier malhechor. Una emboscada al amparo de las sombras, un entregador que actúa, y luego el arresto del inculpado, las esposas que aprietan las muñecas, las ataduras avergonzantes y el empujón para hacer caminar al preso.

Un arresto como miles de otros. Solo que esta vez, ¡solo por esta vez! ,el arrestado es super inocente, y los arrestadores super culpables. Eso fue, mi amigo, lo que los hombres hicieron primeramente con Cristo, cuando ya el drama del Calvario era inminente: lo arrestaron. Y eran todo lo que podían hacer con El. Poco después Jesús rompería todas las cadenas, aún las de la muerte. para constituirse en el más grande libertador espiritual de todos los tiempos.

ORACION: ¡Gloria a Ti, Señor! Por Tu muerte, me hiciste libre a mí..

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Jueves, 04 Mayo 2017 14:05

La tierra y el mundo están enfermos

La cosa es grave y debemos, prestarle debida atención. Lo dicen los científicos, más serios y lo confirman los técnicos y estudiosos de todo el mundo: la tierra está enferma, el mundo está contaminado. Es un hecho comprobado que las áreas verdes de la tierra, los pastos y praderas se están quemando lentamente. Las costas boscosas y floridas se ven desérticas. Cada día los desiertos avanzan a razón de mil hectáreas, comiéndose los pastizales.

El mar está contaminado de petróleo y desechos. Especies marinas mueren sin remedio. Las ballenas azules se destruyen a razón de 40.000 por año.

Solamente en Norteamérica han desaparecido más de 300 especies de animales de la pradera. Sin embargo, no es cosa nueva. Ya lo decían los antiguos profetas de Israel, e Isaías lo narra en el capítulo 24.

Es el pecado del hombre, amigo mío, la causa de tanta ruina y tanta muerte, el hombre viola constantemente las leyes físicas, las leyes naturales, las leyes morales y espirituales de Dios. y por tanto, el resultado es degeneración, ruina y muerte. Si el hombre quebranta la palabra de Dios, sin deseo de arrepentirse ni sentimiento de culpa o arrepentimiento, ¿cuál puede ser

el resultado?

Lo dice el profeta: “Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra y disminuídos los hombres”. Y como la ruina física trae aparejada la pérdida de la alegría, agrega lo siguiente: “Se perdió el vino, enfermó la vid. gimieron todos los que eran alegres de corazón...

No beberán vino con cantar, la sidra les será amarga a los que la beben...es que el pecado trae en sí mismo su castigo. Arruina el cuerpo, estropea el carácter, deteriora la mente. Además. el pecado acarrea la condenación eterna, desencadena el juicio definitivo.

Sólo Jesucristo salva al hombre de la culpa del pecado, de la pena del pecado y de la esclavitud del pecado. Solo Cristo ofrece una salvación completa, eterna, perfecta. Pero a Cristo, amigo mío, hay que aceptarlo de todo corazón, rindiéndole toda la voluntad.

ORACION: Mi ser entero es para Ti, Señor. Toma hoy el control central de toda mi vida...

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Jueves, 27 Abril 2017 15:36

La altivez del ser humano

Son sólo cinco palabras, pero ellas llenaron las ilusiones de miles de hombres inteligentes de Europa, y despertaron rosadas esperanzas para la humanidad. Son las palabras claves del Iluminismo, ese gran movimiento intellectual y filosófico del Renacimiento: razón, naturaleza, felicidad, progreso y libertad. Ellos creyeron que la sola razón del hombre, investigando la naturaleza, descubriría todas las cosas necesarias para asegurar la felicidad, el progreso y la libertad del ser humano. Llevados de su orgullo, aquellos pensadores, discípulos de Voltaire, se desentendieron de Dios, y le dijeron: “Déjanos solos. Tú ya no tienes nada que hacer en la tierra. Nosotros vamos a arreglar todas las cosas”.

El resultado de esta actitud ha sido, la desesperación, el caos, la violencia y la ruina moral. La sola razón del hombre, desligada de Dios, no ha servido nara nada como no sea para hundir a la humanidad en la incredulidad.

El Salmo 10 estudia los problemas de la mente y del corazón humano y dice: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. No quiero decir que Voltaire, Condorcet, Russeau, eran hombres malos. Posiblemente eran bien intencionados y deseaban lo mejor. Su error consistió en la altivez de su rostro, y embriagados de su saber, se dejaron arrastrar por su inteligencia. Vivieron en una época cuando la iglesia y la religión estaban corrompidas, es cierto, y eso contribuyó a su escepticismo, pero también es cierto que la altivez del individuo humano lo conduce, si no se humilla, a desentenderse   de Dios.

Volvamos a mirar las palabras de este salmo, para llegar a “la altivez del rostro” no se necesita tampoco ser un filósofo. Cualquier hombre de la calle, que se cree fuerte, y suficiente de sí mismo, se olvida de Dios, y lo echa de sus pensamientos. Nunca se acerca al templo para escuchar la predicación, ni lee la Biblia, en busca de luz y verdad. Nunca se arrodilla para suplicar la bendición de Dios, y reconocer que es pecador y si le hablan de arrepentirse, se burla o se enoja.

¿Cuál es el resultado final de esta actitud personal? Lo mismo   la desesperación, el caos mental, la violencia y la ruina personal. ¡Cómo necesitamos arrepentirnos de todo corazón, y decirle a Cristo, Señor, perdona mi orgullo, te necesito!

ORACION: Señor, Dios grande y altísimo, te ruego perdones mi orgullo y mi vanidad. Por favor, Señor, ayúdame a desechar toda altivez. Enséñame a vivir una vida sencilla con mi prójimo, con todos los seres humanos, y contigo Señor...

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Jueves, 20 Abril 2017 14:19

Dios juzga a las naciones

Quizás el problema más angustioso que afrontan las naciones del mundo hoy, es cómo poner paz y armonía entre todas ellas, nuestro mundo está en una situación de caos. El mundo capitalista, el mundo comunista y el tercer mundo se debaten en la incertidumbre y la confusión. ¿Quién tiene la fórmula conciliadora? ¿Dónde está el hombre, o dónde el sistema de gobierno, que ponga en armonía a esos tres mundos? Difícil es decirlo. Este siglo veinte ha sido testigo de dos guerras mundiales, del desplome de varios imperios, del surgimiento del más formidable sistema revolucionario, y del más fantástico progreso científico, que ha puesto hombres a caminar en la luna. Sin embargo, el espectáculo general del mundo es de injusticia, resentimiento, violencia e insatisfacción por doquier.

La Biblia trata el problema político del mundo desde muchos milenios atrás. En éste salmo leemos éstas palabras: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié. Aquí el salmista nos dice que los problemas que sufren las naciones modernas son efecto de sus mismos errores, de sus mismos egoísmos y codicias. Es que el hombre, amigo mío, no ha sabido usar el derecho que Dios le dió de gobernarse a sí mismo. En lugar de distribuir las riquezas que produce el suelo en forma justa, algunos amontonaron riquezas, y otros quedaron pobres y hambrientos.

El hombre ha ensayado toda clase de gobiernos. Ninguno ha traído justicia. Ha inventado teorías, filosofías y religiones, sin lograr unir a los seres humanos y solucionar sus problemas. Hoy en día, a pesar de tanto progreso de la ciencia, de tanta educación, de tanto arte, de tanto poderío industrial y fuerza militar, a pesar de todo, en el mundo hay hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia, injusticia y desesperación. ¿Qué es lo que tendrían que hacer todas las naciones del mundo? ¡Volverse a Dios! ¡Humillarse ante Cristo, pedirle Su ayuda! El Salmo 9 termina con éstas palabras: “Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Cuando el hombre reconoce que es sólo eso, un hombre necesitado de perdón y salvación, porque no es más que un pobre ser hundido en pecado, entonces puede buscar a Cristo, y de rodillas ante El, hallar la solución a sus hondos y dramáticos   problemas.

ORACION. Señor ¡te amo! Tú que has traído paz a mi vida, interviene en las naciones de la tierra. Queremos ver Tu santidad en las naciones del mundo. Oh Señor, queremos tus hijos vivir de tal manera, como para que las naciones se vuelvan a Ti...

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Jueves, 13 Abril 2017 14:30

Oscuridad al medio día

Día nefasto aquel día, día de terror, de sombras, de tinieblas. Dia de terremoto inmenso, de caída de estrellas y de explosiones atómicas. Día de angustia en la tierra, de llanto histérico, de chillidos de miedo, Día de tardíos arrepentimientos, y de rechinar de dientes y de mesarse cabellos. El sol se oscureció a medio día. Un temblor sacudió la tierra entera y los edificios se derrumbaron. El mar se salió de sus límites e invadió la tierra, y un atronador sonido de trompeta rompió los tímpanos de la humanidad.

No, no estoy describiendo ningún día del pasado, sino un día del futuro. Un día señalado y marcado por Dios como “El día de la ira del Señor”, Un día que puede ser mañana El profeta Isaías lo describe así: “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en ese día... Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando El se levante para castigar la tierra.

Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase, y se meterá en las hendiduras de las rocas, y en las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.

Amigo, hoy es día de fiesta y alegría. hoy es día de negocio, de diversiones, de bailes. de espectáculos, de orgía. Hoy es día de beber, de apostar, y de gozar de la carne.

Mañana, para usted o para mí, puede ser el día de juicio descrito por Isaías. La fiesta de hoy se convertirá en juicio, la risa en lágrimas, el licor en amarga pócima, el canto en lamento. Dios es juez inapelable de todas ,las acciones buenas y malas, ocultas o visibles de los hombres. Y cuando un hombre es llamado a juicio, ¿cómo podrá escapar'?.

Hay una manera. mi amigo. Jesucristo, Dios hecho hombre, se entregó a sí mismo en la Cruz del Calvario, para llevar El, por usted y por mi, la culpa del pecado.

ORACION: Enséñame Señor a vivir este día como si fuera el último día, el día de Tu juicio. Enseñame a vivir con sencillez y rectitud...

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