Viernes, 18 Agosto 2017
BREAKING NEWS
Jueves, 17 Agosto 2017 14:47

La escena del gran juicio

La escena es en una sala de juicio, frente a un majestuoso tribunal. Resuena la voz del juez, sonora y profunda y su venerable cabeza blanca, inclina hacia el auditorio: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra, porque habla el Señor”. Y al resonar esta voz, todo el universo detiene su aliento y dispone a escuchar. No se trata de un juicio cualquiera ni son acusados comunes. Es Dios el que habla, y es el pueblo de Israel el que está ante tribunal, y es el profeta Isaías el que describe la escena. Israel ha pecado, ha desobedecido las leyes de Dios. Ha sido rebelde, incrédulo, idólatra y concupiscente. El profeta, cual fiscal acusador, continúa diciendo: “Crié hijos. y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

El primer pecado del hombre fue rebelarse contra la santa voluntad Dios, para seguir las insinuaciones de Satanás. A partir de eso, todos los hombres han hecho lo mismo. Igual que usted, lo mismo que yo. El profeta describe la consecuencia de haber pecado: “Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie, hasta la cabeza, no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas, ni suavizadas con aceite”.

Todo el mal que existe en el mundo, está contenido en esta descripción patética que hace el profeta de la enfermedad de una nación. Todo hombre nacido de Adán, está enfermo en su cuerpo, en su alma y en su espíritu porque el pecado es una enfermedad trasmisible y contagiosa.

El profeta denuncia la maldad del pueblo. Rechaza en nombre de Dios los falsos arrepentimientos y la multitud de fiestas y ceremonias religiosas “Hastiado estoy de holocaustos”, les dice. “Vuestras fiestas solemnes, son abominación. La religión se ha convertido en hipocresía y el arrepentimiento no es más que pasajero escrúpulo de conciencia. Entonces el profeta invita al pueblo a reconciliarse con Dios: “Venid luego, dice el Señor y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Sólo la sangre de Jesucristo, vertida en el Calvario puede limpiar nuestra alma y conciencia de toda maldad y todo pecado.

ORACION: Señor, líbrame de la religiosidad externa. Entiendo que estás cansado de la religión superficial y deseas una relación personal con Tu pueblo. Señor, gracias porque en Cristo y por la virtud de Su Sangre puedo desarrollar compañerismo contigo; gracias Señor...

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Jueves, 10 Agosto 2017 14:44

El mundo se va tras El

Fue una confesión de fracaso. Y también de temor. Tuvieron que hacerla unos hombres que de buena gana hubieran dicho todo lo contrario. Las palabras de confesión eran: “Mirad, el mundo se va tras él”.

Fueron palabras que dijeron los fariseos cuando reconocieron que el pueblo se iba tras Cristo. El Señor Jesús había hecho muchas señales y milagros. El milagro más impresionante de todos, el que impactó verdaderamente al pueblo fue la resurrección de Lázaro. El pueblo quedó maravillado, estupefacto. Lázaro era persona muy conocida, y muy querida. Su muerte había sumido en llanto a decenas de personas. Cuando ya llevaba cuatro días de muerto, y la descomposición de su cuerpo había empezado, Jesús lo había sacado de la tumba y lo había devuelto a la vida y al mundo.

La gente comenzó a seguir a Jesús en cantidades. Lamentablemente, esto duró corto tiempo. Como las multitudes son tornadizas y versátiles, al poco tiempo habían dejado de seguirle, y se habían vuelto, furiosas contra él, “¡Crucifícale, crucificale!”, sería su grito.

Pero a lo menos durante un corto tiempo, el mundo se fue detrás de Cristo. ¡Que bueno sería que lo hiciera hoy también! Porque, ¿dónde va a encontrar el mundo un líder mejor que Cristo? ¿Dónde va a hallar un Maestro con la sabiduría que El tiene? ¿Dónde un Guía tan seguro y sabio? ¿Dónde un Consejero que sepa aconsejar sobre esta vida y la eternidad? ¿Dónde un Rey tan impecable como El?

Pero el mundo no está siguiendo a Cristo. El mundo sigue otros líderes y otros jefes. Sigue al materialismo, sigue al totalitarismo, sigue a las pasiones violentas de la carne, sigue a sus propios intereses egoístas, sigue a Satanás el diablo.

Sí el mundo se fuera tras Cristo, se iría tras la Bondad, tras la Justicia, tras la Equidad y tras la Buena Voluntad. Si el mundo siguiera a Cristo, gozaría de paz y concordia, tendría salud y prosperidad, y vería terminarse la violencia, el odio, la desunión y toda la horrible secuela de males que hoy lo aflijen; quiere usted, mi amigo, seguir a Cristo, e ir en pos de él?

ORACION. Hoy yo iré detrás de Ti, señor. Te seguiré en cada paso. Nadie podría guiarme mejor, Te amo Señor...

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Jueves, 03 Agosto 2017 14:36

Dios es Santo

“Mi amigo quiero comenzar de esta manera mi mensaje de hoy: deseándole que tenga hoy la mejor visión de su vida.

Fue el mismo año en que murió el rey Uzías, de Israel. Uzías había sido un hombre bueno, esperanza de su pueblo. Tras muchos años de buen gobierno, cometió una locura: quiso ofrecer incienso en el templo por si mismo. Dios castigó esa profanación, hiriéndolo con lepra. Murió varios años después, solo, olvidado, y amargado. En ese mismo año de su muerte, Isaías el profeta tuvo una visión gloriosa.

El profeta Isaías había puesto sus esperanzas en el rey. Esperaba que el soberano hiciera reformas sociales, mejorara la condición del pueblo, corrigiera a los líderes corruptos y limpiara a Jerusalén. Pero el mismo rey había fracasado y el profeta estaba desolado. Fue entonces que tuvo su visión. Y escuchó las palabras de los serafines diciendo: “Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria”.

La visión de Isaías era la visión de un Dios tres veces Santo. Cuando todo alrededor estaba corrompido: la religión, la política, los mandatarios, el comercio, el ejército, la aristocracia y aún el pueblo, era reconfortante saber que por lo menos UNO era santo, y ese era JEHOVA, el Dios de Israel. El Unico y, Eterno Dios.

Isaías se levantó sobre sus pies. Si todo estaba enfermo y depravado en el país, si los sacerdotes eran carnales, los políticos eran demagogos, los ricos eran explotadores y el pueblo vivía entregado a los vicios, había llegado el momento de predicar la santidad de Dios. Ese mensaje podría salvar al país de la bancarrota final.

Santidad, amigo mío, en sentido bíblico, es apartamiento completo del pecado y del mundo. Santidad es una manera de vivir, La santidad de vida la puede tener el obrero y el estudiante, el labriego y el artesano, el ama de casa, el capatáz de fábrica. el jefe de gobierno y el ministro religioso.

Santidad de vida, que es la vida común del hombre y la mujer, sin contacto con las miserias y vergüenzas de la vida, la puede tener cualquiera.

Cristo era santo, y era carpintero. Pedro, Juan, Santiago, llevaron vidas santas y eran pescadores. Pablo vivió santamente, y su oficio era fabricar tiendas. Porque Cristo, concede el poder para vivir santamente, en medio de la vida común de cada día.

ORACION: Esto me asombra Señor , y me llena de alabanza. Gracias porque nos compartes Tu santidad. Y gracias porque en cualquier situación, con Tu ayuda, podemos vivir una vida pura. ¡Gloria a Tu Nombre!

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Jueves, 27 Julio 2017 14:26

Labios inmundos

Mi amable amigo le deseo hoy una de las más preciosas virtudes de la vida: el tener una boca que siempre tenga motivos de alabar a Dios. ¿Por qué me desea esto? preguntará usted-. Porque sigo leyendo el libro del profeta Isaías, y encuentro en él las palabras luminares que nos inspiran buscar siempre la vida mejor. Ayer hablaba acerca de la visión de un Dios tres veces Santo, que era única esperanza del profeta en medio de una nación totalmente entregada al mal hacer. Hoy quiero seguir comentando sobre este pasaje del profeta Isaías y que leímos al principio. La casa que había visto Isaías era la casa de Dios, el templo de Jerusalén. Y el humo que la había llenado, la gloria de Dios. Y ante esa visión magnífica este hombre de alma recta y corazón íntegro, se dió cuenta de una cosa: sus labios eran inmundos, y vivía en medio de pueblo con labios igualmente inmundos. Inmundo aquí, no significa necesariamente sucio. Mas bien encierra el significado de profano. Los labios del pueblo se abrían mayormente para hablar profanidades, No había oraciones clamantes por justicia; no había conocimiento del pecado general, ni pedidos de perdón. Desde que se levantaban hasta que se acostaban, las conversaciones de gente eran solo profanas: palabras vanas e intranscendentes; chismes de comadres; comentarios falaces sobre la política, el comercio, la religión; secreteos de políticos y palabrerío engañador de mercaderes. Aquel pueblo se había olvidado de su Dios, y ninguna alabanza al Altísimo pronunciaba ya. Isaías dice: “Soy hombre inmundo de labios, y habito en medio de pueblo que tiene labios inmundos”. Y podemos preguntarnos mi amigo. ¿No pasa hoy la misma cosa? Hagamos una prueba personal. ¿De qué hablo yo el día entero? ¿Cuáles palabras son las que salen de mis labios, desde que me levanto hasta que me acuesto? ¿Digo cosas sensatas, rectas, verídicas, bondadosas? ¿0 me ocupo solamente de chismes, cuentos soeces, mentiras. dichos vanos, charla insustancial?

Alabar a Dios con labios limpios, con palabras rectas que brotan de un corazón puro, es la gran bendición que Cristo quiere darnos hoy mismo.

ORACION. Hoy, Padre Celestial, me propongo usar mis labios sólo para alabar Tu Nombre y bendecir a mi prójimo. Dame sensitividad para evitar todo comentario que manche mis labios. Para Tu gloria...

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Caifás, sumo sacerdote judío en el año que murió Jesús ejercitando toda su autoridad política y moral, dejó caer estas palabras: “Vosotros no sabeís nada, ni pensaís que nos conviene que un hombre muera por todo el pueblo, y no que toda la nación perezca.”

Los judíos se habían reunido para considerar los milagros de Jesús. El Señor acababa de resucitar a Lázaro, después de cuatro días en el sepulcro. El pueblo estaba maravillado. Las habladurías corrían ya por toda Judea y Galilea. “¡Jesús de Nazaret era un profeta poderoso!” ¿Sería, quizá, el Mesías esperado tantos siglos?

Los principales sacerdotes y los fariseos, se preocupaban. Si los romanos se enteraban que había surgido tal hombre poderoso, y el pueblo estaba soñando otra vez con la independencia, entonces armarían sus ejércitos y destruirían la nación.

Les convenía, entonces, eliminar a Jesús, porque ya se estaba tornando demasiado peligroso. No porque fuera malo. No porque fuera un simple agitador de masas. Al contrario, porque era demasiado bueno, justo, santo y verdadero.

Fue entonces cuando Caifás dijo sus palabras. Convenía para la salud del pueblo, que un hombre muriera por todo el pueblo. Eliminando a Jesús, el profeta, los romanos se calmarían y no castigarían a la nación. La astuta consideración de Caifás, fue en verdad una profecía.

Jesús tenía que morir por la nación judía, porque para eso estaba destinado desde la eternidad. Pero no solo por la nación hebrea, sino también por todas las naciones del resto del mundo.

Jesús debía morir por la humanidad. Y lo mataran los judíos o lo mataran los romanos, o lo matara quien fuere, JESUS TENIA QUE MORIR, porque solo muriendo en Cruz obraba la redención universal. Si moría de otra manera que clavado en cruz, o moría en otro tiempo que el señalado por las profecías, o moría en otra nación que no fuera la judía, Jesús no cumpliría su mission, según estaba escrito de El en las escrituras.

Pero murió cuando debía morir, donde debía morir y como debía morir. Su muerte en Cruz, es vida para nosotros. Es perdón, redención y salvación para nosotros.

ORACION. Tu muerte en la Cruz, Señor, me ha dado vida. Tu obra redentora es perfecta y me ha salvado para siempre. ¡Gloria a Ti, Jesús!...

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Jueves, 06 Julio 2017 14:27

A los pobres siempre los tendréis

Si la población del mundo estuviera reducida a solo cien personas, siete de esas personas serían ricas. Diez estarían viviendo en una posición acomodada. Veinte estarían luchando cada día para mantener un nivel más menos decente de vida, y el resto, o sea sesenta y tres, serían francamente pobres, cuando no absolutamente indigentes. Tal es la fisonomía económica del mundo, según algunas estadísticas. La pobreza es un mal que debiera ser erradicado de la tierra. Como dijo Samuel Johnson: “La pobreza es el gran enemigo de la felicidad humana.

Destruye la libertad, y hace impracticables unas virtudes y sumamente difíciles otras”.

Jesús dijo un día estas palabras: “A los pobres, siempre los tendreís con vosotros”.

No estaba condenando a los pobres a seguir siempre pobres. No estaba sancionando con sus palabras la injusticia social. Nada más lejos del pensamiento y el sentimiento de Jesús. El no vino al mundo a dar pobreza sino todo lo contrario, a dar riquezas materiales y espirituales. ¡Sobre todo espirituales!.

Cuando Jesús dijo: “a los pobres siempre los tendreís”, simplemente estaba señalando una realidad humana, que es imposible dejar de reconocer. Siempre han habido ricos y pobres, y siempre los habrá, hasta que el mismo Jesús venga de nuevo a establecer en la tierra un reino justo, conabundancia para todos.

Lo que Jesús quería señalarles a la gente en esa ocasión es que, si querían hacer bien a los pobres, siempre tendrían pobres a la mano. Pero hacerle un bien a El, tal como ese perfume de nardo puro que María derramó sobre sus pies, no siempre podrían, porque pronto, muy pronto, Jesús partiría al cielo.

Hay cosas que se presentan una sola vez en la vida. Y la oportunidad de aceptar a Cristo como Señor; y Salvador, puede ser una de ellas. Oportunidades de hacer el bien, de dar limosnas, de conceder favores, de ocuparse en beneficencias diversas, aún de practicar la religión hay todos 1os días.

Pero la oportunidad de aceptar a Cristo puede presentarse tan solo una vez. Y esta vez, puede ser HOY.

ORACION. Yo no perderé mi oportunidad, Señor. Te serviré; te amaré bendeciré Tu vida con mi ser entero...

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Jueves, 29 Junio 2017 14:34

Siete días inolvidables

Por alguna razón singular, los períodos semanales de siete días tienen una incidencia especial en la vida de los hombres. Cada siete días hay un domingo de descanso. Cuatro semanas hacen un mes, 52 semanas hacen un año, y por años medimos nuestra existencia.

Las profecías bíblicas hablan de semanas de días, semanas de años, semanas de semanas de años y hasta semanas de milenios. Pero no quiero hablar de profecías en este momento. Más bien quiero mencionar la última semana que Jesús pasó en la tierra como hombre común. En primer lugar, siete días antes de la crucifixión, en una cena que dan a Jesús, una mujer derrama sobre él un perfume de gran precio. Jesús recompensa a esta mujer con el elogio más grande: “Siempre que se predica que el evangelio dijo el Señor sea dicho lo que esta mujer ha hecho por mí”. Aquella mujer representa el verdadero espíritu de alabanza y adoración desinteresados.

En segundo lugar ocurre la última cena. La última comida pascual que Jesús hace en la tierra con sus discípulos. En esta comida Jesús establece el Nuevo Pacto, que da por terminado el antiguo. Este Nuevo Pacto es de Gracia. Todos los hombres serán salvados gratuitamente, por gracia, cuando crean en Jesucristo crucificado, sin necesidad de obras o de merito. Este Nuevo Pacto será sellado con sangre. Con la sangre del mismo Jesús, sangre preciosa que dentro de poco se derramará en la Cruz. Por este Nuevo Pacto todos los seres humanos del mundo pueden verse libres del pecado, y ser hechos herederos del reino de Dios. Ocurre también la traición de Judas, la maldición de una higuera inútil que no lleva fruto, el juicio inicuo del Sanedrín Judío, la cobardía de Pilato al lavarse las manos; la negación de Pedro y la misma Pasión cruenta y dolorosa.

Fueron los siete días más grandes en la historia del mundo. Porque al fin de los siete, Jesucristo expiró clavado a una cruz, Su sangre brotó de su costado abierto, y regó la tierra. Era la sangre de Dios, cayendo sobre el mundo de los pecadores, para darles limpieza, redención, y perdón.

ORACION: ¡Más te conozco y más te amo, Señor! Gracias por todo lo que hiciste a mi favor...

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Jueves, 15 Junio 2017 14:29

Los misterios de los cielos

Los astrónomos modernos están encandilados. Cuando examinan la inmensidad del espacio con sus telescopios cada vez más potentes se asombran de dos cosas. Primero, de la maravillosa simpleza y armonía que encuentran en las leyes de los astros. ¡Qué diferencia con éste planeta tierra y la humanidad que está sobre él! Aquí todo es confusión. Allá arriba a miles y millones de años luz de distancia, todo es canto, poesía, luz y leyes que funcionan con perfección matemática. Pero segundo, los astrónomos se quedan pasmados ante ciertos misterios que no alcanzan aún a resolver. Los quasares y los pulsares, esos núcleos de energía algo más que estrellas, que emiten ondas de radio de extraordinaria potencia, y los agujeros negros, el más obsesionante de los misterios de los cielos, les quitan el sueño. ¿Cuándo y cómo resolverán tantos misterios? se preguntan patéticos los astrónomos.

Tres mil años atrás había un hombre soñador y poeta que contemplaba también los cielos. Miraba la belleza y armonía de las constelaciones y se extasiaba con el cielo nocturno. Entonces tomaba el arpa pastoril, e improvisaba un poema dirigido a Dios, y cantaba: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”. Este hombre era David, pastor, salmista y rey, y estas palabras están en éste Salmo hermoso.

Dos cosas surgen nítidas aquí, de este poema. Primero, la grandeza de Dios en la cual cree David. El reconoce que todo el universo tiene un Creador, y ese Creador es grande, majestuoso y digno de ser adorado. Segundo, la pequeñez y humildad del hombre. El hombre es una plantita débil que apenas crece un milímetro sobre la tierra. No puede resistir el golpe del rayo, ni el embate de la tempestad, ni el fragor del terremoto, y cualquier enfermedad lo mata. Sin embargo, esa creación dilecta de Dios, tiene alguna grandeza. Refiriéndose al hombre dice David: “Le has hecho poco menor que los ángeles. Y lo coronaste de gloria y de honra”. Y comparando la grandeza de los cielos, y la gloria dada al hombre, termina el poema diciendo: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!”.

Dios es grande, amigo mío, y a pesar de ello se hizo HOMBRE en la persona de Cristo. Y como Hombre, se dejó crucificar en lugar de los pecadores, para ofrecer a todos la grandeza de la vida eterna y la gloria del cielo.

ORACION. Señor, me asombra Tu grandeza. Eres maravilloso. ¡Cuán grande es Tu Nombre en toda la tierra! Me asombra que te ocuparás de nosotros, los seres humanos. Siendo tan grande, tomaste cuidado de cada uno de nosotros. ¡Gloria a Tu Nombre, Señor!...

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Jueves, 08 Junio 2017 14:30

Una unción fresca

El aceite! ¡El petróleo! Quién no habla de esto? Todos sabemos que hoy por hoy, el petróleo es una de las principales fuentes de energía, y ha llegado a ser un factor tremendamente importante en la política y las relaciones internacionales. Pero yo quiero hablarle, mi amigo y mi amiga. de un aceite diferente, que no es para producir energía. Se trata del aceite común y corriente, del aceite de olivas, que tanto se usaba en los antiguos tiempos.

En el Salmo 23 de David, el cantor de Israel, dice así: “Unges mi cabeza con aceite”. En aquellos tiempos, por supuesto, ni siquiera se sospechaba que el aceite pudiera servir para impulsar la fuerza motriz y el aceite se usaba no sólo para prender las lámparas, sino también como ingrediente medicinal, como acompañante de alimentos, y para dar brillantez, suavidad y hermosura al cabello. Pero tenía también un uso religioso.

En Israel, y por precepto divino dado a Moisés, se ungía la cabeza con aceite, especialmente para inaugurar oficialmente en sus respectivos puestos al rey. al profeta y al sacerdote de la sociedad judía. El ungir o derramar aceite en la cabeza vino a ser, por consiguiente, la ceremonia o el símbolo de conferir o transmitir autoridad. Sin este ungimiento, no se confería autoridad. Y estos tres funcionarios el sacerdote, el rey y el profeta eran o se suponía que fueran los servidores del pueblo.

Pero hay algo más: tal ungimiento era símbolo de respeto, de alegría y de regocijo. Así es que cuando el rey David decía: “Unges mi cabeza con aceite.” él se estaba refiriendo a la bendición de Dios en su vida, a que el Señor era el motivo de su gozo.

Este concepto, además de ser hermoso y sugestivo, es sumamente importante. Es Dios, y solamente Dios, quien nos puede proporcionar un gozo verdadero. En El, el hombre y la mujer de fe encuentran plena satisfacción. Realmente, no hay razón para vivir triste en la vida. Cuando surgen los problemas, debemos enfrentarnos a ellos. Pero la tranquilidad de espíritu, la alegría de corazón deben persistir. La presencia de Jesucristo en el corazón trae gozo y paz a la vida. Quien le recibe por la fe como su Salvador, experimentará un gozo profundo. Amigo, ¿,quiere usted que el Señor le unja con aceite? No aceite literal, pero sí con el aceite de Su gracia y Su bendición.

ORACION: ¡Claro que sí, Señor! Yo quiero que me unjas siempre y a cada momento con Tu aceite de gracia y bendición...

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Jueves, 01 Junio 2017 18:17

Visión del reino

Era un león magnífico de Nubia, “de ancha cabeza y resonante cola como dijo el poeta. Rey de la selva y de los animales salvajes. Elástico, musculoso, de faz serena y macizas quijadas. Se despertó en la mañana. Estiró su cuerpo dos veces de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, y después rugió de contento.

Su rugido despertó a la leona y los cachorros. También despertó a muchos otros habitantes de la floresta, que dormían pacíficos en sus cubiles. Una vaca de las cercanías contestó con un mugido satisfecho y un cordero que brincaba frente a la cueva baló alegremente en son de respuesta.

El soberbio animal salió de su refugio, olió el fresco aire primaveral, y se dirigió a comer su desayuno. Sus potentes fauces, devoradoras de carne caliente, se dedicaron a comer paja, y el manso buey, su viejo amigo, vino para compartir la bucólica comida. Una osa con sus crías vino para sumarse al banquete, y un niño, un bellísimo niño desnudo, hijo de un campesino de la comarca, jugaba con los anillos móviles y gráciles de una serpiente de coral. El sol terminó de salir, se encendieron las suaves nubes del oriente cantaron los pájaros, y Dios sonrió desde el cielo.

No estoy, amigo, describiendo un sueño raro o una historia imaginada. Estoy describiendo lo que será una mañana en la tierra cuando venga el reino de Jesucristo, Porque el profeta Isaías, anunciando la venida de este reino, así lo describe.

La tierra y la humanidad, enfermas ambas por el pecado, no han conocido nunca días así. Los días de la tierra y la humanidad son de violencia, de odio, de rencor, de muerte y latrocinio. Pero cuando Cristo venga, dice Isaías, aún los hombres serán cambiados, “y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces, y no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra”

Esos días dichosos, y ese reino futuro de paz perfecta, pueden comenzar hoy, AHORA MISMO, en su corazón, amigo mío...

ORACION: Señor, venga Tu Reino a mi vida. Que Tu Poder cambie en mi vida todo lo que tenga que ser cambiado. Y que la tierra a mi alrededor también sea cambiada...

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