Martes, 12 Diciembre 2017
BREAKING NEWS
Jueves, 07 Diciembre 2017 17:19

He aquí el Cordero

“El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29

Mi amigo y mi amiga, que Dios le bendiga a usted y a su familia. Era un dedo nada más. Era el dedo índice de la mano de un hombre, que se levantó y apuntó, señalando a otro hombre, que estaba de pie, sereno, tranquilo, como el que sabe cuál es su destino y cual es su misión.

Y el hombre cuyo dedo levantado apuntaba al otro hombre dijo pocas palabras: HE AQUI EL CORDERO DE DIOS, QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO. Las multitudes que oyeron quedaron pasmadas, tratando de penetrar el significado profundo, apocalíptico de tales palabras. La frase tenía resonancias de sentencia de muerte; porque señalar a un hombre, y llamarle CORDERO DE DIOS, es sentenciarlo a muerte.

El hombre que señalaba con el dedo, era Juan el Bautista. Y el hombre señalado, el Señor Jesucristo. Estaban ambos en las riberas del Jordán. Y gran cantidad de gente venida de Jerusalén y de Judea y de toda la provincia de alrededor del Jordán los miraba y escuchaba, e iban comprendiendo. Si Jesús, el profeta de Nazaret, el Maestro de Galilea era el Cordero de Dios, entonces, más tarde o más temprano tendría que ser sacrificado. Y aquí tenemos otro de esos momentos bíblicos en que se cierne sobre Jesús la sombra de la Cruz. Como cuando era un niño y vinieron los sabios de oriente y le ofrecieron mirra, la resina que se usa para embalsamar cadáveres. Como cuando a los doce años de edad el mismo Jesús dijo, “Me conviene estar en los negocios de mi Padre” y el negocio de Dios era entregar a su hijo.

Ahora, por tercera vez en su vida se extiende sobre él la sombra de la Cruz. Jesús es el Cordero de Dios, como cordero de Dios debe morir. En la antigua ley se sacrificaban corderos para cubrir la falta del pecador. Cada vez que un hombre violaba los mandamientos, y esto era todos los días, traer un cordero al altar. El hombre

confesaba sus pecados sobre la cabeza del cordero, traspasándoselos, y el sacerdote lo sacrificaba. La sangre del cordero inocente era garantía de perdón para el pecador culpable.

Siglo tras siglo esta ceremonia impresionante fue grabándose en la mente del público. “Sin derramamiento de sangre, no se hace remisión de pecados”. Pero, la sangre de animales no era suficiente. No limpiaba la conciencia. SOLO LA SANGRE DE CRISTO LO HACE. Limpia corazón, conciencia, alma y vida. Cristo, mi amigo, es el Cordero de Dios que salva toda la eternidad.

ORACION: Eres un Salvador maravilloso. ¡El único Salvador!...

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Jueves, 30 Noviembre 2017 17:16

Los negocios de mi padre

Mi amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. Aquella era una larga caravana de hombres, mujeres y niños. Bajaban cantando las colinas y lomas que descienden de Jerusalén hasta las tierras bajas, para llegar por fin a Nazaret de Galilea.

Entre la caravana iban José y María, los que eran tenidos por padres de

Jesús. Después de un día de camino se dan cuenta que Jesús, a la sazón de doce años de edad, no está entre ellos. La consternación del matrimonio es profunda. ¿Dónde andaría Jesús? Al principio pensaron que estaría entre otros parientes y amigos, pero no estaba entre ellos.

José y María corren a Jerusalén. Seguramente Jesús se ha quedado perdido, desconectado de todos los otros galileos. Quizá está enfermo. Después de varias horas de afanoso caminar y buscar, lo hallan en el templo. En medio de los doctores. Jesús les está haciendo preguntas. Y también está dando respuestas.

Los doctores judíos, viejos hombres encanecidos sobre las Sagradas Escrituras, se hallan asombrados, Ese niño galileo de doce años es extraordinario. Tiene una penetración espiritual asombrosa. Una lucidez mental extraordinaria. Conoce las Escrituras como el más experimentado escriba, es un sabio en las respuestas. José y María alcanzan a Jesús y le dicen con reproche: “Hijo, ¿por qué nos hiciste esto? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia Y Jesús, sereno, sonriente, dueño de sí mismo como siempre, les dice

tranquilamente: “¿Porqué me buscabais? ¿No sabías que en los negocios de mi padre me es necesario estar?”.

Y bien, ¿cuál es el negocio de Dios? Sencillamente salvar a los hombres del pecado. ¿Y cómo Dios lleva a cabo ese negocio, cómo Dios salva a los hombres del pecado?. Pues, nos dice la Biblia, que enviando a su Jesucristo a morir en una cruz, para que su muerte en Cruz sea el precio de redención por todos los pecadores del mundo.

Cuando Jesús habló de los “negocios de su Padre”, la sombra de la cruz extendió sus dos brazos sobre él. Amigo, Jesús murió por usted y por mí. Que hacemos usted y yo, por el?.

ORACION: A mí también, Señor, hoy me conviene estar en Tus, negocios Hoy quiero compartir Tu mensaje de salvación con los demás...

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Jueves, 02 Noviembre 2017 14:48

Tres horas de tinieblas

Sencilla y sobriamente nos dice el evangelio: “Y cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena”, hubo tinieblas desde las doce del mediodía hasta las tres de la tarde. Es decir, en las horas de mayor luz diurna.

Era la primavera del año 30 de nuestra era, en las afueras de Jerusalén. Jesús estaba crucificado. Junto con él, dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Una multitud se había dado cita para contemplar el espectáculo. Sacerdotes y dirigentes judíos, soldados romanos, allegados de Jesús, viajeros, peregrinos, curiosos.

Una crucifixión triple no era espectáculo de todos los días. Y cierta propensión morbosa de la gente la lleva a solazarse con espectáculos macabros. De pronto, ¡tinieblas inesperadas! El sol cubre su faz, el cielo se encapota de nubes, el pavor que siempre produce un súbito oscurecimiento del cielo sobrecoge a todos.

Lentas, agobiantes, cargadas de dramatismo, comienzan a correr las horas. Muchos lloran. Otros tiemblan, sin atreverse a hablar. Alguno hay que se hinca y recita una oración. Los soldados romanos, aferrados a sus lanzas escrutan con desconfianza a esas masas de pueblo. Los judíos no son de fiar nunca, y menos en tiempos de Pascua.

Pero nada pasa. Solo tinieblas espesas sobre el Calvario, sobre Jerusalén, sobre el mundo. Porque es la hora del Sacrificio Supremo por el Pecado del Mundo. Y mientras el Cordero de Dios que quita el pecado, está agonizando, es preciso que haya tinieblas. Es la hora de las supremas tienieblas espirituales, preludio de la brillantísima luz de la Salvación que muy pronto habrá de brillar para toda la humanidad.

Cuando por fin un rayo de sol se filtró por entre las nubes, Jesús dio Una gran voz “¡Consumado está!”. Era un grito de victoria. El Sacrificio había sido ofrecido. Dios el Padre lo había aceptado. El pecado del mundo había sido quitado. No más tinieblas de aquí en adelante. Las tinieblas seguirán para aquellos que no creen. Pero para los que creen en Jesús, Hijo de Dios, entregado por nuestros delitos y resucitado para nuestra justificación, LUZ, LUZ Y LUZ...

ORACION: Es lo que también me ha ocurrido a mí, Señor. Mis tinieblas,Tú las transformaste en LUZ...

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Jueves, 19 Octubre 2017 14:25

Vida breve, pero intensa

La vida de Cristo fue breve, pero intensa. Nació en una aldea pobre, de un país pobre, en el seno de una familia pobre. Nació de noche, en un pesebre, bajo la mirada atónita de mansos animales, bueyes, ovejas, asnos. Murió una tarde de tinieblas, desangrado y palidecido, bajo la mirada atónita de sus discípulos, sus amigos y su madre.

La niñez, la adolescencia, la juventud, las pasó en un pequeño pueblo de la Galilea. Su oficio fue la carpintería. Su medio de vida, las tablas que cortaba, cepillaba y clavaba unas con otras para hacer bancos, mesas, yugos y ataúdes. Al final de su vida El se sentaría en un sencillo banco de madera, delante de una mesa servida, para hablarles a sus discípulos de llevar el mismo yugo suyo y de que debía morir y ser sepultado.

Bien se ha dicho de Cristo que “no escribió libros, pero en el mundo no cabrían los libros que podrían escribirse de El. No fundó escuelas o universidades, pero todas las escuelas se ocupan de El. No dirigió ejércitos, pero hay millones de seguidores suyos que se dejan matar por El”. Una vida breve, pero vivida intensamente, sin trazas de pecado. Jesús no tenía complejos de alma, no tenía trabas mentales, no tenía pasiones afiebradas. Podía hablar de los lirios del campo, los peces del mar, las aves de los cielos y alzar niños en sus brazos y comunicarles la palabra de vida. Nunca miró a una mujer para codiciarla; nunca mintió, nunca hurtó nada a nadie; nunca salió de sus labios una palabra que no fuera la verdad; jamás difamó al prójimo; nunca se postró ante ídolos. Era limpio por dentro y por fuera. Y esa vida que El llevó, desde Belén al Calvario, quiere que nosotros la vivamos también, y para ello nos provee los medios para lograrla. Por nosotros dio su sangre, que nos redime del pecado, su Espíritu, que es el Poder por excelencia, su Palabra, la Biblia, que es el verdadero y único alimento del alma.

Entre Belén y el Calvario, Jesús hizo todo por nosotros y para nosotros. ¿Qué hacemos nosotros por El?

ORACION: Quiero que mi vida, hoy, sea semejante a la que Tú viviste cuando estuviste en la tierra: pura e intensamente vivida para Tu gloria...

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Jueves, 12 Octubre 2017 14:50

Belén y calvario: Dos misterios

Nació en un pesebre, entre pajas y tablas. Murió en un madero, clavado a una tabla en forma de cruz. Entre Belén y Calvario transcurre una de las vidas más breves, pero, la más formidable, de todas las vidas humanas que fueron vividas en este mundo.

Una vieja copla española dice: “En un portal de Belén / Hay un clavel encarnado / Que por salvar a la gente / Se hizo lirio morado”. En su sencillez revela, o menciona, dos misterios profundísimos: el nacimiento de Cristo y la muerte de Cristo.

No hay en toda la literatura humana que se ha escrito; una historia semejante a la de Jesucristo. Los pueblos que han creado dioses y han escrito historias acerca de ellos, los han presentado como guerreros, como titanes, como reyes ajenos y extraños a los seres humanos.

La Biblia dice que Cristo nació en un pesebre, el lugar más humilde, y murió en una Cruz, el sitio más ignominioso. Y en los 33 años que transcurren del pesebre a la Cruz, Jesús lleva una vida desconocida la mayor parte del tiempo. Unos pocos años, siendo un infante, los pasa en Egipto. Su niñez, adolescencia y juventud, las pasa en Nazaret, pequeña ciudad de Galilea. Muere a manos de verdugos romanos, crucificado entre dos ladrones.

El clavel encarnado, “hecho carne”, del portal de Belén, se hace lirio morado, “vestido con los paños funerales”, y todo esto “para salvar a la gente”. Para darle a la gente, muerta en sus delitos y pecados; muerta en sus esperanzas muertas, muerta en su limitación, y su impotencia y su mortalidad, una vida eterna. Una vida que ya no termina, que ya no cesa. ¿Cuál de los dos misterios es más grande? ¿Cuál de los dos milagros es el mayor? ¿Belén o el Calvario? Los dos son un solo milagro: el milagro de Dios haciéndose hombre para salvar al hombre.

Otra vez estamos en tiempos de Semana Santa, o Semana Mayor. ¿En qué vamos a meditar en estos días? Meditemos en Cristo, y su obra perfecta de Salvación. Miremos a Cristo crucificado por nosotros y en lugar de nosotros. Y la Biblia dice: “Mirad a Mí, y sed salvos, todos los pueblos de la tierra”.

ORACION: Es lo que hoy quiero hacer, Señor. A través de todo este día, voy a mirarte a Ti...

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Jueves, 05 Octubre 2017 15:08

El asombro de la ciudad pecadora

Fue un día de asombro, de pasmo, de temor general. Nadie sabe como empezó, ni quién fue el primero en sentirlo. Pero, de improviso un temor repentino hizo presa de algunos individuos, hombres y mujeres, delincuentes de avería, con cuentas pendientes en la policía. Después, fueron otros ciudadanos, personas que sin ser delincuentes natos, con todo no eran escrupulosamente limpios. Por fin, toda la ciudad temió, tembló y se atribuló.

¿Qué había pasado? ¿Algún temblor de tierra? ¿Algún tornado o ciclón? ¿Algún incendio pavoroso? ¿Alguna señal de los cielos o cataclismo cósmico? ¿O quizá una plaga de langostas o de ratas? Nada de esto. Lo que la ciudad sintió aquel día fue un temor de Dios, una preocupación profunda del alma.

La ciudad temió por el pecado que cometía. Y se preguntó con angustia: “¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién habitará con las llamas eternas? De golpe la conciencia se había despertado. Y los criminales vieron la sangre en sus manos. Los ladrones sintieron el peso de su robo. Los estafadores experimentaron el dolor de sus conciencias. A los chismosos y calumniadores la lengua les ardió en la boca.

Y ante la pregunta de aquella ciudad, vino la respuesta divina: “El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oir propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas, fortaleza de rocas será su lugar de refugio...

Y los pecadores pensaron: ¿Cómo podemos librarnos de este mal? ¿Cómo podemos limpiar nuestras manos, purificar nuestro corazón, calmar nuestra conciencia, transformar nuestra alma?. Dios demanda justicia y rectitud; Dios exige que no recibamos cohecho y coima; Dios aborrece la estafa y la usura; y Dios abomina el derramamiento de sangre...

Y la ciudad, alertada por el profeta de Dios, supo como librarse de su maldad y reconciliarse con Dios. Y el profeta Isaías les dijo: “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro rey; EL MISMO NOS SALVARA...

Amigo: He hecho una descripción de un momento en la vida de Jerusalén, cuando de golpe sintió la carga de su pecado. ¿Qué acerca de usted? ¿Siente esa carga? Solo JESUCRISTO se la quitará.

ORACION: Sí Señor, el pecado es una carga fea y pesada. Me avergüenzo de toda cosa mala que he cometido. Gloria a Ti porque Jesucristo perdonó todos mis pecados...

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Jueves, 28 Septiembre 2017 15:20

El futuro rey del mundo entero

“Fue el rey Hussein, de Arabia Saudita, que dijo unos cuantos años atrás: “Dentro de poco, solo habrán cinco reyes en el mundo: el soberano de Inglaterra, más los cuatro reyes de la baraja”. Extraña profecía, que no se ha cumplido precisamente. Desde entonces, ningún otro rey ha caído, y por el contrario, uno más se ha agregado a la lista de los reinantes: Juan Carlos, rey de España.

Sin embargo, tarde o temprano, el vaticinio de Husein resultará cierto: todos los reyes terrenales desaparecerán, y todos los tronos, rutilantes de pompa, oro y magnificencia, se convertirán en cenizas. Y no solo los reyes: también los presidentes, también los dictadores, también los hombres fuertes que hoy gobiernan sus naciones sentados sobre bayonetas y ametralladoras.

La Biblia dice, mi amigo, que llegará un día cuando, "todos los reinos del mundo serán los reinos de Nuestro Señor Jesucristo”. El profeta Isaías, que fue también estadista, hombre de gobierno, y profundo conocedor de la política de su tiempo, escribió en su magnífico libro, esas palabras del capítulo 32.

Si examinamos bien este precioso mensaje bíblico, mi amigo, veremos que se dicen cinco cosas de este buen rey, Primero: Que será rey justo. Es decir, que no será prepotente, arbitrario, despótico o engañador. Será imparcial tal como todo el mundo desea sea su gobernante. Segundo: Será un rey democrático, porque dice que, “príncipes presidirán su juicio”. Un rey capaz de distribuir las responsabilidades de su gobierno en muchos otros hombres buenos, sabios, justos y honrados. Tercero: Será un rey que proteja a sus súbditos contra los embates de la vida, contra el viento y el turbión del infortunio y la desgracia. Cuarto: Será un rey que saciará la intensa sed espiritual del alma de cada uno de sus súbditos. Porque dice que será, “como arroyos de aguas en tierra de sequedad”. Un rey excelente, como vemos, que no solo provee pan y trabajo, sino mucho más que eso: ¡el agua de vida que sacia la sed del alma!. Quinto: Será un rey que extenderá un manto de protección para preservar la vida eterna de todos los hombres. ¿Quién puede ser este glorioso rey futuro? Solo JESUCRISTO, el Señor que pronto viene. Haga de El su único Señor y Rey, amigo mío.

ORACION: Rey, de reyes y Señor de señores; te adoro con todo mi corazón. Nadie como Tú, Señor...

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Jueves, 21 Septiembre 2017 16:56

La tierra y el mundo están enfermos

La cosa es grave y debemos, prestarle debida atención. Lo dicen los científicos, más serios y lo confirman los técnicos y estudiosos de todo el mundo: la tierra está enferma, el mundo está contaminado. Es un hecho comprobado que las áreas verdes de la tierra, los pastos y praderas se están quemando lentamente. Las costas boscosas y floridas se ven desérticas. Cada día los desiertos avanzan a razón de mil hectáreas, comiéndose los pastizales.

El mar está contaminado de petróleo y desechos. Especies marinas mueren sin remedio. Las ballenas azules se destruyen a razón de 40.000 por año.

Solamente en Norteamérica han desaparecido más de 300 especies de animales de la pradera. Sin embargo, no es cosa nueva. Ya lo decían los antiguos profetas de Israel, e Isaías lo narra en el capítulo 24.

Es el pecado del hombre, amigo mío, la causa de tanta ruina y tanta muerte, el hombre viola constantemente las leyes físicas, las leyes naturales, las leyes morales y espirituales de Dios. y por tanto, el resultado es degeneración, ruina y muerte. Si el hombre quebranta la palabra de Dios, sin deseo de arrepentirse ni sentimiento de culpa o arrepentimiento, ¿cuál puede ser

el resultado?

Lo dice el profeta: “Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra y disminuídos los hombres”. Y como la ruina física trae aparejada la pérdida de la alegría, agrega lo siguiente: “Se perdió el vino, enfermó la vid. gimieron todos los que eran alegres de corazón...

No beberán vino con cantar, la sidra les será amarga a los que la beben...es que el pecado trae en sí mismo su castigo. Arruina el cuerpo, estropea el carácter, deteriora la mente. Además. el pecado acarrea la condenación eterna, desencadena el juicio definitivo.

Sólo Jesucristo salva al hombre de la culpa del pecado, de la pena del pecado y de la esclavitud del pecado. Solo Cristo ofrece una salvación completa, eterna, perfecta. Pero a Cristo, amigo mío, hay que aceptarlo de todo corazón, rindiéndole toda la voluntad.

ORACION: Mi ser entero es para Ti, Señor. Toma hoy el control central de toda mi vida...

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Jueves, 14 Septiembre 2017 14:48

Desde Betábara hasta el Gólgota

La vida pública de Jesús cubrió un espacio de tres años y medio. Muy pocos, a primera vista. Pero cuando profundizamos en lo que El dijo, hizo, enseñó, profetizó, mandó y fundó en esos tres años y medio, nos damos cuenta que fueron suficientes, y más que suficientes.

Jesús comenzó su vida públicamente bautizándose en Betábara, junto a la ribera del Jordán. Había centenares de pecadores bautizándose con El, pero, El no era pecador. El no tenía necesidad del bautismo de arrepentimiento que administraba Juan el Bautista. Pero lo hizo para marcarnos un camino y enseñarnos una conducta.

Después de ser bautizado en el Jordán, y tingido desde lo alto por el Espíritu de Dios, marcha por 40 días al desierto. Lucha con el diablo y lo vence. Después regresa a su aldea de Nazaret, y dice que Dios lo ha enviado a predicar buenas nuevas a los afligidos.

Después, por tres años y medio, recorre los caminos de Palestina, sube tres veces al año a Jerusalén, como todos los judíos, predica su doctrina de amor; sana enfermos, limpia leprosos, abre los ojos a ciegos, levanta paralíticos.

Todo el bien que hace, lo hace porque no puede hacer otra cosa más que el bien. Si sana una mujer que toca el borde de su manto, es porque la virtud sanadora brota de El como la energía brota del radio. Sana el siervo de un hombre a la distancia, con solo dar una palabra, es porque su Palabra tiene poder. No hay ningún esfuerzo mental en los milagros de Jesús. Se producen tan naturalmente como brilla el sol.

Mientras obra sanidades, milagros y prodigios, no deja de hablar. Habla con todos los necesitados de converción: mujeres de la vida; funcionarios despreciados, mendigos ciegos, enfermos desahuciados, jóvenes ricos sin sentido de la vida, ancianos, niños. Y a todos les da una palabra de esperanza, de fe, y de vida nueva.

Por fin, los sacerdotes y jefes del pueblo lo entregan al poder romano. Los romanos levantan una cruz en el Gólgota, un pequeño monte en las afueras de Jerusalén y los romanos se lavan las manos de tal injusticia. Allí termina sus días terrenales Jesús de Nazaret. Allá en Betábara murió simbólicamente. Aquí, muere realmente. Betábara ha sido la profecía de Gólgota. Pero al tercer día, Jesús resucita. Y es desde entonces el Unico Salvador y Dador de vida Eterna que tienen los seres humanos.

ORACION: ¡Qué vida maravillosa la tuya, Señor! ¡Eres asombroso!¡ Cuánto tengoque aprender de Ti ¡Ayúdame Señor!...

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Jueves, 07 Septiembre 2017 14:21

Juicio contra las vanidades

Aquello parecía la maleta de un turco vendedor de baratijas, o la vidriera de una surtida tienda de pueblo. Un negocio que ofrecía solo artículos para mujeres. Había allí zapatos vistosos, redecillas, collares y brazaletes. Se exhibían atavíos para las piernas, partidores de pelo y pomitos de perfume. Había también, en profusión, anillos, joyeles, ropas de gala, mantoncillos, velos y bolsos. Y no faltaban los espejos, las telas de lino fino, las gasas y los tocados.

Pero no, mi amigo. Ni era la maleta de un turco vendedor, ni la vidriera de una tienda de lujo de Nueva York, Roma o París. Era la descripción que el profeta Isaías hace de las vanidades de la gente.

Por medio de un vívido lenguaje descriptivo de los adornos femeninos el profeta señala los defectos morales del ser humano. Su vanidad, su amor propio, su afán de lucimiento personal, su afanosa búsqueda de aplauso su orgullo de apellido o raza, sus apetitos sensuales, sus egoísmos y sus frivolidades.

Todas estas cosas son pecados del alma humana. Son desviaciones corrupciones de esa alma perfecta y pura que salió de las manos de Dios cuando el Hombre fue creado en el Edén como arte supremo de la creación a “imagen y semejanza de Dios”.

El hombre es una flor que se ha marchitado; un fruto que se ha puesto rancio. El pecado ha causado estragos en nuestra personalidad. Y aquello que salió bueno y perfecto de las manos de Dios, es hoy una masa de miserias, de defectos y de perversiones.

Dónde está el remedio? ¿Dónde la solución a todo este problema del

pecado? ¡En el Evangelio de Cristo! El Evangelio es potencia de Dios para la regeneración, la transformación y la salvación de todo aquel que está dispuesto a creer. Cristo bajó del cielo y se hizo hombre y se entregó en la cruz, para librar al hombre de todos sus males y de todos sus fracasos.

Haga de Jesucristo, amigo mío, su Señor, Salvador y Maestro, y El lo librará a usted de vanidades y de imperfecciones.

ORACION: ¡Sí Señor, eso es lo que quiero! Deseo librarme de todo lo sea vano y sensual. Ilumíname para descubrir cada área de mi vida que deba cambiar. Con Tu Poder, lo lograré. ¡Alabado sea Tu Nombre!...

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