Viernes, 20 Julio 2018
BREAKING NEWS
Jueves, 19 Julio 2018 14:21

El verdadero alimento

“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores...

Salmo 23:5

El alimento es indispensable para la vida. No se puede vivir si no ingerimos alimentos. Hay mil actividades que giran alrededor de la producción, industrialización y distribución de todo lo que es comestible. El hambre es un poderoso resorte que nos mueve a todos a procurar nuestros alimentos. Así nos hizo el Creador: seres con necesidades físicas. Es bueno detenernos y considerar la bendición que representa para todos nosotros la comida. Por ella no solamente se sostiene la vida física, sino que la alimentación nos da la oportunidad de trabajar y de gozar del compañerismo unos con otros.

En la Biblia, que es el Libro de la sabiduría divina, se nos dice mucho acerca del alimento. Dios abre Su mano y colina de bendición a todo ser viviente. En la conocida oración de Jesús, el Padre Nuestro, El dice que debemos orar así: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. Quiere decir, que debemos reconocer nuestra dependencia del Ser supremo. Realmente, los hombres no pueden producir alimentos. Es Dios quien puso en el fruto de la tierra y en la carne de ciertos animales, las propiedades alimenticias y el gusto agradable para que nosotros sus criaturas pudiésemos satisfacernos. Nuestro deber es sembrar la semilla, cultivar la tierra y criar los animales, pero sólo Dios es el Proveedor original de nuestros alimentos.

Las palabras que sirven de tema a esta meditación, dicen así: “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores.” Tal fue el testimonio que dio el salmista David, en su magistral Salmo 23. David fue un guerrero y durante parte de su existencia anduvo huyendo. El padeció de muchos sinsabores y una que otra vez sufrió de hambre, pero no se murió de hambre, pues Jehová su Dios siempre le proveyó a sus necesidades, y abundancia de comida aun en la presencia de quienes le perseguían y deseaban su mal. Así, él podía testificar de que su Dios no lo abandonaba sino más bien le rodeaba de Sus bendiciones.

Usted, sin duda, podría también decir lo mismo, porque es por la misericordia de Dios que a usted nada le falta. Pero déjeme llamar su atención sólo a una cosa más: el Dios de David es también el Dios suyo, y El le ofrece a usted alimento, alimento espiritual que es Su Santa Palabra. Jesucristo dijo: “Yo soy el pan vivo que descendió del ciclo. si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre.”

ORACION: Gracias Señor por Tu provisión. Especialmente gracias por Jesucristo mi pan de la vida, Quiero comer de Ti;beber de Ti; llenarme de Tí...

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Jueves, 12 Julio 2018 14:50

El apoyo divino

“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. -Salmo 23:4

     La expresión que sirve de tema a nuestro mensaje de hoy, está tomada del Salmo 23, pequeña y preciosa joya literaria de la pluma de David, el joven pastor de Belén, la verdad que él escribió el testimonio fehaciente de todo un ejército de hombres y de mujeres que han confiado en Dios.
     El escritor sagrado emplea aquí dos términos que aluden al equipo sencillo de un pastor de ovejas. La vara, o sea, un palo cualquiera, le servía al pastor para apartar las malezas y abrirse camino en el campo; y le servía también para guiar y a veces castigar a las ovejas díscolas y desobedientes. El cayado le servía para apoyarse y evitar así el caer a tierra. Instrumentos toscos y, sin embargo, muy útiles. El joven David hizo una aplicación de índole espiritual, de este hecho, a su vida de relación con Dios. ¡Cuántas veces, en su vida real, él reconoció que era oveja de Dios! Y de él recibía aliento en los momentos difíciles de su existencia.
     Para los cristianos, la vara y el cayado son la Palabra de Dios, la Biblia y ella desempeña un ministerio semejante. Como “vara”,es un instrumento de guía y reprensión. Sus enseñanzas son pautas en el camino que debemos seguir, y cuando hacemos lo malo, este Libro nos reprende. Todo pecado lo condena. Toda falta la desaprueba. Sus palabras hieren muy hondo y redarguyen a la conciencia culpable. Mi amigo, ¿no le parece que este ministerio es de suma importancia? En estos tiempos cuando aun los llamados moralistas se han aflojado y cuando la corrupción es como una sombra que se va extendiendo más y más, la Palabra de Dios se destaca casi como el único baluarte de defensa de lo decente, de lo puro y de lo verdadero.
     La Biblia, también, es como un “cayado” en el que nos apoyamos para no caer. Porque nosotros, ademas de rebeldes somos débiles, y los caminos por donde muchas veces transitamos son difíciles y tortuosos. Y las experiencias constantes de los hombres son las caídas en los muchos escollos de la vida. Y esto produce un desánimo muy grande, pero, “Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. De modo que las Sagradas Escrituras, con su cúmulo de maravillosas verdades, son un poderoso auxilio a los hombres y mujeres de fe. Le invito a que ponga a prueba esto.

ORACION: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Gracias Señor por Tu Palabra. Sé que me puedo apoyar en Ti. Gracias Señor...

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Jueves, 28 Junio 2018 14:13

El negro valle de la muerte

“Valle de sombra de muerte”, tal es la frase que sirve de tema al mensaje de hoy. ¿Y qué le sugiere a usted esta frase, mi amigo? La palabra muerte, al sólo enunciarla, transmite un cierto sentimiento de preocupación y angustia. ¿A quién le gusta pensar en la muerte? Y, sin embargo, este es un tema ineludible, un hecho inevitable, y una realidad aterradora, al menos para muchos individuos.

“Valle de sombra de muerte”, en el Salmo bíblico del rey David, se refiere a uno de esos lugares escondidos en la selva o en el campo, tan tupidos de vegetación, tan solitarios y tan oscurecidos de sombras, que el que anda por allí siente como si fuera el valle mismo de la muerte. En la vida de David, situaciones y ocurrencias como ésta las había habido muchas veces. El se había encontrado en terribles situaciones de peligro, aun a punto de perder su vida. Pero aun en tales casos, David no se dejó vencer por el temor. No lo aniquiló la desesperación, el pesimismo; al contrario, su fe se agigantó. Echó mano de poderosas reservas espirituales. Pensó en la victoria aun en medio de la derrota. Divisó la luz del día, aunque la noche le rodeaba. Por eso él pudo escribir: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. El estaba consciente de la presencia, de la compañía inseparable de su Dios. Entonces, no había por qué temer. Y es que Dios fortalece a sus hijos, y los capacita para enfrentarse al dolor. La fe en Dios es el secreto de una vida sin temores; no dije sin peligros, porque éstos siempre los habrá, pero sí sin temores.

En esta vida todos nos vemos más de una vez en situaciones duras, difíciles, casi bordeando la muerte. Hay confusión, tristeza y desesperación, La derrota del espíritu es peor a la del cuerpo. El quebrantamiento del alma es más funesto que la espina del dolor pinchando en la carne. Lo importante es no estar uno solo, sino contar con el apoyo del Dios Todopoderoso. Las palabras de nuestro Señor son transmisoras de aliento. Mi amigo y mi amiga: ¿teme usted a la muerte? Hay uno que se sometió a la muerte y la venció. Ese es Jesucristo el Hijo de Dios. Ponga toda su confianza en El, y usted será valiente para vivir la vida y para esperar la muerte. Jesucristo le ofrece vida eterna, vida de seguridad y gozo.

ORACION: Gracias porque Tú te encargas de todos mis temores. Tú estarás conmigo durante todo este día. ¡Gracias Señor... !

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Jueves, 21 Junio 2018 14:14

Amistad

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, Y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Isaías 11”:6-7

Mi amigo, que disfrute usted y su familia de paz. armonía, compañerismo y amistad. Tener parentesco sanguíneo no basta, mi amigo. Las familias no se consolidan solo genéticamente. Entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre suegros y yernos o nueras, debe existir un vínculo de amistad y amor. Así dispuso Dios las cosas, y, nosotros los seres humanos, no podemos cambiarlas.

Lamentablemente la vida se desarrolla de diferente manera, Hay pleitos, hay enemistades, hay rencores, resentimientos. Hay falta de comprensión entre los esposos, hay un abismo de separación entre padres e hijos. ¿,Por qué todas estas cosas tristes? Por la imperfección del corazón humano, por el exceso de egoísmo. Dios quiere limpiar todo eso y purificar de tal manera nuestro corazón que solo sintamos el amor, la amistad y la armonía de un tiempo cuando todas las fieras de la selva y todas las bestias del campo pierdan su fiereza y su desconfianza. Un tiempo feliz cuando el reino animal por entero viva en perfecta armonía. Y ya ninguno persiga a ninguno y nadie se coma a nadie.

Cuando se contempla la naturaleza con ojos realistas, no con ojos de poeta o soñador, puede verse una lucha contínua, un contínuo batallar por la existencia, en que se comen unos a otros, en que hat terrores de los débiles y rugidos de los fuertes; en que hay garras y dientes que desgarran, colmillos que trasmiten veneno, aguijones que dejan dolorosas heridas, bocas, enormes que devoran.

En los mares, en las selvas, en los desiertos, en los bosques, en las praderas, por dondequiera andan animales, hay un contínuo matar para comer, una continua caza de unos animales por otros. y un contínuo desangrar,ahogar y extinguir. ¡No deja de ser, amigo mío. un espectáculo deprimente.

Pero la Biblia anuncia un día cuando el león y el buey, comerán paja y el lobo y el cordero morarán juntos, porque ambos comerán vegetales. Y si Dios hará con los animales, mucho más lo hará con nosotros los hombres. El pondrá paz, amistad y armonía, si tan solo le rendimos, el corazón.

ORACION: Señor, yo quiero ser instrumento hoy para que el mundo a mi alrededor cambie.

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Jueves, 14 Junio 2018 14:44

Sendas de justicia

¡Caminos! ¡Quién no conoce caminos! Para trasladarnos de un sitio a otro nos valemos de un camino. Los caminos unen a los pueblos entre sí. Ellos se abren paso por las montañas, atraviesan los valles y acortan las distancias. Un camino es una senda. Pero una senda no es solamente un trayecto abierto en la tierra, sino que también una senda es un modo de conducirnos en la vida, es la dirección que cada uno de nosotros lleva en la dimensión de las relaciones con Dios y con los demás seres humanos, la manera como tratamos a los demás; es, en una palabra, toda una filosofía de cómo nos enfrentamos a la vida. Hablar, pues, de sendas, es hablar de normas de conducta.

El antiguo escritor, poético, escribió: “Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre”. Esta declaración es de suma importancia. Ella nos abre una ventana al interior de David. En la vida hay "sendas de justicia" y también sendas de maldad y perversión. Justicia es algo de lo cual a todos nos gusta hablar y que todos deseamos recibir de los demás. Es evidente que hay varias clases de justicia, pero, en esencia, justicia -o lo justo, mejor dicho‑ es tratar bien a los demás; y en un sentido todavía más hondo, justicia es andar en los caminos de Dios, es obedecer los mandamientos de Dios. Quiere decir hacer el bien y nunca el mal, porque es la voluntad de Dios, que andemos por sendas de justicia. Sin embargo la naturaleza del hombre es de rebeldía, de ingratitud y de injusticia. La Biblia dice que “No hay justo, ni aun uno”, y “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. De modo que de sí mismos, lo hombres no podemos ni queremos andar “por sendas de justicia”.

Este es el milagro estupendo de la Gracia divina. Y lo interesante, mi amigo, es que Dios quiere realizarlo en usted también. El sembrará en su corazón impulsos nuevos y santos. Y lo hará “por amor de su nornbre.”porque Su nombre es glorificado en la obediencia de Sus hijos.

ORACION. Es maravilloso Señor, caminar contigo en la vida. Tú me guías por los senderos más excelentes. ¡Te amo Señor!...­

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Jueves, 07 Junio 2018 14:37

Fuente de consuelo

Confortará mi alma” Salmo 23:3

Un exdictador de uno de los países de América Latina, al ser entrevistado en el exilio por un reportero dijo melancólicamente: “Ahora empieza mi crucifixión. Se refería, indudablemente, a todos los sinsabores y represalias que en el exilio pudiera sufrir. La mayoría de los individuos, tarde o temprano, se encuentran en el epicentro de una serie de problemas, y sufrimientos que atormentan el alma. Cuántas veces el rostro parece sonreír, pero en el alma hay angustia y desesperación. Por eso, una de las más grandes necesidades que los humanos tenemos es la de que nuestra alma sea confortada y consolada. La melancolía no es, no debe ser el estado natural del hombre. ¿Sufre usted, mi amigo o mi amiga, de alguna pena? ¿Le embarga una aflicción como las sombras de la noche envuelven la tierra?

David, dice, refiriéndose a Jehová Dios como su pastor: “Confortará mi alma”. Su afirmación no eran palabras sin sentido. El conocía eso por experiencia. Muchas veces, cuando en los hombres sólo encontró ingratitud y deslealtad, David se apoyó en Dios. El era un hombre de fe. No importó cuán dura fuese la situación en que se hallaba, Dios le era una fuente infaltable de consuelo, y así podía seguir adelante, sin desmayar en la lucha,sin perder de vista, aunque fuera en lontananza, la estrella de la victoria.

Puede haber derrota en el presente, pero sabemos que mañana habrá victoria. La noche puede ser larga y negra; pero ya sabemos que mañana habrá una esplendorosa aurora, con sus posibilidades de triunfo.

Dios, en Jesucristo, se acerca a usted y le ofrece confortar su alma. Fue el mismo David quien dijo: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. El alma es la fuente de la vida, es su ser interior.

De allí emana todo. Usted es débil o fuerte, según lo es interiormente. Pues es allí donde Dios inyecta, por así decirlo, su fortaleza. La entrada de Jesucristo, por la fe, en su corazón, significa fortaleza, paz y consuelo. Con esta madurez espiritual, usted podrá confrontar los problemas y librar la lucha. La diplomacia humana no penetra muy hondo; la presencia de Jesucristo sí invade la vida y cambia el panorama.

ORACION: ¡Claro que sí, Señor! Es maravilloso conocerte y tenerte. Siento que Tú confortas mi alma. Míentras hoy vivo este día, ven conmigo Señor,

Dame tu paz

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Jueves, 24 Mayo 2018 14:23

Me da descanso

Mi amigo: ¿Verdad que en más de alguna ocasión usted, al llegar a su casa, ha dicho: “Estoy muerto de cansancio, quiero descansar?” Hay tantas cosas en la vida que hacen de nosotros seres cansados, agotados, sin fuerzas, sin ánimo para hacer nada. El trabajo físico o mental, los paseos largos, los placeres, y mil cosas más, roban nuestro vigor y nos dejan rendidos. También las zozobras, las incertidumbres, las aspiraciones frustradas, la inseguridad financiera, las decepciones en el amor, las reyertas en el hogar, los vaivenes de la política, en el escenario de los acontecimientos mundiales; todo esto ha creado una humanidad cansada. Los síntomas del cansancio son notorios. No hay paz afuera porque primero no hay paz adentro. Y los hombres, aguijoneados por el cansancio, corren tras cualquier novelería que se les ofrece.

Para el cansancio físico hay una fácil solución: el descanso físico. Pero, ¿qué de ese cansancio profundo en el alma, que nada parece tranquilizarla? Tal vez usted mismo, que lee estas palabras, esté pasando por una situación semejante. Si es así, no desespere. Hoy tengo un mensaje de aliento y de esperanza para usted,

David, antiguo rey de Israel, hablando de Jehová Dios, dijo: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”. Es lo que él –David- hacía con sus ovejas. Las llevaba a los predios de pastos tiernos, a los remansos de aguas y bajo la sombra de los árboles. Cuántas veces David se vio envuelto en situaciones difíciles.

Su vida fue en extremo azarosa. Pero su fe estaba cifrada en Dios. Los delicados pastos de la Palabra de Dios alimentaban su espíritu y le hacían descansar. La experiencia de la comunión con el Señor es como aguas plácidas que inyectan paz y reposo a la mente.

Jesucristo el Hijo de Dios, mi amable amigo, le ofrece ese descanso para su alma. El dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¿Le gustaría poner a prueba esta invitación y esta promesa? Venga a Cristo, en actitud de fe, y usted experimentará un precioso descanso, ahora, mientras vive, y también en la eternidad, cuando muera. El pecado cansa, agobia; la fe en Cristo le hará descansar.

ORACION. ¡Qué bendición tan grande es conocerte a Ti, Señor! Me haz llenado de paz y continuamente siento la frescura de Tu cuidado y bendición...

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Jueves, 17 Mayo 2018 14:35

Tengo cuanto necesito

Siempre que salgo de viaje, mi esposa se encarga de arreglar mis maletas, y me voy confiado, porque al despedirme, ella acostumbra decirme: “Vete tranquilo, nada te falta.” Y así es, porque al llegar a mi destino, abro mi equipaje, busco lo que necesito y allí está.

En la vida, son muchísimas cosas las que todos necesitamos. Algunas de ellas son indispensables, otras son necesarias, y aun otras, aunque sea bueno tenerlas, podemos vivir sin ellas. ¿No cree usted, mi amigo, qué lindo sería todo, si usted y yo y cada uno pudiera decir, “nadame faltará?” Pues permítame darle la buena noticia: Este salmo dice al comienzo “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. ¿Se imagina ... ? “Nada me faltará”.

Estas palabras las escribió el famoso rey judío David de su propia experiencia. Esta fue la afirmación contundente de su fe: “Jehová es mi pastor”. El, en su juventud, había sido pastor de ovejas. Cuidaba los rebaños de su padre. Estaba en contacto con la naturaleza. Como pastor, él apacentaba, defendía y guiaba a las ovejas. Había una relación de amor entre él y ellas, pero él también tenía, como ser humano, sus propias necesidades. Era consciente de que no se bastaba a sí mismo; de que en la vida, no podemos vivir solos y de que necesitamos de otros que nos ayuden. Pero él tenía su fe puesta en Dios. Para David, el cielo estrellado en las noches tranquilas, el campo verde, la corriente de los ríos, el canto de los pajarillos, los árboles frutales, y todo lo demás, era el marco providencial dentro del cual se desenvolvía el amor protector de Dios. El se sentía oveja en el rebaño de las criaturas de Dios, y en verdad, que nada le faltaba. Vivía una vida de fe, de sumisa obediencia. El “pastor humano” tenía su pastor divino.

Mi amigo, usted puede vivir en tan confortadora confianza. ¿Le falta algo? ¿Hay vacíos en su alma? ¿Interrogaciones acuciantes en su espíritu? Le recomiendo que haga suya la fe de David. Dios se le manifiesta en la Persona de Su Hijo Jesucristo. Ponga su fe en El. Recíbale en su corazón. Aprópiese de las benditas promesas de la Palabra de Dios. Entonces dirá: “Nada me faltará”. Sí, nada de lo que es substancial y bueno. Quien a Dios tiene, todo lo tiene, nada le falta; sólo Dios basta. La plenitud del cielo será suya, si tan solo cree y se rinde a Cristo Jesús dándole a El el control de toda su vida.

ORACION. Tú eres mi pastor; nada me faltará. Tenerte a Ti, Señor, es tenerlo todo. ¡Gloria a Tu Nombre!...

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Jueves, 03 Mayo 2018 14:31

Cuando el mal amenaza ahogarnos

''Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio ... Me rodearon ligaduras de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos”.   Salmo 18:2,4,6.

Estas palabras parecen dichas por cualquier persona de nuestro tiempo moderno, que ha pasado por algún ingente peligro. Podrían ser dichas por ejemplo por alguien que fue retenido como rehén, de alguna banda de terroristas, y durante horas sufrió el horror de la incertidumbre de su destino. Podrían ser dichas también por algún civil inocente, que se ve encerrado en un refugio estrecho mientras afuera caen las bombas lanzadas por enemigos, o por alguien que ha pasado por una enfermedad casi mortal, y batalló durante horas entre la vida y la muerte, agarrado apenas a la última esperanza.

Estas palabras son el testimonio de alguien que pasó por un gran peligro, y que después de perder toda esperanza de salvarse, halló un rayo de luz que vino a sacarlo de su angustia. Estas palabras fueron escritas por David, el rey poeta como testimonio de la salvación que Dios obró en su vida, cuando lo libró de todos esos crueles e implacables enemigos. Las palabras que siguen inmediatamente, nos dan la solución, y nos sirven de inspiración a nosotros también, si estamos pasando por problemas parecidos.

El rey David, que pasó en su vida por toda clase de males, tribulaciones y peligros, conocía el poder de la oración. Era un hombre como todos, lleno de pasiones en su pecho, y con algunos defectos grandes. Algunas veces actuó injustamente, pero en el fondo de su alma amaba entrañablemente a Dios y sabía dirigir humildemente sus súplicas a El. Por eso Dios contestaba sus súplicas, y lo ayuda, de tal manera que David puede todavía escribir: “Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me libró, porque se agradó de mí.”

Quizás, amable amigo, usted está rodeado hoy de enemigos. No necesitan ser enemigos armados de metralletas, o personas que se dicen sus amigos pero a sus espaldas lo traicionan. Pueden ser aún parientes de la misma sangre, o personas muy allegadas, pero que no lo quieren bien. ¿Cómo puede defenderse usted de esos enemigos ocultos y solapados? Usted tiene el recurso de la oración. Usted puede orar al Señor Jesucristo que está en los cielos y oye toda súplica. Usted puede invocar a Aquel que es todo Justicia. Entréguele su corazón, reconozca su necesidad espiritual, reconcíliese con El por virtud de la Sangre de Su cruz. ¡Usted tendrá un amigo al cual acudir siempre por ayuda!

ORACION: Tú eres mi apoyo, mi fuerza y mi esperanza. Te amo Señor. Aunque, enemigos me rodeen, Tú me librarás. Gracias Señor...

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Jueves, 26 Abril 2018 15:43

Despertar a la semejanza de Dios

“Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño ... En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Salmo 17.1, 15.

Era en las calles del centro de Los Angeles, California. Una ciudad donde se mezclan gentes de varios idiomas, pueblos y razas. Hombres del oriente, chinos, coreanos y vietnameses; hombres de América Latina, mexicanos y centroamericanos en abundancia; hombres de las razas indígenas de Norteamérica y hombres de Europa. Un hombrecillo pedía limosna en una esquina. Estaba mal vestido y se veía flaco y demacrado. Con voz plañidera decía: “Necesito diez centavos, señor, para tomar el ómnibus.” ¡Dios lo bendiga! Por favor, diez centavos para el ómnibus.Y para subrayar su súplica, se levantaba la manga del saco y mostraba una serie de pústulas, último estado de la sífilis que lo afectaba. “¡Miredecía estoy podrido! ¿No lo ve? ¡Estoy podrido!”

Lo miré y me puse a pensar. ¿Es esta la verdadera imagen de Dios? La Biblia dice que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios. ¿Puede éste pobre hombre, lleno de llagas, ser imagen de Dios? ¿Puede parecerse Dios a un hombre hundido en la roña y miseria, arrastrando un cuerpo arruinado, y mostrando en la piel las marcas del pecado sexual? Todo lo que la Biblia dice, es verdad. El hombre fue creado sano, bello, puro y perfecto, pero fue creado libre, con perfecta libertad moral para obedecer libremente a Dios, y también para desobedecer libremente a Dios. Si el hombre hubiere conservado la inocencia, obediencia y simplicidad con que fue creado, nunca se hubiera degenerado; pero el hombre usó, mejor dicho, abusó de su libertad, y dando la espalda a Dios, se entregó al diablo, el enemigo y destructor.

Y es por eso, amigo mío, que existe tanto mal en el mundo, pero para una humanidad caída en pecado, hay esperanza. Dios promete restaurar en el hombre la imagen perdida. No sólo la imagen que debió tener Adán antes de pecar, sino aún otra más bella. Dios promete restaurar en el hombre la imagen de Jesucristo, con toda su belleza, con toda su bondad, con toda su gloria. En el Salmo 17 se anticipa esta esperanza. Dice así: “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Estas palabras fueron dichas por un hombre que vivió siglos antes de Jesucristo; y vió con fe el momento cuando Dios enviaría al Salvador Jesucristo.

El apóstol Pablo, un hombre que vivió después de Jesucristo, afirma su fe diciendo: “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”. ESTA IMAGEN DE CRISTO, ES PARA USTED, MI AMIGO.

ORACION: Yo quiero esa imagen Señor. Tu imagen y semejanza. Me quiero parecer cada día más a Tu Hijo Jesucristo...

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