Lunes, 20 Agosto 2018
BREAKING NEWS
Jueves, 09 Agosto 2018 15:13

Seguridad en cada día

     Cada quien vive su vida desde un ángulo de pensamiento y de una actitud de espíritu, o somos creyentes o somos ecépticos; o mostramos una actitud positiva o una actitud negativa con respecto a lo que acontece. Saber que hay una Providencia, que es el gobierno sabio y benévolo de Dios en toda su creación, es colocarse uno en terreno firme y sacarle el mayor provecho a la vida.
     A lo largo de la historia ha habido hombres y mujeres que han sido fieles creyentes en Dios, quienes gozosamente se han sometido a la santa voluntad divina y dan testimonio de que el bien y la misericordia de Dios les acompañan todos los dias de su vida. Una de tales personas fue David, el joven que siempre dependió del Ser supremo. La fe profunda de su corazón lo hacía ver aun detrás de los reveses de la vida, la mano protectora de Dios. En fin de cuentas, todo le resultaba bien. Y él lo atribuía a la misericordia, el amor inmerecido de Dios. David sabía que en el hombre no hay méritos propios, y que es por un acto de misericordia divina que el hombre vive y sobrevive.
     Pero, lo importante es que usted, viva una vida así. ¿,Se queja, se lamenta usted de todo? ¿,Se siente inclinado a la desesperación? ¿Ha pensado en el suicidio como la única puerta de escape? Déjeme ponerle una inyección de ánimo. Las cosas no son tan sombrías como usted las ve. No es cierto que se le hayan cerrado todas las puertas. Puede haber fracasos, pero el triunfo definitivo sigue siendo una posibilidad, una esperanza. El bien y la misericordia están al alcance de su mano.
     Pablo, escribió la siguiente declaración: “Y sabemos que a los que aman a Dios. todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” El bien no siempre está en lo que acontece, sino en la finalidad que se alcanza por lo que acontece. Los acontecimientos son el camino; el bien es el destino.
     El secreto de una vida feliz, a pesar de todo, es Jesucristo reinando en el trono del corazón, manejando el timón de la vida. Usted debe establecer una relación personal con el Señor Jesucristo. ¿,Cómo? Mediante la fe en El. Haga usted una entrega total de su vida a El; póngase en sus divinas manos. Y entonces el alivio vendrá. El dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” El bien y la misericordia serán sus compañeras inseparables. Pruébelo, ahora mismo.

ORACION: Durante todo este día, Señor, te ruego me sigan el bien y la misericordia. Te necesito mucho Señor. Quiero verte a Ti en cada detalle de ¡mi vida...

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Jueves, 02 Agosto 2018 14:42

Una Vide Plena

   Esta oración, como otras que he venido comentando en estos mensajes. la tomo del Salmo 23. En pocas palabras se está diciendo mucho. El testimonio del rey David aquí es que Dios le da tantas bendiciones, que éstas sobresalen de la copa porque son más de lo que la copa puede contener. Esta copa significa la vida misma, la cual es como un receptáculo que recibe las bendiciones. Todas las cosas buenas proceden de Dios. El es fiel y generoso y su providencia es su cuidado sobre sus criaturas.
    Mi amable amigo, ¿podría usted decir lo mismo que dijo el salmista David? “Mi copa está rebosando.” ¿,Y cuáles cosas consideraría usted bendiciones en su vida? Razonemos un poco.
   Por regla general, la gente llama bendiciones a las posesiones materiales, a haber conseguido un empleo, a la salud misma y otras cosas semejantes. ¿Son, en verdad, estas cosas bendiciones? De sí mismas no lo son, pero pueden llegar a serlas si redundan en crecimiento espiritual de la persona que las recibe, y si ellas son un medio de acercarse más al Señor. Las cosas materiales, Dios, como nuestro Creador y Sustentador que es, nos las da a todos. Son la expresión de su amor universal y de su providencia. Jesucristo dijo en el llamado Sermón del Monte, que Dios es nuestro Padre celestial y que El hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Sin embargo, al hacer esto, Dios tiene no sólo el propósito de proveernos de todo como sus criaturas que somos, sino que El quiere también que nosotros lo reconozcamos, que nos acerquemos a El, que creamos en El. Porque haciéndolo así es como estas cosas se convierten en verdaderas bendiciones, y es cuando podemos decir: “Mi copa está rebosando.”
   Pero, ¿cuál consideraría usted, mi amigo, la bendición más grande en su vida? No sé lo que usted respondería a esta pregunta, pero, en lo que concierne a mí, permítame decirle que, la bendición más grande que usted y todos podemos recibir es la salvación del alma, del perdón de los pecados, de la seguridad de vida eterna y la paz de mente. Y esta bendición se puede obtener mediante la fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios.
    Si usted permite la entrada de Cristo en su vida, todas las cosas buenas las recibirá también. La Biblia dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” Le invito a tener esta gloriosa experiencia y si ya lo ha recibido, entonces, su copa estará rebosando. ¿Quiere hacerlo?

ORACION: Sí Señor. Muchas veces mi copa ha estado vacía. Pero hoy la pongo en Tus manos. ¡Llénala Señor! Llénala con lo que Tú creas mejor...

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Jueves, 12 Julio 2018 14:50

El apoyo divino

“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. -Salmo 23:4

     La expresión que sirve de tema a nuestro mensaje de hoy, está tomada del Salmo 23, pequeña y preciosa joya literaria de la pluma de David, el joven pastor de Belén, la verdad que él escribió el testimonio fehaciente de todo un ejército de hombres y de mujeres que han confiado en Dios.
     El escritor sagrado emplea aquí dos términos que aluden al equipo sencillo de un pastor de ovejas. La vara, o sea, un palo cualquiera, le servía al pastor para apartar las malezas y abrirse camino en el campo; y le servía también para guiar y a veces castigar a las ovejas díscolas y desobedientes. El cayado le servía para apoyarse y evitar así el caer a tierra. Instrumentos toscos y, sin embargo, muy útiles. El joven David hizo una aplicación de índole espiritual, de este hecho, a su vida de relación con Dios. ¡Cuántas veces, en su vida real, él reconoció que era oveja de Dios! Y de él recibía aliento en los momentos difíciles de su existencia.
     Para los cristianos, la vara y el cayado son la Palabra de Dios, la Biblia y ella desempeña un ministerio semejante. Como “vara”,es un instrumento de guía y reprensión. Sus enseñanzas son pautas en el camino que debemos seguir, y cuando hacemos lo malo, este Libro nos reprende. Todo pecado lo condena. Toda falta la desaprueba. Sus palabras hieren muy hondo y redarguyen a la conciencia culpable. Mi amigo, ¿no le parece que este ministerio es de suma importancia? En estos tiempos cuando aun los llamados moralistas se han aflojado y cuando la corrupción es como una sombra que se va extendiendo más y más, la Palabra de Dios se destaca casi como el único baluarte de defensa de lo decente, de lo puro y de lo verdadero.
     La Biblia, también, es como un “cayado” en el que nos apoyamos para no caer. Porque nosotros, ademas de rebeldes somos débiles, y los caminos por donde muchas veces transitamos son difíciles y tortuosos. Y las experiencias constantes de los hombres son las caídas en los muchos escollos de la vida. Y esto produce un desánimo muy grande, pero, “Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. De modo que las Sagradas Escrituras, con su cúmulo de maravillosas verdades, son un poderoso auxilio a los hombres y mujeres de fe. Le invito a que ponga a prueba esto.

ORACION: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Gracias Señor por Tu Palabra. Sé que me puedo apoyar en Ti. Gracias Señor...

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Jueves, 05 Julio 2018 14:53

Tu estarás conmigo

“No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;...” Salmo 23:4

El hombre es un ser gregario, es decir, fue hecho para vivir en sociedad. Aunque la soledad en ocasiones es necesaria, sin embargo, estar en soledad no es el estado normal. Esto es especialmente cierto en tiempos de peligro, porque en la vida nos necesitamos y nos auxiliamos unos a otros. ¡Cuán grato es estar con nuestros familiares, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo! En muchísimas situaciones, la separación de nuestros seres queridos nos acarrea tristeza y sufrimiento. Pero, es indudable, que hay una compañía que sí nos debe ser indispensable, y esa es la compañía de Dios. Claro, hay varios sentidos en los que la compañía de Dios nos es inseparable, por la razón de que El es el Ser supremo está en todas partes, y nada podría ser ni sostenerse aparte de Dios. Pero es una inmensa bendición cuando uno puede decir en forma muy personal: “Tú estarás conmigo”. Esta es una relación de fe, de piadosa dependencia.

El afamado cantor de Israel, de nombre David, escribió tales palabras: “Tú estarás conmigo”. Esta fue la razón de que él viviera sin temor. El podía sufrir algunos reveses, pero su fe en Dios le haría emerger triunfante. Dios se hace accesible al hombre en la Persona de su santo Hijo Jesucristo.

Razón tuvo Jesús para decir: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Fue también el Señor Jesús quien en otra ocasión expresó: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, En un mundo en el que hay tanta desilusión, en el que es arriesgado poner nuestra confianza en el hombre; en un mundo en el que aun encontrándonos solos y desconectados de realidades tangibles, es en extremo consoladora la verdad de que hay Uno que sí está a nuestro lado, que se acerca a nosotros en actitud de Amigo, y que tiene todo poder para hacernos bien. Cuando por la fe establecemos una relación así con Jesucristo, ya no nos invade la desesperación ni nos aterra el temor.

ORACION: Gracias Señor porque has llenado mis soledades. Ya no camino solo. Tú estás conmigo...

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Jueves, 21 Junio 2018 14:14

Amistad

“Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, Y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Isaías 11”:6-7

Mi amigo, que disfrute usted y su familia de paz. armonía, compañerismo y amistad. Tener parentesco sanguíneo no basta, mi amigo. Las familias no se consolidan solo genéticamente. Entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre suegros y yernos o nueras, debe existir un vínculo de amistad y amor. Así dispuso Dios las cosas, y, nosotros los seres humanos, no podemos cambiarlas.

Lamentablemente la vida se desarrolla de diferente manera, Hay pleitos, hay enemistades, hay rencores, resentimientos. Hay falta de comprensión entre los esposos, hay un abismo de separación entre padres e hijos. ¿,Por qué todas estas cosas tristes? Por la imperfección del corazón humano, por el exceso de egoísmo. Dios quiere limpiar todo eso y purificar de tal manera nuestro corazón que solo sintamos el amor, la amistad y la armonía de un tiempo cuando todas las fieras de la selva y todas las bestias del campo pierdan su fiereza y su desconfianza. Un tiempo feliz cuando el reino animal por entero viva en perfecta armonía. Y ya ninguno persiga a ninguno y nadie se coma a nadie.

Cuando se contempla la naturaleza con ojos realistas, no con ojos de poeta o soñador, puede verse una lucha contínua, un contínuo batallar por la existencia, en que se comen unos a otros, en que hat terrores de los débiles y rugidos de los fuertes; en que hay garras y dientes que desgarran, colmillos que trasmiten veneno, aguijones que dejan dolorosas heridas, bocas, enormes que devoran.

En los mares, en las selvas, en los desiertos, en los bosques, en las praderas, por dondequiera andan animales, hay un contínuo matar para comer, una continua caza de unos animales por otros. y un contínuo desangrar,ahogar y extinguir. ¡No deja de ser, amigo mío. un espectáculo deprimente.

Pero la Biblia anuncia un día cuando el león y el buey, comerán paja y el lobo y el cordero morarán juntos, porque ambos comerán vegetales. Y si Dios hará con los animales, mucho más lo hará con nosotros los hombres. El pondrá paz, amistad y armonía, si tan solo le rendimos, el corazón.

ORACION: Señor, yo quiero ser instrumento hoy para que el mundo a mi alrededor cambie.

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Jueves, 14 Junio 2018 14:44

Sendas de justicia

¡Caminos! ¡Quién no conoce caminos! Para trasladarnos de un sitio a otro nos valemos de un camino. Los caminos unen a los pueblos entre sí. Ellos se abren paso por las montañas, atraviesan los valles y acortan las distancias. Un camino es una senda. Pero una senda no es solamente un trayecto abierto en la tierra, sino que también una senda es un modo de conducirnos en la vida, es la dirección que cada uno de nosotros lleva en la dimensión de las relaciones con Dios y con los demás seres humanos, la manera como tratamos a los demás; es, en una palabra, toda una filosofía de cómo nos enfrentamos a la vida. Hablar, pues, de sendas, es hablar de normas de conducta.

El antiguo escritor, poético, escribió: “Me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre”. Esta declaración es de suma importancia. Ella nos abre una ventana al interior de David. En la vida hay "sendas de justicia" y también sendas de maldad y perversión. Justicia es algo de lo cual a todos nos gusta hablar y que todos deseamos recibir de los demás. Es evidente que hay varias clases de justicia, pero, en esencia, justicia -o lo justo, mejor dicho‑ es tratar bien a los demás; y en un sentido todavía más hondo, justicia es andar en los caminos de Dios, es obedecer los mandamientos de Dios. Quiere decir hacer el bien y nunca el mal, porque es la voluntad de Dios, que andemos por sendas de justicia. Sin embargo la naturaleza del hombre es de rebeldía, de ingratitud y de injusticia. La Biblia dice que “No hay justo, ni aun uno”, y “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. De modo que de sí mismos, lo hombres no podemos ni queremos andar “por sendas de justicia”.

Este es el milagro estupendo de la Gracia divina. Y lo interesante, mi amigo, es que Dios quiere realizarlo en usted también. El sembrará en su corazón impulsos nuevos y santos. Y lo hará “por amor de su nornbre.”porque Su nombre es glorificado en la obediencia de Sus hijos.

ORACION. Es maravilloso Señor, caminar contigo en la vida. Tú me guías por los senderos más excelentes. ¡Te amo Señor!...­

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Jueves, 10 Mayo 2018 14:50

Siete maravillas del mundo antiguo

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos”. Salmo 19:79.


      Las Pirámides de Cheops, en Egipto; los Jardines Colgantes de Babilonia, en la Mesopotamia; el Coloso de Rodas, en Grecia; el Templo de Diana, en Efeso, Asia Menor; la Estatua de Júpiter Olímpico, el Faro de Alejandría y el Templo de Salomón, son considerados las siete maravillas del mundo antiguo. Fueron todas ellas obra del ingenio y el arte del hombre, y quedaron a través de los siglos como señales de lo que es capaz de hacer el ser humano usando su inteligencia y sus facultades superiores. Joyas de ingeniería o de arte, bien merecen su nombre de maravilla. Pero yo conozco otras maravillas, que son también del mundo antiguo, y que si bien no impresionan al ojo humano, por su grandiosidad o su espectacularidad, sí impresionan al alma por su verdad.

Me refiero amigo, a estas cosas que están escritas en el Salmo 19, y que son cosas del Dios Todopoderoso. Ellas son: la Ley, el Testimonio, los Mandamientos, el Precepto, el Temor de Dios, y los Juicios de Dios. He aquí amigo seis cosas maravillosas que bien creídas y bien aceptadas, convierten al hombre de pecador perdido, en hijo de Dios salvado. En este mundo confuso y problemático, en medio de esta civilización decadente; necesitamos como seres humanos creados a la semejanza de Dios asirnos de algo firme. ¿Y qué mejor asidero, que Dios mismo, Su palabra y Su mensaje? Donde todo se desploma necesitamos algo estable; donde todo se corrompe necesitamos algo incorruptible, donde todo se muere necesitamos algo que vive y permanece para siempre.

Estas cosas, amigo, que no se corrompen, que no se mueren, son Jesucristo y Su Evangelio, Su obra y mensaje eternos. Porque el sacrificio de Cristo en la cruz, hecho una vez para siempre, permanece sólido y estable soportando la marcha de los siglos.

Cualquiera que cree en El, es salvo. Y la Palabra de Cristo, Sus enseñanzas, mandamientos y preceptos hablados, han quedado fijos en el Nuevo Testamento. Y Su Espíritu Santo, eterno, inmortal, invisible y poderoso está aquí hoy como siempre, para dar vida a los que se entregan a Jesús. Y cuando uno se entrega a Jesús, se produce la otra maravilla, la que cierra el Salmo 19: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, ROCA MIA, Y REDENTOR MIO”.

ORACION: ¡Sí! Tú eres Roca mía, y Redentor mío. '' Me maravilla Tu grandeza; la belleza de Tu Palabra y la perfección de Tu salvación “. Gracias Señor...

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Jueves, 12 Abril 2018 14:47

Los hasta cuando del dolor

“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?¿Hasta cuando esconderás  tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? ... Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación”. Salmo 13:1 2-5.

Hoy quiero hablarles del tiempo. Pero, no del tiempo que hace afuera, o de como ha amanecido hoy. No voy a hablar de la lluvia, o de si hay demasiado sol. Eso lo dejo para los informativos metereológicos o para las buenas comadres que se reunen para hablar... del tiempo precisamente. No, mi amigo, hoy quiero hablar acerca del tiempo que pasa. Especialmente del tiempo que pasa dejando una huella de dolor en corazones sufrientes. Del tiempo que transcurre en pena, tristeza, y frustración. El tiempo que se prolonga sin esperanza y que va clavando espinas en llagas abiertas del alma. Ese tiempo de días siempre nublados y noches pavorosas que hacen exclamar al corazón lleno de congoja, "¿Hasta cuándo, Señor? ¡Hasta cuándo!”.

Precisamente éste salmo comienza con éste clamor de un alma cansada de esperar un alivio que no llega, una aurora que no despunta en la noche del alma, y dice: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?” Este salmo se adapta perfectamente a aquellos sufrientes, mujeres y hombres que están soportando, ya por largo tiempo, una situación dolorosa, y no hallan alivio o no ven una pronta mejoría de sus males. Pueden ser personas enfermas, que llevan ya semanas y meses en cama, y no ven el día en que puedan levantarse. Pueden ser madres que esperan inútilmente el regreso del hijo o de la hija ingratos, esposas abandonadas por el marido y padre de sus hijos, sumidas en el dolor de la espera.

El salmista estaba pasando por una época de esas. Sus enemigos lo acosan. Sus amigos, le fallan. La fe se le debilita. La esperanza se le esfuma. Entonces da un grito de angustia. ¡HASTA CUANDO, SENOR! Y después de clamar así, viene la reflexión, y en buscar en la oración un alivio. En el versículo tres dice: "Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte”. Cuando se clama a Dios, mi amigo, mi amiga, desde el fondo del pozo, siempre viene una luz desde arriba. Y yo le exhorto a usted, a clamar a Cristo. El está cerca suyo, el tiene buena voluntad para usted, El es todopoderoso, El le ama hasta el punto de haber dado Su sangre por usted. El quiere sacarle de ese pozo de dolor y darle vida abundante. El quiere hacer que su tiempo vuelva a ser un tiempo feliz.

Si usted ora con fe a Cristo, el Señor viviente, podrá repetir las palabras finales del salmista: “Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien”.

 

ORACION: Gracias Señor. Sé que aun cuando no entienda muchas cosas y pase por tribulaciones, a mí también Tu misericordia me hará bien. Yo también confío en Tu misericordia. Sé que Tú me harás bien...

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Jueves, 15 Marzo 2018 14:49

La altivez del ser humano

“El malo, por la altive z de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos ... Levántate oh Jehová Dios, alza tu mano; no te olvides de los pobres ... El deseo de los humildes, oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído”. Salmo 10: 4,12, 17

Son sólo cinco palabras, pero ellas llenaron las ilusiones de miles de hombres inteligentes de Europa, y despertaron rosadas esperanzas para la humanidad. Son las palabras claves del Iluminismo, ese gran movimiento intellectual y filosófico del Renacimiento: razón, naturaleza, felicidad, progreso y libertad. Ellos creyeron que la sola razón del hombre, investigando la naturaleza, descubriría todas las cosas necesarias para asegurar la felicidad, el progreso y la libertad del ser humano. Llevados de su orgullo, aquellos pensadores, discípulos de Voltaire, se desentendieron de Dios, y le dijeron: “Déjanos solos. Tú ya no tienes nada que hacer en la tierra. Nosotros vamos a arreglar todas las cosas”.

El resultado de esta actitud ha sido, la desesperación, el caos, la violencia y la ruina moral. La sola razón del hombre, desligada de Dios, no ha servido nara nada como no sea para hundir a la humanidad en la incredulidad.

El Salmo 10 estudia los problemas de la mente y del corazón humano y dice: “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos”. No quiero decir que Voltaire, Condorcet, Russeau, eran hombres malos. Posiblemente eran bien intencionados y deseaban lo mejor. Su error consistió en la altivez de su rostro, y embriagados de su saber, se dejaron arrastrar por su inteligencia. Vivieron en una época cuando la iglesia y la religión estaban corrompidas, es cierto, y eso contribuyó a su escepticismo, pero también es cierto que la altivez del individuo humano lo conduce, si no se humilla, a desentenderse   de Dios.

Volvamos a mirar las palabras de este salmo, para llegar a “la altivez del rostro” no se necesita tampoco ser un filósofo. Cualquier hombre de la calle, que se cree fuerte, y suficiente de sí mismo, se olvida de Dios, y lo echa de sus pensamientos. Nunca se acerca al templo para escuchar la predicación, ni lee la Biblia, en busca de luz y verdad. Nunca se arrodilla para suplicar la bendición de Dios, y reconocer que es pecador y si le hablan de arrepentirse, se burla o se enoja.

¿Cuál es el resultado final de esta actitud personal? Lo mismo   la desesperación, el caos mental, la violencia y la ruina personal. ¡Cómo necesitamos arrepentirnos de todo corazón, y decirle a Cristo, Señor, perdona mi orgullo, te necesito!

ORACION: Señor, Dios grande y altísimo, te ruego perdones mi orgullo y mi vanidad. Por favor, Señor, ayúdame a desechar toda altivez. Enséñame a vivir una vida sencilla con mi prójimo, con todos los seres humanos, y contigo Señor...

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Jueves, 08 Marzo 2018 15:50

Dios juzga a las naciones

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas... Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié ... Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.   Salmo :1,15,19,20.

Quizás el problema más angustioso que afrontan las naciones del mundo hoy, es cómo poner paz y armonía entre todas ellas, nuestro mundo está en una situación de caos. El mundo capitalista, el mundo comunista y el tercer mundo se debaten en la incertidumbre y la confusión. ¿Quién tiene la fórmula conciliadora? ¿Dónde está el hombre, o dónde el sistema de gobierno, que ponga en armonía a esos tres mundos? Difícil es decirlo. Este siglo veinte ha sido testigo de dos guerras mundiales, del desplome de varios imperios, del surgimiento del más formidable sistema revolucionario, y del más fantástico progreso científico, que ha puesto hombres a caminar en la luna. Sin embargo, el espectáculo general del mundo es de injusticia, resentimiento, violencia e insatisfacción por doquier.

La Biblia trata el problema político del mundo desde muchos milenios atrás. En éste salmo leemos éstas palabras: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié. Aquí el salmista nos dice que los problemas que sufren las naciones modernas son efecto de sus mismos errores, de sus mismos egoísmos y codicias. Es que el hombre, amigo mío, no ha sabido usar el derecho que Dios le dió de gobernarse a sí mismo. En lugar de distribuir las riquezas que produce el suelo en forma justa, algunos amontonaron riquezas, y otros quedaron pobres y hambrientos.

El hombre ha ensayado toda clase de gobiernos. Ninguno ha traído justicia. Ha inventado teorías, filosofías y religiones, sin lograr unir a los seres humanos y solucionar sus problemas. Hoy en día, a pesar de tanto progreso de la ciencia, de tanta educación, de tanto arte, de tanto poderío industrial y fuerza militar, a pesar de todo, en el mundo hay hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia, injusticia y desesperación. ¿Qué es lo que tendrían que hacer todas las naciones del mundo? ¡Volverse a Dios! ¡Humillarse ante Cristo, pedirle Su ayuda! El Salmo 9 termina con éstas palabras: “Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Cuando el hombre reconoce que es sólo eso, un hombre necesitado de perdón y salvación, porque no es más que un pobre ser hundido en pecado, entonces puede buscar a Cristo, y de rodillas ante El, hallar la solución a sus hondos y dramáticos   problemas.

ORACION. Señor ¡te amo! Tú que has traído paz a mi vida, interviene en las naciones de la tierra. Queremos ver Tu santidad en las naciones del mundo. Oh Señor, queremos tus hijos vivir de tal manera, como para que las naciones se vuelvan a Ti...

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