Viernes, 24 Mayo 2019
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Concepción, embarazo y alumbramiento

Concepción, embarazo y alumbramiento Destacado

Blanco edificio de una moderna  maternidad, con jardines floridos. Amplia puerta de cristales que se abre electrónicamente. Alfombras mullidas, enfermeras sonrientes, médicos solícitos. Higiene, y pulcritud por todos lados. La persona que entra a una de estas maternidades se siente confortable, segura, como si la misma mano de la ciencia la guiase y la protegiese. La señora Irene entra a la sala de partos del brazo de su esposo. El ha tomado  clases especiales  y asistirá al parto de la esposa. Los médicos tienen sonrisas complacidas, las enfermeras prodigan atenciones.  Nada hay que temer.  Hoy en día traer un niño al mundo no es ningún problema.  La maternidad  es perfecta.  La ciencia, prácticamente infalible.  Los seguros pagan casi todo.  Dar a luz es como beber se un refresco.  El misterio  de la vida casi ha desaparecido.

Concepción, embarazo, alumbramiento. Cosas comunes. Sin temores. Nuestras  abuelas hacían un drama de cada parto.  Las señoras  de hoy, dan a luz mientras  fuman un cigarrillo y miran televisión. ¿Sabía usted, mi amigo, que la Biblia habla del pecado como de una concepción, un embarazo y un alumbramiento? El Salmo 7, por ejemplo, dice que el impío concibió la maldad  y de ahí da luz al engaño.  El apóstol Santiago, en su epístola universal, se hace eco de estas palabras  y dice tocando el tema del pecado: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado,  da a luz la muerte”.

Es que el hombre está hecho de tal manera, mi amigo, que sus procesos biológicos y sus procesos anímicos son iguales. En la concepción del pecado hay un proceso como en el de la concepción de un niño en el vientre materno.  Se comienza con un mal pensamiento que se anida en la mente  y que está contra la ley de Dios. Segundo, ese mal pensamiento toma  cuerpo dentro  del alma, como un feto que se desarrolla.  Después de un tiempo,  en el momento preciso, ocasión  que prepara el diablo, se da a luz la iniquidad, el pecado, y este una vez cometido, realiza una especie de incesto: ¡deja grávida a su madre, el alma, de nuevas iniquidades! El lenguaje de la Biblia es fuerte, pero verdadero.

Sin embargo, puede producirse otra concepción y otro alumbramiento. Que la fe del corazón  dé a luz al Señor Jesucristo dentro de nuestra vida, y todo será diferente.

ORACION. Sí Señor, yo quiero únicamente darte a Ti lugar en mi vida. !Tú que pruebas la mente y el corazón, que salvas a los rectos de corazón, ayúdame hoy a mantener mi vida limpia para Tu gloria...

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