Martes, 23 Octubre 2018
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Comamos y bebamos

Comamos y bebamos Destacado

No era ciudad brillante como Buenos Aires, ni deslumbrante como Las Vegas. No era pintoresca y abigarrada como Hong Kong, ni misteriosa y alucinante como Singapur. No era capital del juego como Montecarlo, ni acopio de museos y galerías de arte como París o Roma. No era piropeadora como Madrid, ni carnavalesca como Río de Janeiro. Era simplemente una ciudad alegre, demasiado alegre, cuando era tiempo de estar llorando y en arrepentimiento. Era Jerusalén, en los tiempos de Isaías. La ciudad estaba en pecado. La nación estaba en pecado. El mundo estaba en pecado.

Injusticia social, abuso de los pobres, adulterio y fornicación en las casas; idolatría e hipocrecía en los templos. El pecado de Judá es grave, y el profeta se siente constreñido a denunciarlo, con imágenes fuertes y sonoras: “Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre, tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra”.
Y enseguida viene la exhortación al arrepentimiento, y en nombre de Dios se les dice: “Por tanto, el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio”. Pero, ¿Se arrepintió la gente de Jerusalén?. ¡De ninguna manera!. Más bien se dedicaron a mayores orgías.

“He aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo; “COMAMOS Y BEBAMOS, PORQUE MAÑANA MORIREMOS”. Han pasado dos mil ochocientos años, amigo, y la actitud general del hombre de hoy en día, del hombre moderno que debiera ser ya más sabio que el antiguo es la misma: todos parecen vivir cada día diciendo: “Comamos y bebamos, total mañana moriremos y todo acabará”.

El apóstol Pablo en su día, también hizo la misma denuncia al pueblo. También en ese tiempo vivían despreocupados por completo de la eternidad. ¿Cuál puede ser el resultado de esta vida insensata?. La condenación eterna y la eterna desdicha en el infierno.

Amigo, yo le exhorto: recapacite hoy. Haga de Cristo su Señor, su Salvador, su Maestro, y el día de mañana, y la eternidad que pronto empieza, serán verdaderamente dichosos.

ORACION: Quiero vivir este día, Señor, conforme a Tu voluntad. Líbrame de la lujuria y perversión. Dame Tu poder para servirte en santidad...

Visto 90 veces Modificado por última vez en Jueves, 27 Septiembre 2018 15:35
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