Viernes, 22 Junio 2018
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Lo que dice el corazón del necio

Lo que dice el corazón del necio Destacado

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien... ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel”. Salmo 14: 1 y 7.

Fue Leonardo Da Vinci que dijo: “El que puede negar a Dios en una noche estrellada, es grandemente infeliz o grandemente culpable.”Porque vivimos dentro de un universo tan maravillosamente hecho, con tantas muestras de una mano creadora, sabia y buena, que negar la existencia de Dios después de contemplar los cielos, o después de examinar al microscopio el ojo de una abeja, o un cristal de nieve, es simplemente terquedad del corazón, que no quiere rendirse ante el Señor. El mundo moderno niega a Dios. No lo niega con los labios precisamente, ni con su ausencia de los servicios religiosos los domingos. No lo niega con su literatura o con sus cantos. Por el contrario, hoy en día hay un despertar religioso en todas partes. Las iglesias están muy concurridas. Los conjuntos de rock cantan canciones mencionando a Cristo. Libros religiosos se publican a montones. Entonces, ¿cómo niega a Dios el mundo en que vivimos? Lo niega con su actitud diaria de indiferencia.

El hombre ha desplazado a Dios de sus negocios. El caballero distinguido que ocupa un banco en el templo en el servicio religioso de las once de la mañana, y pone cara de santurrón, desdeña por completo a Dios el lunes cuando se enfrasca en sus negocios. El músico de rock'n roll, que compone una canción donde menciona a Jesús y el amor, y dice alabarle, lo niega inmediatamente cuando pone a un lado la guitarra y se da una inyección de heroína. Estos individuos no niegan a Dios. Aceptan su existencia. Pero hacen algo peor: lo echan de los asuntos de su vida diaria. El Salmo 14 es el diagnóstico: “Dice el necio en su corazón: no hay Dios”. La negación de Dios es una actitud del corazón, más que una aserción de la mente. Es en el corazón donde somos ateos o creyentes. No hay persona medianamente inteligente que no acepte la existencia de Dios. Sólo el de corazón duro lo quita de su vida.

Aquí, mi amigo, podemos hacer tres reflexiones. Primero: aceptar a Dios con la cabeza, y negarle con el corazón, es hipocresía. Segundo: aceptarle con el corazón, es decir creer en El “allá en el fondo”, pero negarle con la cabeza, viene a ser una simulación. Tercero, aceptarle con la cabeza lo mismo que con el corazón, y afirmar públicamente su fe en Dios y vivir conforme a ello, eso es ser cristiano genuino, cristiano auténtico, cristiano que es luz y sal de la tierra.

Déjeme preguntarle amigo o amiga, ¿qué clase de cristiano es usted? No me dé la respuesta a mí. Désela a usted mismo. Y si desea ser cristiano auténtico, ¿por qué no le entrega su corazón a Cristo, ya mismo? El lo está esperando...

ORACION: Yo quiero ser un cristiano auténtico. Quiero testificar de Ti con mis labios y también vivir una vida diaria y contínua conforme a Tu Palabra. Ayúdame Señor...

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