Martes, 27 Junio 2017
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Una unción fresca

Una unción fresca Destacado

El aceite! ¡El petróleo! Quién no habla de esto? Todos sabemos que hoy por hoy, el petróleo es una de las principales fuentes de energía, y ha llegado a ser un factor tremendamente importante en la política y las relaciones internacionales. Pero yo quiero hablarle, mi amigo y mi amiga. de un aceite diferente, que no es para producir energía. Se trata del aceite común y corriente, del aceite de olivas, que tanto se usaba en los antiguos tiempos.

En el Salmo 23 de David, el cantor de Israel, dice así: “Unges mi cabeza con aceite”. En aquellos tiempos, por supuesto, ni siquiera se sospechaba que el aceite pudiera servir para impulsar la fuerza motriz y el aceite se usaba no sólo para prender las lámparas, sino también como ingrediente medicinal, como acompañante de alimentos, y para dar brillantez, suavidad y hermosura al cabello. Pero tenía también un uso religioso.

En Israel, y por precepto divino dado a Moisés, se ungía la cabeza con aceite, especialmente para inaugurar oficialmente en sus respectivos puestos al rey. al profeta y al sacerdote de la sociedad judía. El ungir o derramar aceite en la cabeza vino a ser, por consiguiente, la ceremonia o el símbolo de conferir o transmitir autoridad. Sin este ungimiento, no se confería autoridad. Y estos tres funcionarios el sacerdote, el rey y el profeta eran o se suponía que fueran los servidores del pueblo.

Pero hay algo más: tal ungimiento era símbolo de respeto, de alegría y de regocijo. Así es que cuando el rey David decía: “Unges mi cabeza con aceite.” él se estaba refiriendo a la bendición de Dios en su vida, a que el Señor era el motivo de su gozo.

Este concepto, además de ser hermoso y sugestivo, es sumamente importante. Es Dios, y solamente Dios, quien nos puede proporcionar un gozo verdadero. En El, el hombre y la mujer de fe encuentran plena satisfacción. Realmente, no hay razón para vivir triste en la vida. Cuando surgen los problemas, debemos enfrentarnos a ellos. Pero la tranquilidad de espíritu, la alegría de corazón deben persistir. La presencia de Jesucristo en el corazón trae gozo y paz a la vida. Quien le recibe por la fe como su Salvador, experimentará un gozo profundo. Amigo, ¿,quiere usted que el Señor le unja con aceite? No aceite literal, pero sí con el aceite de Su gracia y Su bendición.

ORACION: ¡Claro que sí, Señor! Yo quiero que me unjas siempre y a cada momento con Tu aceite de gracia y bendición...

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