Viernes, 18 Agosto 2017
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Dios juzga a las naciones

Dios juzga a las naciones Destacado

Quizás el problema más angustioso que afrontan las naciones del mundo hoy, es cómo poner paz y armonía entre todas ellas, nuestro mundo está en una situación de caos. El mundo capitalista, el mundo comunista y el tercer mundo se debaten en la incertidumbre y la confusión. ¿Quién tiene la fórmula conciliadora? ¿Dónde está el hombre, o dónde el sistema de gobierno, que ponga en armonía a esos tres mundos? Difícil es decirlo. Este siglo veinte ha sido testigo de dos guerras mundiales, del desplome de varios imperios, del surgimiento del más formidable sistema revolucionario, y del más fantástico progreso científico, que ha puesto hombres a caminar en la luna. Sin embargo, el espectáculo general del mundo es de injusticia, resentimiento, violencia e insatisfacción por doquier.

La Biblia trata el problema político del mundo desde muchos milenios atrás. En éste salmo leemos éstas palabras: “Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pié. Aquí el salmista nos dice que los problemas que sufren las naciones modernas son efecto de sus mismos errores, de sus mismos egoísmos y codicias. Es que el hombre, amigo mío, no ha sabido usar el derecho que Dios le dió de gobernarse a sí mismo. En lugar de distribuir las riquezas que produce el suelo en forma justa, algunos amontonaron riquezas, y otros quedaron pobres y hambrientos.

El hombre ha ensayado toda clase de gobiernos. Ninguno ha traído justicia. Ha inventado teorías, filosofías y religiones, sin lograr unir a los seres humanos y solucionar sus problemas. Hoy en día, a pesar de tanto progreso de la ciencia, de tanta educación, de tanto arte, de tanto poderío industrial y fuerza militar, a pesar de todo, en el mundo hay hambre, pobreza, enfermedad, ignorancia, injusticia y desesperación. ¿Qué es lo que tendrían que hacer todas las naciones del mundo? ¡Volverse a Dios! ¡Humillarse ante Cristo, pedirle Su ayuda! El Salmo 9 termina con éstas palabras: “Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Cuando el hombre reconoce que es sólo eso, un hombre necesitado de perdón y salvación, porque no es más que un pobre ser hundido en pecado, entonces puede buscar a Cristo, y de rodillas ante El, hallar la solución a sus hondos y dramáticos   problemas.

ORACION. Señor ¡te amo! Tú que has traído paz a mi vida, interviene en las naciones de la tierra. Queremos ver Tu santidad en las naciones del mundo. Oh Señor, queremos tus hijos vivir de tal manera, como para que las naciones se vuelvan a Ti...

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