Lunes, 23 Octubre 2017
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Meditando en la cama

Meditando en la cama Destacado

He hablado ya acerca de las pildoras para dormir y de la falta de sueño que aqueja a muchos de los mortales. Ahora leo en las estadísticas que de todas las enfermedades mortales que en este siglo diezman a la raza humana, las enfermedades cardíacas se cuentan entre las peores. ¿Y a qué se deben las enfermedades del corazón? A la tensión nerviosa. ¿Y cuál es la causa? Los problemas de la vida. La ansiedad que provoca la incertidumbre económica, por ejemplo, sumada al temor a las enfermedades, la amenaza de una guerra nuclear, la invasión de seres ultraterrestres, los peligros reales o imaginarios, hacen subir la presión arterial, congestionan el cerebro, acidifican la sangre, endurecen las arterias, cierran la coronaria... y el hombre de negocios, el hombre de gobierno, el padre de familia, el jefe militar, etcétera... todos ellos, sufren tensión nerviosa.

Y la paz se evapora, el sueño se va, el insomnio se apodera de nosotros y las horas de la noche se van en blanco. La Biblia se ocupa, mi amigo, de esas horas de la noche que a veces transcurren en un desvelo. Por ejemplo, en el Salmo 4 leo estas palabras: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad”. Usted dirá que cuando está padeciendo insomnio no hace más que pensar y pensar, y por eso precisamente se desvela. Déjeme decirle una cosa: si usted solamente piensa en sus problemas, nunca encontrará la solución ni la paz del alma. Por el contrario, tanto pensar en sus problemas puede llevarlo a la obsesión, que corroe el entendimiento y nubla el criterio.

Lo que la Biblia dice es, MEDITAD. Meditad serenamente en Dios, en Su Amor y en Su Gracia, y en Jesucristo, que bajó del cielo a ofrecer a los seres humanos paz y descanso, y murió en la cruz para redimirlos del pecado, y resucitó para abrir para todos un camino de vida nueva y subió a los cielos, para interceder desde allí por todos lo que confían en Él y claman a Él. En estas cosas, amigo mío, vale la pena pensar, como Dios quiere. ¿Y cuál es el resultado de esa meditación que haré en mi cama, en las horas tranquilas de la noche? “preguntará usted”. Bueno, este salmo tiene la respuesta. Dice al final: “En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. La fe en Dios, la entrega de corazón a Cristo, el recibirle a Él como Salvador, nos trae paz y calma, y sueños tranquilos y felices. ¡Vale la pena probar! Hoy mismo ponga su confianza en CRISTO JESUS.

ORACION: ¡Qué diferente es mi vida desde que te conozco a ti Señor! Me has dado paz. Me has llenado de Tu amor. Todo es diferente desde que te tengo a Ti. Gracias Señor...

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