Domingo, 25 Junio 2017
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Conviene que yo muera

Conviene que yo muera Destacado

Mi amable amigo y amiga, tenga usted el mejor de los días. La frase resonó patética en esa noche. Era una noche clara, ni fría, ni calurosa. Los hombres quedaron quietos, perplejos, tratando de comprender el sentido de esas palabras mientras poco a poco la luz se hacía en sus cerebros sumiéndolos al mismo tiempo en un mar de pensamientos.

“Conviene que yo vaya a Jerusalén, y muera”. Esa era la frase, Esas palabras. Las pronunciaba Jesús. Y las escuchaban los apóstoles. Ya llevaban como tres años andando juntos. Aquellos pescadores del mar de Galilea, y de distintos oficios habían aprendido a amar intensamente a Jesús. Y he aquí que Jesús, en la noche clama, y cuando todo parecía andar para el grupo, dice esas palabras alucinantes, “Conviene que yo muera” ¿Cómo podía morir él, ahora? Se preguntaban los hombres. ¡Ahora es cuando más lo necesitamos! Ahora que el pueblo está dispuesto a seguirle, y los romanos están descuidados. Si abría de estallar la guerra de independencia este era el momento, cuando una nueva Pascua se acercaba y ansias de libertad bullían en miles de corazones. Jesús podría ser el caudillo que capitanease las masas, contra la guarnición romana. Pero he aquí que les dice, “Os conviene que yo muera”.

Nuevamente se levanta aquí la sombra de la Cruz. Desde su nacimiento la vida de Jesús estuvo señalada por la sombra de la Cruz. Desde mucho antes de su nacimiento, ya se levantaba una Cruz en su horizonte. Porque la Biblia dice que Jesús “es elcordero inmolado desde antes de la fundación del mundo”. Jesús había venido, según el profeta Isaías, a dar libertad a los presos, a predicar a los cautivos apertura de cárcel, a defender a los desposeídos,

a vendar a los quebrantados de corazón, y a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios. ¿Cómo podía morir? ¿De qué manera podía ser su muerte una conveniencia? ¡No podían entender esas palabras!

Pero eran ciertas. Jesús es salvador. Jesús es libertador. Jesús es justiciero, Jesús liberta el cuerpo y la mente. Jesús transforma al individuo y mundo. Pero lo hace MURIENDO EN CRUZ. Quien comprende esta vedad, encuentra la vida.

ORACION: Que distintos son tus caminos, Señor. Muriendo es como me has dado vida. ¡Gloria a Tu Nombre!...

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