Martes, 12 Diciembre 2017
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Siete días inolvidables

Siete días inolvidables Destacado

Por alguna razón singular, los períodos semanales de siete días tienen una incidencia especial en la vida de los hombres. Cada siete días hay un domingo de descanso. Cuatro semanas hacen un mes, 52 semanas hacen un año, y por años medimos nuestra existencia.

Las profecías bíblicas hablan de semanas de días, semanas de años, semanas de semanas de años y hasta semanas de milenios. Pero no quiero hablar de profecías en este momento. Más bien quiero mencionar la última semana que Jesús pasó en la tierra como hombre común. En primer lugar, siete días antes de la crucifixión, en una cena que dan a Jesús, una mujer derrama sobre él un perfume de gran precio. Jesús recompensa a esta mujer con el elogio más grande: “Siempre que se predica que el evangelio dijo el Señor sea dicho lo que esta mujer ha hecho por mí”. Aquella mujer representa el verdadero espíritu de alabanza y adoración desinteresados.

En segundo lugar ocurre la última cena. La última comida pascual que Jesús hace en la tierra con sus discípulos. En esta comida Jesús establece el Nuevo Pacto, que da por terminado el antiguo. Este Nuevo Pacto es de Gracia. Todos los hombres serán salvados gratuitamente, por gracia, cuando crean en Jesucristo crucificado, sin necesidad de obras o de merito. Este Nuevo Pacto será sellado con sangre. Con la sangre del mismo Jesús, sangre preciosa que dentro de poco se derramará en la Cruz. Por este Nuevo Pacto todos los seres humanos del mundo pueden verse libres del pecado, y ser hechos herederos del reino de Dios. Ocurre también la traición de Judas, la maldición de una higuera inútil que no lleva fruto, el juicio inicuo del Sanedrín Judío, la cobardía de Pilato al lavarse las manos; la negación de Pedro y la misma Pasión cruenta y dolorosa.

Fueron los siete días más grandes en la historia del mundo. Porque al fin de los siete, Jesucristo expiró clavado a una cruz, Su sangre brotó de su costado abierto, y regó la tierra. Era la sangre de Dios, cayendo sobre el mundo de los pecadores, para darles limpieza, redención, y perdón.

ORACION: ¡Más te conozco y más te amo, Señor! Gracias por todo lo que hiciste a mi favor...

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