Jueves, 21 Febrero 2019
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Rincón del Pastor (112)

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Tengo cuanto necesito

Jueves, 31 Enero 2019 10:36 Escrito por

Siempre que salgo de viaje, mi esposa se encarga de arreglar mis maletas, y me voy confiado, porque al despedirme, ella acostumbra decirme: “Vete tranquilo, nada te falta.” Y así es, porque al llegar a mi destino, abro mi equipaje, busco lo que necesito y allí está.

En la vida, son muchísimas cosas las que todos necesitamos. Algunas de ellas son indispensables, otras son necesarias, y aun otras, aunque sea bueno tenerlas, podemos vivir sin ellas. ¿No cree usted, mi amigo, qué lindo sería todo, si usted y yo y cada uno pudiera decir, “nadame faltará?” Pues permítame darle la buena noticia: Este salmo dice al comienzo “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. ¿Se imagina ... ? “Nada me faltará”.

Estas palabras las escribió el famoso rey judío David de su propia experiencia. Esta fue la afirmación contundente de su fe: “Jehová es mi pastor”. El, en su juventud, había sido pastor de ovejas. Cuidaba los rebaños de su padre. Estaba en contacto con la naturaleza. Como pastor, él apacentaba, defendía y guiaba a las ovejas. Había una relación de amor entre él y ellas, pero él también tenía, como ser humano, sus propias necesidades. Era consciente de que no se bastaba a sí mismo; de que en la vida, no podemos vivir solos y de que necesitamos de otros que nos ayuden. Pero él tenía su fe puesta en Dios. Para David, el cielo estrellado en las noches tranquilas, el campo verde, la corriente de los ríos, el canto de los pajarillos, los árboles frutales, y todo lo demás, era el marco providencial dentro del cual se desenvolvía el amor protector de Dios. El se sentía oveja en el rebaño de las criaturas de Dios, y en verdad, que nada le faltaba. Vivía una vida de fe, de sumisa obediencia. El “pastor humano” tenía su pastor divino.

Mi amigo, usted puede vivir en tan confortadora confianza. ¿Le falta algo? ¿Hay vacíos en su alma? ¿Interrogaciones acuciantes en su espíritu? Le recomiendo que haga suya la fe de David. Dios se le manifiesta en la Persona de Su Hijo Jesucristo. Ponga su fe en El. Recíbale en su corazón. Aprópiese de las benditas promesas de la Palabra de Dios. Entonces dirá: “Nada me faltará”. Sí, nada de lo que es substancial y bueno. Quien a Dios tiene, todo lo tiene, nada le falta; sólo Dios basta. La plenitud del cielo será suya, si tan solo cree y se rinde a Cristo Jesús dándole a El el control de toda su vida.

ORACION. Tú eres mi pastor; nada me faltará. Tenerte a Ti, Señor, es tenerlo todo. ¡Gloria a Tu Nombre!...

Siete maravillas del mundo antiguo

Jueves, 24 Enero 2019 09:14 Escrito por

Las Pirámides de Cheops, en Egipto; los Jardines Colgantes de Babilonia, en la Mesopotamia; el Coloso de Rodas, en Grecia; el Templo de Diana, en Efeso, Asia Menor; la Estatua de Júpiter Olímpico, el Faro de Alejandría y el Templo de Salomón, son considerados las siete maravillas del mundo antiguo. Fueron todas ellas obra del ingenio y el arte del hombre, y quedaron a través de los siglos como señales de lo que es capaz de hacer el ser humano usando su inteligencia y sus facultades superiores. Joyas de ingeniería o de arte, bien merecen su nombre de maravilla. Pero yo conozco otras maravillas, que son también del mundo antiguo, y que si bien no impresionan al ojo humano, por su grandiosidad o su espectacularidad, sí impresionan al alma por su verdad.

Me refiero amigo, a estas cosas que están escritas en el Salmo 19, y que son cosas del Dios Todopoderoso. Ellas son: la Ley, el Testimonio, los Mandamientos, el Precepto, el Temor de Dios, y los Juicios de Dios. He aquí amigo seis cosas maravillosas que bien creídas y bien aceptadas, convierten al hombre de pecador perdido, en hijo de Dios salvado. En este mundo confuso y problemático, en medio de esta civilización decadente; necesitamos como seres humanos creados a la semejanza de Dios asirnos de algo firme. ¿Y qué mejor asidero, que Dios mismo, Su palabra y Su mensaje? Donde todo se desploma necesitamos algo estable; donde todo se corrompe necesitamos algo incorruptible, donde todo se muere necesitamos algo que vive y permanece para siempre.

Estas cosas, amigo, que no se corrompen, que no se mueren, son Jesucristo y Su Evangelio, Su obra y mensaje eternos. Porque el sacrificio de Cristo en la cruz, hecho una vez para siempre, permanece sólido y estable soportando la marcha de los siglos.

Cualquiera que cree en El, es salvo. Y la Palabra de Cristo, Sus enseñanzas, mandamientos y preceptos hablados, han quedado fijos en el Nuevo Testamento. Y Su Espíritu Santo, eterno, inmortal, invisible y poderoso está aquí hoy como siempre, para dar vida a los que se entregan a Jesús. Y cuando uno se entrega a Jesús, se produce la otra maravilla, la que cierra el Salmo 19: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, ROCA MIA, Y REDENTOR MIO”.

ORACION: ¡Sí! Tú eres Roca mía, y Redentor mío. '' Me maravilla Tu grandeza; la belleza de Tu Palabra y la perfección de Tu salvación “. Gracias Señor...

Cuando el mal amenaza ahogarnos

Jueves, 17 Enero 2019 09:21 Escrito por

Estas palabras parecen dichas por cualquier persona de nuestro tiempo moderno, que ha pasado por algún ingente peligro. Podrían ser dichas por ejemplo por alguien que fue retenido como rehén, de alguna banda de terroristas, y durante horas sufrió el horror de la incertidumbre de su destino. Podrían ser dichas también por algún civil inocente, que se ve encerrado en un refugio estrecho mientras afuera caen las bombas lanzadas por enemigos, o por alguien que ha pasado por una enfermedad casi mortal, y batalló durante horas entre la vida y la muerte, agarrado apenas a la última esperanza.

Estas palabras son el testimonio de alguien que pasó por un gran peligro, y que después de perder toda esperanza de salvarse, halló un rayo de luz que vino a sacarlo de su angustia. Estas palabras fueron escritas por David, el rey poeta como testimonio de la salvación que Dios obró en su vida, cuando lo libró de todos esos crueles e implacables enemigos. Las palabras que siguen inmediatamente, nos dan la solución, y nos sirven de inspiración a nosotros también, si estamos pasando por problemas parecidos.

El rey David, que pasó en su vida por toda clase de males, tribulaciones y peligros, conocía el poder de la oración. Era un hombre como todos, lleno de pasiones en su pecho, y con algunos defectos grandes. Algunas veces actuó injustamente, pero en el fondo de su alma amaba entrañablemente a Dios y sabía dirigir humildemente sus súplicas a El. Por eso Dios contestaba sus súplicas, y lo ayuda, de tal manera que David puede todavía escribir: “Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me libró, porque se agradó de mí.”

Quizás, amable amigo, usted está rodeado hoy de enemigos. No necesitan ser enemigos armados de metralletas, o personas que se dicen sus amigos pero a sus espaldas lo traicionan. Pueden ser aún parientes de la misma sangre, o personas muy allegadas, pero que no lo quieren bien. ¿Cómo puede defenderse usted de esos enemigos ocultos y solapados? Usted tiene el recurso de la oración. Usted puede orar al Señor Jesucristo que está en los cielos y oye toda súplica. Usted puede invocar a Aquel que es todo Justicia. Entréguele su corazón, reconozca su necesidad espiritual, reconcíliese con El por virtud de la Sangre de Su cruz. ¡Usted tendrá un amigo al cual acudir siempre por ayuda!

ORACION: Tú eres mi apoyo, mi fuerza y mi esperanza. Te amo Señor. Aunque, enemigos me rodeen, Tú me librarás. Gracias Señor...

Despertar a la semejanza de Dios

Miércoles, 09 Enero 2019 15:33 Escrito por

Era en las calles del centro de Los Angeles, California. Una ciudad donde se mezclan gentes de varios idiomas, pueblos y razas. Hombres del oriente, chinos, coreanos y vietnameses; hombres de América Latina, mexicanos y centroamericanos en abundancia; hombres de las razas indígenas de Norteamérica y hombres de Europa. Un hombrecillo pedía limosna en una esquina. Estaba mal vestido y se veía flaco y demacrado. Con voz plañidera decía: “Necesito diez centavos, señor, para tomar el ómnibus.” ¡Dios lo bendiga! Por favor, diez centavos para el ómnibus.Y para subrayar su súplica, se levantaba la manga del saco y mostraba una serie de pústulas, último estado de la sífilis que lo afectaba. “¡Miredecía estoy podrido! ¿No lo ve? ¡Estoy podrido!”

Lo miré y me puse a pensar. ¿Es esta la verdadera imagen de Dios? La Biblia dice que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios. ¿Puede éste pobre hombre, lleno de llagas, ser imagen de Dios? ¿Puede parecerse Dios a un hombre hundido en la roña y miseria, arrastrando un cuerpo arruinado, y mostrando en la piel las marcas del pecado sexual? Todo lo que la Biblia dice, es verdad. El hombre fue creado sano, bello, puro y perfecto, pero fue creado libre, con perfecta libertad moral para obedecer libremente a Dios, y también para desobedecer libremente a Dios. Si el hombre hubiere conservado la inocencia, obediencia y simplicidad con que fue creado, nunca se hubiera degenerado; pero el hombre usó, mejor dicho, abusó de su libertad, y dando la espalda a Dios, se entregó al diablo, el enemigo y destructor.

Y es por eso, amigo mío, que existe tanto mal en el mundo, pero para una humanidad caída en pecado, hay esperanza. Dios promete restaurar en el hombre la imagen perdida. No sólo la imagen que debió tener Adán antes de pecar, sino aún otra más bella. Dios promete restaurar en el hombre la imagen de Jesucristo, con toda su belleza, con toda su bondad, con toda su gloria. En el Salmo 17  se anticipa esta esperanza. Dice así: “En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza”. Estas palabras fueron dichas por un hombre que vivió siglos antes de Jesucristo; y vió con fe el momento cuando Dios enviaría al Salvador Jesucristo.

El apóstol Pablo, un hombre que vivió después de Jesucristo, afirma su fe diciendo: “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”. ESTA IMAGEN DE CRISTO, ES PARA USTED, MI AMIGO.
 
ORACION: Yo quiero esa imagen Señor. Tu imagen y semejanza. Me quiero parecer cada día más a Tu Hijo Jesucristo...

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Tu estarás conmigo

Jueves, 27 Diciembre 2018 09:14 Escrito por

El hombre es un ser gregario, es decir, fue hecho para vivir en sociedad. Aunque la soledad en ocasiones es necesaria, sin embargo, estar en soledad no es el estado normal. Esto es especialmente cierto en tiempos de peligro, porque en la vida nos necesitamos y nos auxiliamos unos a otros. ¡Cuán grato es estar con nuestros familiares, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo! En muchísimas situaciones, la separación de nuestros seres queridos nos acarrea tristeza y sufrimiento. Pero, es indudable, que hay una compañía que sí nos debe ser indispensable, y esa es la compañía de Dios. Claro, hay varios sentidos en los que la compañía de Dios nos es inseparable, por la razón de que El es el Ser supremo está en todas partes, y nada podría ser ni sostenerse aparte de Dios. Pero es una inmensa bendición cuando uno puede decir en forma muy personal: “Tú estarás conmigo”. Esta es una relación de fe, de piadosa dependencia.

El afamado cantor de Israel, de nombre David, escribió tales palabras: “Tú estarás conmigo”. Esta fue la razón de que él viviera sin temor. El podía sufrir algunos reveses, pero su fe en Dios le haría emerger triunfante. Dios se hace accesible al hombre en la Persona de su santo Hijo Jesucristo.

Razón tuvo Jesús para decir: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Fue también el Señor Jesús quien en otra ocasión expresó: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, En un mundo en el que hay tanta desilusión, en el que es arriesgado poner nuestra confianza en el hombre; en un mundo en el que aun encontrándonos solos y desconectados de realidades tangibles, es en extremo consoladora la verdad de que hay Uno que sí está a nuestro lado, que se acerca a nosotros en actitud de Amigo, y que tiene todo poder para hacernos bien. Cuando por la fe establecemos una relación así con Jesucristo, ya no nos invade la desesperación ni nos aterra el temor.
 
ORACION: Gracias Señor porque has llenado mis soledades. Ya no camino solo. Tú estás conmigo...

El Hijo dado

Jueves, 20 Diciembre 2018 09:01 Escrito por

Jamás vi las estrellas brillar como esta noche, ni tantas noches bellas como esta noche ví”escribió un poeta al contar acerca de una noche de navidad. Aquella, en verdad, fue la reina de las noches. Esa noche no aullaron los lobos, no merodearon las hienas, ni rugieron los tigres.

Esa noche no salieron a robar los ladrones, ni los adúlteros se acostaron en lechos impúdicos. Esa noche no se levantó el puñal asesino, ni la mano homicida apretó la garganta. Era la reina de las noches. La noche más sublime habida en la historia del mundo.

Me refiero, amigo, a la noche de la primera navidad. Aquella noche en que nació el Redentor del mundo, y un coro de ángeles bajó con una serenata. “¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad, para con los hombres!” Esa noche en que entre pajas y tablas, nacía Aquel que era Dios mismo, maravillosamente presentado al mundo en la personalidad de un infante nacido de mujer.

El profeta Isaías anunció ocho siglos antes el nacimiento del Salvador.Y dijo: “Un niño nos es nacido, un hijo nos es dado y le agrega esos títulos de gloria: “Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz...”

Admirable porque no hubo ni habrá un hombre más admirable en su excelencia moral que El. Consejero porque trajo al mundo la más sublime enseñanza espiritual. Padre eterno porque es Dios y Hombre. Dios fuerte porque es Todopoderoso contra cualquier fuerza del diablo. Príncipe de paz porque vino a hacer la paz entre Dios y los hombres; entre padres e hijos, entre siervos y amos, entre blancos y negros, entre marido y mujer, entre hermano y hermano.

Ese es Jesucristo, amigo mío, del cual predico. Nació una noche en un pesebre de Belén. Otra noche lúgubre fue traicionado con un beso.

Otra noche tenebrosa fue sepultado en una roca. Y una mañana, una mañana, sí, de gloria sin par, resucitó triunfante para constituirse en el Eterno, Glorioso, y Viviente Salvador.
 
ORACION: No hubo, ni hay, ni habrá otro como Tú, Señor. Eres el Todo de la vida. Jesucristo: eres maravilloso...

Los hasta cuando del dolor

Jueves, 13 Diciembre 2018 09:15 Escrito por

Hoy quiero hablarles del tiempo. Pero, no del tiempo que hace afuera, o de como ha amanecido hoy. No voy a hablar de la lluvia, o de si hay demasiado sol. Eso lo dejo para los informativos metereológicos o para las buenas comadres que se reunen para hablar... del tiempo precisamente. No, mi amigo, hoy quiero hablar acerca del tiempo que pasa. Especialmente del tiempo que pasa dejando una huella de dolor en corazones sufrientes. Del tiempo que transcurre en pena, tristeza, y frustración. El tiempo que se prolonga sin esperanza y que va clavando espinas en llagas abiertas del alma. Ese tiempo de días siempre nublados y noches pavorosas que hacen exclamar al corazón lleno de congoja, "¿Hasta cuándo, Señor? ¡Hasta cuándo!”.

Precisamente éste salmo comienza con éste clamor de un alma cansada de esperar un alivio que no llega, una aurora que no despunta en la noche del alma, y dice: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?” Este salmo se adapta perfectamente a aquellos sufrientes, mujeres y hombres que están soportando, ya por largo tiempo, una situación dolorosa, y no hallan alivio o no ven una pronta mejoría de sus males. Pueden ser personas enfermas, que llevan ya semanas y meses en cama, y no ven el día en que puedan levantarse. Pueden ser madres que esperan inútilmente el regreso del hijo o de la hija ingratos, esposas abandonadas por el marido y padre de sus hijos, sumidas en el dolor de la espera.

El salmista estaba pasando por una época de esas. Sus enemigos lo acosan. Sus amigos, le fallan. La fe se le debilita. La esperanza se le esfuma. Entonces da un grito de angustia. ¡HASTA CUANDO, SENOR! Y después de clamar así, viene la reflexión, y en buscar en la oración un alivio. En el versículo tres dice: "Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte”. Cuando se clama a Dios, mi amigo, mi amiga, desde el fondo del pozo, siempre viene una luz desde arriba. Y yo le exhorto a usted, a clamar a Cristo. El está cerca suyo, el tiene buena voluntad para usted, El es todopoderoso, El le ama hasta el punto de haber dado Su sangre por usted. El quiere sacarle de ese pozo de dolor y darle vida abundante. El quiere hacer que su tiempo vuelva a ser un tiempo feliz.

Si usted ora con fe a Cristo, el Señor viviente, podrá repetir las palabras finales del salmista: “Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien”.
 
ORACION: Gracias Señor. Sé que aun cuando no entienda muchas cosas y pase por tribulaciones, a mí también Tu misericordia me hará bien. Yo también confío en Tu misericordia. Sé que Tú me harás bien...

El mundo de las palabras

Jueves, 06 Diciembre 2018 09:22 Escrito por

Vivimos en un mundo lleno de palabras. Cada año salen de las prensas millones de libros, todos ellos llenos de palabras. Cada día salen al aire miles y miles de programas de radio y televisión, todos ellos con enorme acopio de palabras. Cada día en el mercado, en las fábricas, en las oficinas, en las escuelas, en las casas, la humanidad hace uso del don de la palabra. En cientos de idiomas, por todo el mundo, a cada minuto y segundo del día, palabras, y más palabras. Podríamos decir que la historia de la civilización puede trazarse en cuatro grandes etapas. Primero, cuando el hombre aprendió a usar el lenguaje para entenderse con sus semejantes. Segundo, cuando inventó la escritura, el lenguaje escrito. Tercero, cuando inventó la imprenta, la facilidad de imprimir libros, y cuarto, cuando inventó los medios de trasmitir la palabra a la distancia, por medio del telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión. Sin las palabras que traducen ideas y conceptos, no existiría un mundo civilizado.

El salmista bíblico está preocupado con las palabras también. Pero con las palabras que se dicen sin sabiduría, y que se lanzan al aire cargadas de altanería, del hombre rebelde contra Dios.  En este salmo dice así: “Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente”  Estas palabras del salmista podrían aplicarse, por ejemplo, a los filósofos materialistas y ateos, que con palabras desaprensivas hablan contra la Biblia cuando ni siquiera la han leído con detención.

Podrían aplicarse a cada hombre y cada mujer, que llena su boca emitiendo conceptos contra Dios, porque la vida los trata mal y no hallan el camino recto. Podrían aplicarse también a los que son rápidos en ofender y calumniar y lentos en pedir perdón. A todos los que, sea de labios o pensamientos o actitudes, están prácticamente diciendo “nuestros labios son nuestros, ¿quién es señor de nosotros?” El hombre puede ser dueño de sus labios, pero no del efecto que causan sus palabras en el prójimo, y Dios ha de pedir cuentas en el día del juicio, de cada palabra vana que pronunciaron nuestros labios.

Lo que necesitamos, amigo mío, es poner nuestros labios en sujeción a Dios. Es poner nuestro corazón, nuestra mente, nuestra alma toda en sujeción a Cristo, autor y consumador de la salvación, y el único que puede librarnos del error y la condenación.

ORACION. Hoy quiero Señor, que toda palabra que salga de mi boca sea para bendecir, para consolar, para iluminar, para fortalecer. Señor, quiero usar mis labios únicamente para gloria de Tu Nombre...

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