Jueves, 20 Junio 2019
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Rincón del Pastor (128)

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Quitada tu culpa, limpio tu pecado

Jueves, 30 Mayo 2019 09:29 Escrito por

¿Estaba despierto, o estaba soñando? Aquellas cosas que veía, ¿eran sólo imaginación suya, o realmente estaban delante de su vista? ¿Estaba él en sus cinco sentidos cabales, o era víctima de una alucinación?

No había duda. Estaba bien despierto, y no veía ninguna alucinación, Isaías veía una visión real, algo palpable y corpóreo; algo inconfundible. Allí, ante sus ojos físicos, Isaías estaba viendo la gloria de Dios.

Veía un inmenso trono, alto y sublime. Miríadas de ángeles volaban alrededor. Cantaban un canto, que era una nota repetida: “¡Santo,Santo, Santo Jehová de los ejércitos, toda la tierra está llena de su gloria!

Isaías contempla arrobado durante largo rato la magnífica visión. De pronto un estremecimiento recorre su cuerpo y vuelve a la realidad. El está viendo la gloria y el trono de Dios. Y él es un hombre pecador. Aunque un hombre de superior calidad espiritual, se da cuenta que es pecador. Y está viendo la excelsa gloria.

Entonces el profeta exclama: “¡Ay de mí; que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos!”. Un efecto natural, amigo mío, de cuando uno comprende la santidad y majestad de Dios, y al mismo tiempo se da cuenta de cuán imperfecto, cuán miserable, cuán corrompido es uno por dentro.

Era natural que aquel hombre se sintiera anonadado. Pero la gracia de Dios es más grande que el pecado de los hombres. Un ángel vuela del altar hasta donde está Isaías. Trae un ascua encendida, tomada del altar con unas tenazas. Toca con ese carbón ardiente los labios del profeta y le dice: “Esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”.

Nosotros, amigo, no disponemos quizás de un ángel que venga a purificar nuestros labios. Pero disponemos de algo mejor. Disponemos de la sangre de Jesucristo, derramada por nosotros hasta la última gota en la cruz del Calvario. Y esa sangre es potente, es eficaz, es todopoderosa para limpiar no sólo nuestros labios, sino nuestra vida entera.

ORACION. Sí Señor, límpiame, continuamente límpiame. Tu eres santo, eterno y omnipotente. Te adoro mi Señor y mi Dios...

La Perplejidad de Nicodemo

Jueves, 16 Mayo 2019 09:38 Escrito por

Era una tranquila noche de primavera. Un aire suave, cargado de aromas, recorría las calles oscuras. Nicodemo, un grave pensador judío, hombre anciano y venerable, se dirigía a una casa , en los suburbios de Jerusalén; allí lo esperaba Jesús, el Maestro de Galilea, con el cual quería tener una conversación.

Nicodemo era un fariseo, pero un buen fariseo, un hombre sinceramente religioso, que creía que el hombre se salvaba cumpliendo estrictamente los pormenores de la Ley.

Cuando ambos maestros se encontraron, Nicodemo, maestro de la Ley, y Jesús, maestro del Espíritu, comenzaron así su diálogo. “Maestro, dijo Nicodemo”- sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.”

Jesús le contesta rápidamente: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” Nicodemo queda perplejo: “¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?” Jesús le dice: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Aquí Jesús le da a Nicodemo los dos elementos imprescindibles que convierten a un hombre en cristiano, en hijo de Dios, en heredero del Reino de los cielos: AGUA y ESPIRITU.

Si un hombre pudiera entrar de nuevo al vientre de su madre, y nacer, no lograría nada mejor de lo que ya tiene. Siempre sería un hombre común, con las mismas faltas y los mismos problemas. Pero, si ese hombre nace de agua, es decir, la PALABRA DE DIOS y del Espíritu, es decir, el ESPIRITU SANTO que vivifica esa palabra, entonces ese hombre “nace de nuevo” y nace en el reino de Dios.

Mi amigo, aquí tenemos planteado el problema número uno de la vida y destino humano. ¿Hemos nacido de nuevo? ¿Tenemos ya, en nuestro corazón, la nueva vida, la nueva naturaleza, el nuevo nacimiento? ¿Pertenecemos ya al reino de Dios? Cada uno debe responder a esas preguntas, porque nadie conoce el interior de uno mismo mejor que uno mismo. Si usted ya se ha entregado a Jesucristo, tiene esa vida nueva.

ORACION: Ni la religión ni las buenas obras me pueden salvar. Sólo Tu palabra y Tu Espíritu Santo me han llenado de Jesucristo quien me ha hecho nacer otra vez. ¡Gracias Señor!...

Concepción, embarazo y alumbramiento

Jueves, 09 Mayo 2019 09:34 Escrito por

Blanco edificio de una moderna  maternidad, con jardines floridos. Amplia puerta de cristales que se abre electrónicamente. Alfombras mullidas, enfermeras sonrientes, médicos solícitos. Higiene, y pulcritud por todos lados. La persona que entra a una de estas maternidades se siente confortable, segura, como si la misma mano de la ciencia la guiase y la protegiese. La señora Irene entra a la sala de partos del brazo de su esposo. El ha tomado  clases especiales  y asistirá al parto de la esposa. Los médicos tienen sonrisas complacidas, las enfermeras prodigan atenciones.  Nada hay que temer.  Hoy en día traer un niño al mundo no es ningún problema.  La maternidad  es perfecta.  La ciencia, prácticamente infalible.  Los seguros pagan casi todo.  Dar a luz es como beber se un refresco.  El misterio  de la vida casi ha desaparecido.

Concepción, embarazo, alumbramiento. Cosas comunes. Sin temores. Nuestras  abuelas hacían un drama de cada parto.  Las señoras  de hoy, dan a luz mientras  fuman un cigarrillo y miran televisión. ¿Sabía usted, mi amigo, que la Biblia habla del pecado como de una concepción, un embarazo y un alumbramiento? El Salmo 7, por ejemplo, dice que el impío concibió la maldad  y de ahí da luz al engaño.  El apóstol Santiago, en su epístola universal, se hace eco de estas palabras  y dice tocando el tema del pecado: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado,  da a luz la muerte”.

Es que el hombre está hecho de tal manera, mi amigo, que sus procesos biológicos y sus procesos anímicos son iguales. En la concepción del pecado hay un proceso como en el de la concepción de un niño en el vientre materno.  Se comienza con un mal pensamiento que se anida en la mente  y que está contra la ley de Dios. Segundo, ese mal pensamiento toma  cuerpo dentro  del alma, como un feto que se desarrolla.  Después de un tiempo,  en el momento preciso, ocasión  que prepara el diablo, se da a luz la iniquidad, el pecado, y este una vez cometido, realiza una especie de incesto: ¡deja grávida a su madre, el alma, de nuevas iniquidades! El lenguaje de la Biblia es fuerte, pero verdadero.

Sin embargo, puede producirse otra concepción y otro alumbramiento. Que la fe del corazón  dé a luz al Señor Jesucristo dentro de nuestra vida, y todo será diferente.

ORACION. Sí Señor, yo quiero únicamente darte a Ti lugar en mi vida. !Tú que pruebas la mente y el corazón, que salvas a los rectos de corazón, ayúdame hoy a mantener mi vida limpia para Tu gloria...

Visión del reino

Jueves, 02 Mayo 2019 10:13 Escrito por

Era un león magnífico de Nubia, “de ancha cabeza y resonante cola como dijo el poeta. Rey de la selva y de los animales salvajes. Elástico, musculoso, de faz serena y macizas quijadas. Se despertó en la mañana. Estiró su cuerpo dos veces de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, y después rugió de contento.

Su rugido despertó a la leona y los cachorros. También despertó a muchos otros habitantes de la floresta, que dormían pacíficos en sus cubiles. Una vaca de las cercanías contestó con un mugido satisfecho y un cordero que brincaba frente a la cueva baló alegremente en son de respuesta.

El soberbio animal salió de su refugio, olió el fresco aire primaveral, y se dirigió a comer su desayuno. Sus potentes fauces, devoradoras de carne caliente, se dedicaron a comer paja, y el manso buey, su viejo amigo, vino para compartir la bucólica comida. Una osa con sus crías vino para sumarse al banquete, y un niño, un bellísimo niño desnudo, hijo de un campesino de la comarca, jugaba con los anillos móviles y gráciles de una serpiente de coral. El sol terminó de salir, se encendieron las suaves nubes del oriente cantaron los pájaros, y Dios sonrió desde el cielo.
No estoy, amigo, describiendo un sueño raro o una historia imaginada. Estoy describiendo lo que será una mañana en la tierra cuando venga el reino de Jesucristo, Porque el profeta Isaías, anunciando la venida de este reino, así lo describe.

La tierra y la humanidad, enfermas ambas por el pecado, no han conocido nunca días así. Los días de la tierra y la humanidad son de violencia, de odio, de rencor, de muerte y latrocinio. Pero cuando Cristo venga, dice Isaías, aún los hombres serán cambiados, “y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces, y no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.”

Esos días dichosos, y ese reino futuro de paz perfecta, pueden comenzar hoy, AHORA MISMO, en su corazón, amigo mío...
 
ORACION: Señor, venga Tu Reino a mi vida. Que Tu Poder cambie en mi vida todo lo que tenga que ser cambiado. Y que la tierra a mi alrededor también sea cambiada...

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Cuál es, en fin, el templo de Dios

Jueves, 25 Abril 2019 10:33 Escrito por

Ayer mi amigo, le hablaba de la operación “limpieza”. Esa limpieza que el Señor Jesús hizo del templo de Jerusalén. En ese día el Señor, armado de un látigo de cuerdas, y de una santa ira, genuina ira de Dios, echó del templo a los mercaderes.

Y los apostrofó diciendo: “Mi casa, casa de oración será llamada, pero ustedes la han hecho cueva de ladrones”. Los judíos, naturalmente, se ofendieron. La acción de Jesús les tocaba en lo más vivo: sus intereses materiales. Entonces le dijeron a Jesús: “¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?” Ellos exigían de Jesús alguna señal divina, que atestiguara que El era enviado de Dios, y con derecho a limpiar el templo.

Jesús les dice: “Destruid este templo, y yo en tres días lo reedificaré.” Los judíos quedaron muy extrañados. Herodes había tardado 46 años en construirlo, y Jesús lo iba a reedificar en solo tres días?. ¡Imposible!.

Pero Jesús no estaba refiriéndose al templo hecho de piedras y maderas. Cuando Jesús dijo, “templo”,estaba hablando de su propio cuerpo. Ese cuerpo que sería quebrado y roto en la cruz, y que luego sería colocado en un sepulcro, y tres días después Él lo levantaría de la tumba.

Ni aún sus discípulos entendieron, en el primer momento, a qué templo se refería Jesús. Solo cuando el Señor resucitó de entre los muertos comprendieron ellos la gran verdad. El verdadero templo de Dios no está hecho de materiales terrenales. El templo verdadero de Dios, el templo eterno, el único templo que El bendice y llena de gloria es el cuerpo de cada ser humano que se entrega de corazón a Jesucristo.

Nuestro mundo está lleno de templos de toda clase, y perteneciendo a toda clase de iglesias y denominaciones, ¡cómo necesitamos, mi amigo, recuperar el verdadero concepto de templo de Dios!. El templo de Dios, el templo que Cristo habita, puede ser, DEBE SER el corazón de cada hombre, de cada mujer.

Cuando esto ocurra, cuando cada hombre y mujer sea templo de Cristo, se habrá dado un paso gigantesco hacia la solución de todos los males espirituales y morales que sufre nuestra enferma sociedad presente.
 
ORACION: Te ofrezco mi cuerpo Señor, para que sea el templo de tu Espíritu Santo. Mora en mí; habita en mí, espíritu del Dios omnipotente. Lléname de tu gloria...

Belén y calvario: Dos misterios

Jueves, 18 Abril 2019 09:22 Escrito por

Nació en un pesebre, entre pajas y tablas. Murió en un madero, clavado a una tabla en forma de cruz. Entre Belén y Calvario transcurre una de las vidas más breves, pero, la más formidable, de todas las vidas humanas que fueron vividas en este mundo.

Una vieja copla española dice: “En un portal de Belén / Hay un clavel encarnado / Que por salvar a la gente / Se hizo lirio morado”. En su sencillez revela, o menciona, dos misterios profundísimos: el nacimiento de Cristo y la muerte de Cristo.

No hay en toda la literatura humana que se ha escrito; una historia semejante a la de Jesucristo. Los pueblos que han creado dioses y han escrito historias acerca de ellos, los han presentado como guerreros, como titanes, como reyes ajenos y extraños a los seres humanos.

La Biblia dice que Cristo nació en un pesebre, el lugar más humilde, y murió en una Cruz, el sitio más ignominioso. Y en los 33 años que transcurren del pesebre a la Cruz, Jesús lleva una vida desconocida la mayor parte del tiempo. Unos pocos años, siendo un infante, los pasa en Egipto. Su niñez, adolescencia y juventud, las pasa en Nazaret, pequeña ciudad de Galilea. Muere a manos de verdugos romanos, crucificado entre dos ladrones.

El clavel encarnado, “hecho carne”, del portal de Belén, se hace lirio morado, “vestido con los paños funerales”, y todo esto  “para salvar a la gente”. Para darle a la gente, muerta en sus delitos y pecados; muerta en sus esperanzas muertas, muerta en su limitación, y su impotencia y su mortalidad, una vida eterna. Una vida que ya no termina, que ya no cesa. ¿Cuál de los dos misterios es más grande? ¿Cuál de los dos milagros es el mayor? ¿Belén o el Calvario? Los dos son un solo milagro: el milagro de Dios haciéndose hombre para salvar al hombre.

Otra vez estamos en tiempos de Semana Santa, o Semana Mayor. ¿En qué vamos a meditar en estos días? Meditemos en Cristo, y su obra perfecta de Salvación. Miremos a Cristo crucificado por nosotros y en lugar de nosotros. Y la Biblia dice: “Mirad a Mí, y sed salvos, todos los pueblos de la tierra”.

ORACION: Es lo que hoy quiero hacer, Señor. A través de todo este día, voy a mirarte a Ti...

Seguridad en cada día

Jueves, 11 Abril 2019 09:33 Escrito por

Cada quien vive su vida desde un ángulo de pensamiento y de una actitud de espíritu, o somos creyentes o somos ecépticos; o mostramos una actitud positiva o una actitud negativa con respecto a lo que acontece. Saber que hay una Providencia, que es el gobierno sabio y benévolo de Dios en toda su creación, es colocarse uno en terreno firme y sacarle el mayor provecho a la vida.

A lo largo de la historia ha habido hombres y mujeres que han sido fieles creyentes en Dios, quienes gozosamente se han sometido a la santa voluntad divina y dan testimonio de que el bien y la misericordia de Dios les acompañan todos los dias de su vida. Una de tales personas fue David, el joven que siempre dependió del Ser supremo. La fe profunda de su corazón lo hacía ver aun detrás de los reveses de la vida, la mano protectora de Dios. En fin de cuentas, todo le resultaba bien. Y él lo atribuía a la misericordia, el amor inmerecido de Dios. David sabía que en el hombre no hay méritos propios, y que es por un acto de misericordia divina que el hombre vive y sobrevive.

Pero, lo importante es que usted, viva una vida así. ¿,Se queja, se lamenta usted de todo? ¿,Se siente inclinado a la desesperación? ¿Ha pensado en el suicidio como la única puerta de escape? Déjeme ponerle una inyección de ánimo. Las cosas no son tan sombrías como usted las ve. No es cierto que se le hayan cerrado todas las puertas. Puede haber fracasos, pero el triunfo definitivo sigue siendo una posibilidad, una esperanza. El bien y la misericordia están al alcance de su mano.

Pablo, escribió la siguiente declaración: “Y sabemos que a los que aman a Dios. todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” El bien no siempre está en lo que acontece, sino en la finalidad que se alcanza por lo que acontece. Los acontecimientos son el camino; el bien es el destino.

El secreto de una vida feliz, a pesar de todo, es Jesucristo reinando en el trono del corazón, manejando el timón de la vida. Usted debe establecer una relación personal con el Señor Jesucristo. ¿,Cómo? Mediante la fe en El. Haga usted una entrega total de su vida a El; póngase en sus divinas manos. Y entonces el alivio vendrá. El dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” El bien y la misericordia serán sus compañeras inseparables. Pruébelo, ahora mismo.

ORACION: Durante todo este día, Señor, te ruego me sigan el bien y la misericordia. Te necesito mucho Señor. Quiero verte a Ti en cada detalle de ¡mi vida...

Una vida plena

Jueves, 04 Abril 2019 08:41 Escrito por

Esta oración, como otras que he venido comentando en estos mensajes. la tomo del Salmo 23. En pocas palabras se está diciendo mucho. El testimonio del rey David aquí es que Dios le da tantas bendiciones, que éstas sobresalen de la copa porque son más de lo que la copa puede contener. Esta copa significa la vida misma, la cual es como un receptáculo que recibe las bendiciones. Todas las cosas buenas proceden de Dios. El es fiel y generoso y su providencia es su cuidado sobre sus criaturas.

Mi amable amigo, ¿podría usted decir lo mismo que dijo el salmista David? “Mi copa está rebosando.” ¿,Y cuáles cosas consideraría usted bendiciones en su vida? Razonemos un poco.

Por regla general, la gente llama bendiciones a las posesiones materiales, a haber conseguido un empleo, a la salud misma y otras cosas semejantes. ¿Son, en verdad, estas cosas bendiciones? De sí mismas no lo son, pero pueden llegar a serlas si redundan en crecimiento espiritual de la persona que las recibe, y si ellas son un medio de acercarse más al Señor. Las cosas materiales, Dios, como nuestro Creador y Sustentador que es, nos las da a todos. Son la expresión de su amor universal y de su providencia. Jesucristo dijo en el llamado Sermón del Monte, que Dios es nuestro Padre celestial y que El hace que su sol salga sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Sin embargo, al hacer esto, Dios tiene no sólo el propósito de proveernos de todo como sus criaturas que somos, sino que El quiere también que nosotros lo reconozcamos, que nos acerquemos a El, que creamos en El. Porque haciéndolo así es como estas cosas se convierten en verdaderas bendiciones, y es cuando podemos decir: “Mi copa está rebosando.”

Pero, ¿cuál consideraría usted, mi amigo, la bendición más grande en su vida? No sé lo que usted respondería a esta pregunta, pero, en lo que concierne a mí, permítame decirle que, la bendición más grande que usted y todos podemos recibir es la salvación del alma, del perdón de los pecados, de la seguridad de vida eterna y la paz de mente. Y esta bendición se puede obtener mediante la fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios.

Si usted permite la entrada de Cristo en su vida, todas las cosas buenas las recibirá también. La Biblia dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” Le invito a tener esta gloriosa experiencia y si ya lo ha recibido, entonces, su copa estará rebosando. ¿Quiere hacerlo?
 
ORACION: Sí Señor. Muchas veces mi copa ha estado vacía. Pero hoy la pongo en Tus manos. ¡Llénala Señor! Llénala con lo que Tú creas mejor...

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