Viernes, 20 Octubre 2017
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Rincón del Pastor (50)

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El asombro de la ciudad pecadora

Jueves, 05 Octubre 2017 15:08 Escrito por

Fue un día de asombro, de pasmo, de temor general. Nadie sabe como empezó, ni quién fue el primero en sentirlo. Pero, de improviso un temor repentino hizo presa de algunos individuos, hombres y mujeres, delincuentes de avería, con cuentas pendientes en la policía. Después, fueron otros ciudadanos, personas que sin ser delincuentes natos, con todo no eran escrupulosamente limpios. Por fin, toda la ciudad temió, tembló y se atribuló.

¿Qué había pasado? ¿Algún temblor de tierra? ¿Algún tornado o ciclón? ¿Algún incendio pavoroso? ¿Alguna señal de los cielos o cataclismo cósmico? ¿O quizá una plaga de langostas o de ratas? Nada de esto. Lo que la ciudad sintió aquel día fue un temor de Dios, una preocupación profunda del alma.

La ciudad temió por el pecado que cometía. Y se preguntó con angustia: “¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién habitará con las llamas eternas? De golpe la conciencia se había despertado. Y los criminales vieron la sangre en sus manos. Los ladrones sintieron el peso de su robo. Los estafadores experimentaron el dolor de sus conciencias. A los chismosos y calumniadores la lengua les ardió en la boca.

Y ante la pregunta de aquella ciudad, vino la respuesta divina: “El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oir propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas, fortaleza de rocas será su lugar de refugio...

Y los pecadores pensaron: ¿Cómo podemos librarnos de este mal? ¿Cómo podemos limpiar nuestras manos, purificar nuestro corazón, calmar nuestra conciencia, transformar nuestra alma?. Dios demanda justicia y rectitud; Dios exige que no recibamos cohecho y coima; Dios aborrece la estafa y la usura; y Dios abomina el derramamiento de sangre...

Y la ciudad, alertada por el profeta de Dios, supo como librarse de su maldad y reconciliarse con Dios. Y el profeta Isaías les dijo: “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro rey; EL MISMO NOS SALVARA...

Amigo: He hecho una descripción de un momento en la vida de Jerusalén, cuando de golpe sintió la carga de su pecado. ¿Qué acerca de usted? ¿Siente esa carga? Solo JESUCRISTO se la quitará.

ORACION: Sí Señor, el pecado es una carga fea y pesada. Me avergüenzo de toda cosa mala que he cometido. Gloria a Ti porque Jesucristo perdonó todos mis pecados...

El futuro rey del mundo entero

Jueves, 28 Septiembre 2017 15:20 Escrito por

“Fue el rey Hussein, de Arabia Saudita, que dijo unos cuantos años atrás: “Dentro de poco, solo habrán cinco reyes en el mundo: el soberano de Inglaterra, más los cuatro reyes de la baraja”. Extraña profecía, que no se ha cumplido precisamente. Desde entonces, ningún otro rey ha caído, y por el contrario, uno más se ha agregado a la lista de los reinantes: Juan Carlos, rey de España.

Sin embargo, tarde o temprano, el vaticinio de Husein resultará cierto: todos los reyes terrenales desaparecerán, y todos los tronos, rutilantes de pompa, oro y magnificencia, se convertirán en cenizas. Y no solo los reyes: también los presidentes, también los dictadores, también los hombres fuertes que hoy gobiernan sus naciones sentados sobre bayonetas y ametralladoras.

La Biblia dice, mi amigo, que llegará un día cuando, "todos los reinos del mundo serán los reinos de Nuestro Señor Jesucristo”. El profeta Isaías, que fue también estadista, hombre de gobierno, y profundo conocedor de la política de su tiempo, escribió en su magnífico libro, esas palabras del capítulo 32.

Si examinamos bien este precioso mensaje bíblico, mi amigo, veremos que se dicen cinco cosas de este buen rey, Primero: Que será rey justo. Es decir, que no será prepotente, arbitrario, despótico o engañador. Será imparcial tal como todo el mundo desea sea su gobernante. Segundo: Será un rey democrático, porque dice que, “príncipes presidirán su juicio”. Un rey capaz de distribuir las responsabilidades de su gobierno en muchos otros hombres buenos, sabios, justos y honrados. Tercero: Será un rey que proteja a sus súbditos contra los embates de la vida, contra el viento y el turbión del infortunio y la desgracia. Cuarto: Será un rey que saciará la intensa sed espiritual del alma de cada uno de sus súbditos. Porque dice que será, “como arroyos de aguas en tierra de sequedad”. Un rey excelente, como vemos, que no solo provee pan y trabajo, sino mucho más que eso: ¡el agua de vida que sacia la sed del alma!. Quinto: Será un rey que extenderá un manto de protección para preservar la vida eterna de todos los hombres. ¿Quién puede ser este glorioso rey futuro? Solo JESUCRISTO, el Señor que pronto viene. Haga de El su único Señor y Rey, amigo mío.

ORACION: Rey, de reyes y Señor de señores; te adoro con todo mi corazón. Nadie como Tú, Señor...

La tierra y el mundo están enfermos

Jueves, 21 Septiembre 2017 16:56 Escrito por

La cosa es grave y debemos, prestarle debida atención. Lo dicen los científicos, más serios y lo confirman los técnicos y estudiosos de todo el mundo: la tierra está enferma, el mundo está contaminado. Es un hecho comprobado que las áreas verdes de la tierra, los pastos y praderas se están quemando lentamente. Las costas boscosas y floridas se ven desérticas. Cada día los desiertos avanzan a razón de mil hectáreas, comiéndose los pastizales.

El mar está contaminado de petróleo y desechos. Especies marinas mueren sin remedio. Las ballenas azules se destruyen a razón de 40.000 por año.

Solamente en Norteamérica han desaparecido más de 300 especies de animales de la pradera. Sin embargo, no es cosa nueva. Ya lo decían los antiguos profetas de Israel, e Isaías lo narra en el capítulo 24.

Es el pecado del hombre, amigo mío, la causa de tanta ruina y tanta muerte, el hombre viola constantemente las leyes físicas, las leyes naturales, las leyes morales y espirituales de Dios. y por tanto, el resultado es degeneración, ruina y muerte. Si el hombre quebranta la palabra de Dios, sin deseo de arrepentirse ni sentimiento de culpa o arrepentimiento, ¿cuál puede ser

el resultado?

Lo dice el profeta: “Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra y disminuídos los hombres”. Y como la ruina física trae aparejada la pérdida de la alegría, agrega lo siguiente: “Se perdió el vino, enfermó la vid. gimieron todos los que eran alegres de corazón...

No beberán vino con cantar, la sidra les será amarga a los que la beben...es que el pecado trae en sí mismo su castigo. Arruina el cuerpo, estropea el carácter, deteriora la mente. Además. el pecado acarrea la condenación eterna, desencadena el juicio definitivo.

Sólo Jesucristo salva al hombre de la culpa del pecado, de la pena del pecado y de la esclavitud del pecado. Solo Cristo ofrece una salvación completa, eterna, perfecta. Pero a Cristo, amigo mío, hay que aceptarlo de todo corazón, rindiéndole toda la voluntad.

ORACION: Mi ser entero es para Ti, Señor. Toma hoy el control central de toda mi vida...

Desde Betábara hasta el Gólgota

Jueves, 14 Septiembre 2017 14:48 Escrito por

La vida pública de Jesús cubrió un espacio de tres años y medio. Muy pocos, a primera vista. Pero cuando profundizamos en lo que El dijo, hizo, enseñó, profetizó, mandó y fundó en esos tres años y medio, nos damos cuenta que fueron suficientes, y más que suficientes.

Jesús comenzó su vida públicamente bautizándose en Betábara, junto a la ribera del Jordán. Había centenares de pecadores bautizándose con El, pero, El no era pecador. El no tenía necesidad del bautismo de arrepentimiento que administraba Juan el Bautista. Pero lo hizo para marcarnos un camino y enseñarnos una conducta.

Después de ser bautizado en el Jordán, y tingido desde lo alto por el Espíritu de Dios, marcha por 40 días al desierto. Lucha con el diablo y lo vence. Después regresa a su aldea de Nazaret, y dice que Dios lo ha enviado a predicar buenas nuevas a los afligidos.

Después, por tres años y medio, recorre los caminos de Palestina, sube tres veces al año a Jerusalén, como todos los judíos, predica su doctrina de amor; sana enfermos, limpia leprosos, abre los ojos a ciegos, levanta paralíticos.

Todo el bien que hace, lo hace porque no puede hacer otra cosa más que el bien. Si sana una mujer que toca el borde de su manto, es porque la virtud sanadora brota de El como la energía brota del radio. Sana el siervo de un hombre a la distancia, con solo dar una palabra, es porque su Palabra tiene poder. No hay ningún esfuerzo mental en los milagros de Jesús. Se producen tan naturalmente como brilla el sol.

Mientras obra sanidades, milagros y prodigios, no deja de hablar. Habla con todos los necesitados de converción: mujeres de la vida; funcionarios despreciados, mendigos ciegos, enfermos desahuciados, jóvenes ricos sin sentido de la vida, ancianos, niños. Y a todos les da una palabra de esperanza, de fe, y de vida nueva.

Por fin, los sacerdotes y jefes del pueblo lo entregan al poder romano. Los romanos levantan una cruz en el Gólgota, un pequeño monte en las afueras de Jerusalén y los romanos se lavan las manos de tal injusticia. Allí termina sus días terrenales Jesús de Nazaret. Allá en Betábara murió simbólicamente. Aquí, muere realmente. Betábara ha sido la profecía de Gólgota. Pero al tercer día, Jesús resucita. Y es desde entonces el Unico Salvador y Dador de vida Eterna que tienen los seres humanos.

ORACION: ¡Qué vida maravillosa la tuya, Señor! ¡Eres asombroso!¡ Cuánto tengoque aprender de Ti ¡Ayúdame Señor!...

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Juicio contra las vanidades

Jueves, 07 Septiembre 2017 14:21 Escrito por

Aquello parecía la maleta de un turco vendedor de baratijas, o la vidriera de una surtida tienda de pueblo. Un negocio que ofrecía solo artículos para mujeres. Había allí zapatos vistosos, redecillas, collares y brazaletes. Se exhibían atavíos para las piernas, partidores de pelo y pomitos de perfume. Había también, en profusión, anillos, joyeles, ropas de gala, mantoncillos, velos y bolsos. Y no faltaban los espejos, las telas de lino fino, las gasas y los tocados.

Pero no, mi amigo. Ni era la maleta de un turco vendedor, ni la vidriera de una tienda de lujo de Nueva York, Roma o París. Era la descripción que el profeta Isaías hace de las vanidades de la gente.

Por medio de un vívido lenguaje descriptivo de los adornos femeninos el profeta señala los defectos morales del ser humano. Su vanidad, su amor propio, su afán de lucimiento personal, su afanosa búsqueda de aplauso su orgullo de apellido o raza, sus apetitos sensuales, sus egoísmos y sus frivolidades.

Todas estas cosas son pecados del alma humana. Son desviaciones corrupciones de esa alma perfecta y pura que salió de las manos de Dios cuando el Hombre fue creado en el Edén como arte supremo de la creación a “imagen y semejanza de Dios”.

El hombre es una flor que se ha marchitado; un fruto que se ha puesto rancio. El pecado ha causado estragos en nuestra personalidad. Y aquello que salió bueno y perfecto de las manos de Dios, es hoy una masa de miserias, de defectos y de perversiones.

Dónde está el remedio? ¿Dónde la solución a todo este problema del

pecado? ¡En el Evangelio de Cristo! El Evangelio es potencia de Dios para la regeneración, la transformación y la salvación de todo aquel que está dispuesto a creer. Cristo bajó del cielo y se hizo hombre y se entregó en la cruz, para librar al hombre de todos sus males y de todos sus fracasos.

Haga de Jesucristo, amigo mío, su Señor, Salvador y Maestro, y El lo librará a usted de vanidades y de imperfecciones.

ORACION: ¡Sí Señor, eso es lo que quiero! Deseo librarme de todo lo sea vano y sensual. Ilumíname para descubrir cada área de mi vida que deba cambiar. Con Tu Poder, lo lograré. ¡Alabado sea Tu Nombre!...

Oscuridad al medio día

Jueves, 31 Agosto 2017 14:33 Escrito por

Día nefasto aquel día, día de terror, de sombras, de tinieblas. Dia de terremoto inmenso, de caída de estrellas y de explosiones atómicas. Día de angustia en la tierra, de llanto histérico, de chillidos de miedo, Día de tardíos arrepentimientos, y de rechinar de dientes y de mesarse cabellos. El sol se oscureció a medio día. Un temblor sacudió la tierra entera y los edificios se derrumbaron. El mar se salió de sus límites e invadió la tierra, y un atronador sonido de trompeta rompió los tímpanos de la humanidad.

No, no estoy describiendo ningún día del pasado, sino un día del futuro. Un día señalado y marcado por Dios como “El día de la ira del Señor”, Un día que puede ser mañana El profeta Isaías lo describe así: “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en ese día... Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando El se levante para castigar la tierra.

Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase, y se meterá en las hendiduras de las rocas, y en las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.

Amigo, hoy es día de fiesta y alegría. hoy es día de negocio, de diversiones, de bailes. de espectáculos, de orgía. Hoy es día de beber, de apostar, y de gozar de la carne.

Mañana, para usted o para mí, puede ser el día de juicio descrito por Isaías. La fiesta de hoy se convertirá en juicio, la risa en lágrimas, el licor en amarga pócima, el canto en lamento. Dios es juez inapelable de todas ,las acciones buenas y malas, ocultas o visibles de los hombres. Y cuando un hombre es llamado a juicio, ¿cómo podrá escapar'?.

Hay una manera. mi amigo. Jesucristo, Dios hecho hombre, se entregó a sí mismo en la Cruz del Calvario, para llevar El, por usted y por mi, la culpa del pecado.

ORACION: Enséñame Señor a vivir este día como si fuera el último día, el día de Tu juicio. Enseñame a vivir con sencillez y rectitud...

La escena del gran juicio

Jueves, 17 Agosto 2017 14:47 Escrito por

La escena es en una sala de juicio, frente a un majestuoso tribunal. Resuena la voz del juez, sonora y profunda y su venerable cabeza blanca, inclina hacia el auditorio: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra, porque habla el Señor”. Y al resonar esta voz, todo el universo detiene su aliento y dispone a escuchar. No se trata de un juicio cualquiera ni son acusados comunes. Es Dios el que habla, y es el pueblo de Israel el que está ante tribunal, y es el profeta Isaías el que describe la escena. Israel ha pecado, ha desobedecido las leyes de Dios. Ha sido rebelde, incrédulo, idólatra y concupiscente. El profeta, cual fiscal acusador, continúa diciendo: “Crié hijos. y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

El primer pecado del hombre fue rebelarse contra la santa voluntad Dios, para seguir las insinuaciones de Satanás. A partir de eso, todos los hombres han hecho lo mismo. Igual que usted, lo mismo que yo. El profeta describe la consecuencia de haber pecado: “Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie, hasta la cabeza, no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas, ni suavizadas con aceite”.

Todo el mal que existe en el mundo, está contenido en esta descripción patética que hace el profeta de la enfermedad de una nación. Todo hombre nacido de Adán, está enfermo en su cuerpo, en su alma y en su espíritu porque el pecado es una enfermedad trasmisible y contagiosa.

El profeta denuncia la maldad del pueblo. Rechaza en nombre de Dios los falsos arrepentimientos y la multitud de fiestas y ceremonias religiosas “Hastiado estoy de holocaustos”, les dice. “Vuestras fiestas solemnes, son abominación. La religión se ha convertido en hipocresía y el arrepentimiento no es más que pasajero escrúpulo de conciencia. Entonces el profeta invita al pueblo a reconciliarse con Dios: “Venid luego, dice el Señor y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Sólo la sangre de Jesucristo, vertida en el Calvario puede limpiar nuestra alma y conciencia de toda maldad y todo pecado.

ORACION: Señor, líbrame de la religiosidad externa. Entiendo que estás cansado de la religión superficial y deseas una relación personal con Tu pueblo. Señor, gracias porque en Cristo y por la virtud de Su Sangre puedo desarrollar compañerismo contigo; gracias Señor...

El mundo se va tras El

Jueves, 10 Agosto 2017 14:44 Escrito por

Fue una confesión de fracaso. Y también de temor. Tuvieron que hacerla unos hombres que de buena gana hubieran dicho todo lo contrario. Las palabras de confesión eran: “Mirad, el mundo se va tras él”.

Fueron palabras que dijeron los fariseos cuando reconocieron que el pueblo se iba tras Cristo. El Señor Jesús había hecho muchas señales y milagros. El milagro más impresionante de todos, el que impactó verdaderamente al pueblo fue la resurrección de Lázaro. El pueblo quedó maravillado, estupefacto. Lázaro era persona muy conocida, y muy querida. Su muerte había sumido en llanto a decenas de personas. Cuando ya llevaba cuatro días de muerto, y la descomposición de su cuerpo había empezado, Jesús lo había sacado de la tumba y lo había devuelto a la vida y al mundo.

La gente comenzó a seguir a Jesús en cantidades. Lamentablemente, esto duró corto tiempo. Como las multitudes son tornadizas y versátiles, al poco tiempo habían dejado de seguirle, y se habían vuelto, furiosas contra él, “¡Crucifícale, crucificale!”, sería su grito.

Pero a lo menos durante un corto tiempo, el mundo se fue detrás de Cristo. ¡Que bueno sería que lo hiciera hoy también! Porque, ¿dónde va a encontrar el mundo un líder mejor que Cristo? ¿Dónde va a hallar un Maestro con la sabiduría que El tiene? ¿Dónde un Guía tan seguro y sabio? ¿Dónde un Consejero que sepa aconsejar sobre esta vida y la eternidad? ¿Dónde un Rey tan impecable como El?

Pero el mundo no está siguiendo a Cristo. El mundo sigue otros líderes y otros jefes. Sigue al materialismo, sigue al totalitarismo, sigue a las pasiones violentas de la carne, sigue a sus propios intereses egoístas, sigue a Satanás el diablo.

Sí el mundo se fuera tras Cristo, se iría tras la Bondad, tras la Justicia, tras la Equidad y tras la Buena Voluntad. Si el mundo siguiera a Cristo, gozaría de paz y concordia, tendría salud y prosperidad, y vería terminarse la violencia, el odio, la desunión y toda la horrible secuela de males que hoy lo aflijen; quiere usted, mi amigo, seguir a Cristo, e ir en pos de él?

ORACION. Hoy yo iré detrás de Ti, señor. Te seguiré en cada paso. Nadie podría guiarme mejor, Te amo Señor...

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