Jueves, 04 Junio 2020
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¿Y si el dinero no es un obstáculo?

¿Y si el dinero no es un obstáculo? Destacado

     ¿Qué pasaría si por un momento la suerte cambiara mágicamente y te llegara un dinero que no estás esperando? Si el dinero dejara de ser un obstáculo el día de hoy en tu vida, ¿Qué persona crees que serías? ¿Cómo tratarías a la gente que te rodea? ¿Cambiarían tus relaciones con la gente que te hizo sentir menos porque ellos tenían más que tú? O, ¿Cómo tratarías  a las personas que siempre han tenido menos que tú y ahora tienen mucho menos? ¿Crees que serías mejor persona solo porque ahora tienes más dinero en tu poder? ¿Comerías en lugares distintos? ¿Te vestirías de otra manera? ¿Pensarías diferente? ¿De verdad crees que cambiarías tanto? En realidad, tú sigues siendo tu esencia siguen siendo la misma persona. Ahora y siempre eres un ser valioso.
     Tu verdadero valor no proviene del dinero que tienes. Tampoco de la casa donde vives, ni el choche que manejas, Tu valor radica en tu ser, en tus principios, en tus acciones, en la manera como tratas a los demás y en la manera como hacer sentir a la gente que se encuentra cerca de ti.
     Supongamos por un instante que tienen tanto dinero que puedes tener todo lo que deseas, que ya nada es un dilema, ni un problema. Puedes sentir en tu mente el bienestar y el poder que ofrece el dinero.
     Efectivamente, el dinero compra lujos, comodidades, prestigio, te da estabilidad económica, seguridad, así como miles de beneficios, te ayuda en general a tener una mejor vida. Sin embargo, para que tengan una mejor calidad de vida, como estás sospechando, el dinero tiene que estar acompañado de valor, propósito y de personas con quien lo puedes compartir.
     Todas estas comodidades, lujo y beneficios no valen nada si no se tiene con quien disfrutarlas. Así que, felicidades, efectivamente te acabas de ganar la lotería, el premio mayor. No es un ejercicio como mencioné antes, es una realidad. Te acabo de comprobar que eres una persona millonaria y muy valiosa.
     Si no tienes un propósito claro, búscalo. Si te falta con quien compartir tu vida, sal a encontrar a alguien, no vivas a solas, ya que hay alguien que busca tu amor y si crees que tienes mucho, agradece, sé humilde y comparte con el mundo todo lo bueno que te ha llegado. Las cosas buenas que tienes cuándo se comparten, se multiplican.

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  • Cinco consejos para hacer rendir su dinero en fin de año

    Las festividades del mes de diciembre hacen que las familias aumenten el consumo y el gasto. Si no se tiene cuidado el nuevo año empezará lleno de deudas y cuentas por pagar. Aprenda a disfrutar sin perjudicar sus finanzas.

    Comenzar el año endeudado o prestando dinero es un hábito nocivo que cuesta la estabilidad financiera del período que apenas empieza.

    Evite iniciar el 2020 con excesos de consumo en diciembre y proyectar un plan básico de gastos para las festividades.

    No olvide que el error más grave en las finanzas personales es gastar más de lo que gana. Para que esto no suceda, tome nota de los siguientes consejos:

    1. Tenga claro cuánto suman sus ingresos. Sume todo el dinero que recibió por concepto de sueldo, prima de navidad, bonos de productividad u otras gratificaciones de fin de año. El monto total de sus ingresos divídalo en dos partes: el 40% destínelo a ahorro o inversión y el otro 60% a los gastos de la temporada.

    En lo posible trate de reducir al máximo los gastos y aumentar el dinero para el primer concepto. Motívese a ahorrar fijándose un objetivo a largo plazo: comprar una casa, un carro, la finca de sus sueños o ir de vacaciones.

    2. Sea ordenado en sus gastos. Dependiendo de sus planes de fin de año, divida en partes el dinero destinado al gasto (60%).

    Por ejemplo: viaje (30%), celebración de 24 y 31 (20%) y regalos de navidad (10%), procure seguir su plan de gastos buscando las mejores ofertas y armonizando los deseos de gasto con el presupuesto. La sanidad de su estado financiero depende de su voluntad y de lo estricto que sea con el gasto.

    3. No gaste más de lo presupuestado, gaste menos. Después de la tempestad llega la calma, en los gastos navideños ocurre todo lo contrario. Si quiere tener un buen inicio de año suavice las cuentas de enero gastando menos en diciembre, pagando deudas pendientes y teniendo un colchón financiero con lo que logró ahorrar en el fin de año.

    No tener compromisos financieros le permitirá empezar el año con un historial financiero sano, sin estrés y con mejor ánimo para cumplir sus nuevas metas.

    4. Cuidado con el consumismo. El espíritu comercial de esta época crea necesidades injustificadas y excesivas. Se incentiva el gasto en adornos navideños, accesorios, ropa, aparatos electrónicos y tecnológicos que quizás no sean de primera necesidad.

    Recuerde que evitar gastos y ahorrar no significa no disfrutar de su dinero o del momento. Usted está siendo un comprador inteligente que está ahorrando para gastos futuros o para la inversión.

    5. Elija la mejor opción. Compare precios antes de comprar y aproveche las promociones de fin de año. No olvide que en una economía de mercado siempre es posible encontrar otras alternativas de menor costo. Para ello realice sus compras con anticipación y sin prisa.

    Para mas información o ayuda a construir sus planes financieros, contacte a:

    Oscar Quiroga (405) 922-1833

    Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo." style="color: #000000;">Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

    Pregunte por las clases semanales financieras del hogar absolutamente gratis.

  • Reconoce y aprende

    Cuántas personas viven enojadas consigo mismas porque se equivocaron y tomaron una mala decisión en algún momento de su vida. Así, en lugar de salir de ese sentimiento de culpa o enojo, se aferran más y pierden la oportunidad para reparar y continuar.

    Vivir recordando los errores cometidos solo conduce a tener una vida llena de amargura y resentimientos y el dolor no deja soltar el enojo, por lo que el corazón se endurece al punto que deja de creer que puede componer y sanar cualquier lo que se daño.

    A veces queremos solucionar nuestro error, tratando de buscar culpables, en lugar de enfrentarnos a nuestra realidad y aceptar que muchas veces, es más fácil decir “yo estoy bien”, “no necesito que nadie me juzgue” a decir: “creo que me equivoque” o “lo siento”.

    Si te equivocaste es importante reconocer el error. Sin ciencia y sin orgullo, aceptar el hecho tal cual como es, como un error. No se le justifica, ni se le da muchas explicaciones. Al error se le asume, se le confronta y se busca lo que se pueda salvar.

    Estar consciente de las consecuencias y del daño que se ha causado y ser humilde para saber que por más incómoda que sea la situación, hay que saber disculparse y buscar una buena solución.

    Tú no eres los errores que haces, eres mucho más que eso. No tienes por qué cargar a tus errores ni por qué juzgarte en base a lo que hiciste. Tú tienes la posibilidad de arreglar (casi) cualquier situación que has dañado. Los errores son grandes maestros si aprendes a escucharlos.

    El problema más grande que hay es que muchas personas tienen tanto miedo a enfrentar el error que hicieron que cuando se equivocan, piensan que han hecho algo impresionantemente mal, que han fracasado y que lo han arruinado todo. Sin darse cuenta que una equivocación es solo una equivocación. Cuando esta se reconoce rápidamente, se le puede editar haciendo ajustes necesarios para continuar lo que se tenga que corregir.

    Los errores son necesarios y nadie se salva de estos, la cuestión como todo, es la actitud con la que se enfrentan y se superan.

    No se trata de justificar malas decisiones, ni las equivocaciones mayores que pueden llegar a crear consecuencias irreparables. En la mayoría de los casos, se puede decir que los grandes errores y los problemas que parece no tienen arreglo, se iniciaron un una pequeña e insignificante equivocación que se descuidó y se convirtió en un resentimiento mayor.

    No vayas por la vía fácil de alejarte de tus errores, siempre es mejor enfrentarlos, reconocerlos y luchar por solucionar el daño que hiciste. Además, nunca es tarde para aprender de nuestros errores y convertirlos en una oportunidad.

  • Las caídas enseñan

    Cuando una persona llega a la cúspide, muchas veces envidiamos lo que tiene sin pensar en lo que tuvo que pasar para poder llegar a ese momento. La mayoría de las personas desean el éxito, pero no quiere pasar la prueba y nadie llega a ser exitoso sin pasar momentos que lo pondrán a prueba.

    El éxito siempre se inicia con el deseo auténtico para triunfar y ese deseo se encuentra dentro de cada uno. Nadie puede inspirar o motivar suficiente para que uno tenga el valor de actuar y hacer lo posible para lograr sus objetivos, si uno no lo desea. Cuando las personas pueden alinear sus pensamientos con sus sentimientos tienen una posibilidad mayor para poder triunfar.

    El secreto para esto radica en poder enfocar las ideas que tiene la mente y callar los miedos que solo hacen ruido y no dejan prosperar. Para que el corazón reconozca sinceramente lo que quiere, lo que le gusta y lo que de verdad lo haría feliz. Los triunfadores no nacen, se hacen. Son el tipo de personas que se caen siete veces o más y aprenden a levantar.

    Cada caída les enseña un nuevo ángulo, les abre su perspectiva y además aprenden a descubrir una manera para superar cualquiera que sea su condición, sin reproches ni resentimiento. Son gentes que no se dan por vencida fácilmente. Tienen objetivos claros y sus acciones están impregnadas con determinación, esfuerzo y dedicación.

    Pensar como triunfador implica desarrollar un compromiso a largo plazo uno mismo y con la vida. Es tener la responsabilidad más grande que la duda o el miedo. El compromiso genera carácter y ese carácter determina el avance que darás en tu próxima meta.

    Ser una persona triunfadora no siempre quiere decir que se vive en una mansión millonaria, tampoco quiere decir que se trata de ser el individuo más famoso o más prestigiado de la comunidad. Para ser un triunfador se tiene que tener confianza en uno mismo, fe en que la vida es buena y abundante, pero sobre todo se tiene que sentir gratitud y satisfacción por todo lo que se tiene y se ha logrado.

    A pesar de que toda persona tiene la potencialidad para triunfar, hay ocasiones que el triunfo se esfuma y se va de las manos. Muchas veces el resistir es más importante que el avanzar.

    Pareciera que triunfar es solo una condición para los demás. Pero no es así. Toda persona que quiere triunfar puede, aun cuando esta persona se sienta derrotada y pudiera haber olvidado como desarrollar su potencial y volver a tener la fe que se perdió para volver a luchar.

    Afortunadamente, aunque no lo crean, la vida se encarga de volver a regalar nuevas oportunidades para poder triunfar. Así que, aunque te sientas que has caído y no puedes continuar. Levántate y camina, no permitas que el presente sea más fuerte que el futuro que realmente te espera. Aprovecha tus errores y lograrás el éxito.

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